"Canción del camino" de José Luis Rodríguez Ojeda

 



La escritora inglesa Jane Austen (1775-1817) habla de Imaginación y Verdad como eje fundamental de las historias. El cantaor Antonio Mairena (1909-1983) se refiere a la Cabeza y el Corazón como sustento del cante. Y el músico y maestro de la guitarra flamenca Paco de Lucía añade a la Técnica la creación de "cositas buenas" para lograr el eco deseado. A todo ello Manuel Chaves Nogales (1897-1944) suma el "andar y contar" como muestra de la necesaria visión del mundo que todo artista debe tener y no perder. Y, por último, Antonio Machado (1875-1939), nuestro poeta de Sevilla, expresa así su vocación itinerante "he andado muchos caminos/he abierto muchas veredas/he navegado en cien mares/y atracado en cien riberas". Precisamente el título de estas obras completas tiene eco machadiano. 

Ese camino del que habla el autor del libro tiene larga distancia ya, porque comenzó en la juventud, quién sabe si no en la adolescencia, y se prolonga hasta ahora y seguirá porque la escritura, la poesía, la letra del cante, forman parte del quehacer cotidiano de quien ha colocado la creación literaria en el centro de su vida. Estas obras completas no son, pues, un resumen, sino un itinerario que debe seguirse en su orden y estructura. A Triana hay que entrar, Ángel Vela dixit, andando y por el puente. 

Comencemos con la introducción, que está a cargo de Francisco Martínez Cuadrado, con el que mantengo una civilizada diferencia cuando aclara la dicotomía poeta culto/poeta flamenco presente en el autor. He aquí un concepto de lo "culto" que debería estar superado por cuanto también el flamenco es "cultura" si vamos a ello. Y es muy fácil encontrar en esta obra el eco de artistas y cantes flamencos, que se cuelan por las rendijas como no puede ser de otra forma. De ahí que la división que se establece de entrada quizá sea más utilitaria que otra cosa. Salvando esta cuestión y considerando que estas son las poesías completas de Rodríguez Ojeda, sin más adjetivos, observo que Martínez Cuadrado hace un pequeño acercamiento libro a libro, desde Consecuencia de andar (1994) hasta Por alumbrar lo imposible (2022). Ese recorrido pormenorizado por las partes, temáticas y estilos de esos libros pone al lector en situación de conocer de manera general la aportación poética que el libro recoge por lo que no cabe más que decir al respecto. La lógica evolución formal va paralela, como no puede ser de otra forma, con la propia maduración personal y vital del autor, cuajando así una muestra expresiva más plena y ajustada conforme los años van pasando. Tiempo y espacio se constituyen en coordenadas que sustentan la formulación de su poética. He leído la mayoría de los libros que forman parte de ese recorrido y puedo dar fe de la evolución y del asentamiento de una mirada propia que es, al fin y al cabo, el objetivo final del poeta, no reproducir sino evocar, no enseñar sino sugerir. 

Lo que sí cabe en una reseña como esta es recoger algunas ideas que se presentan en la introducción y que se confirman en los poemas. Ideas que tienen que ver con las fuentes de inspiración (su ciudad natal, sus hijos, sus cuitas familiares, su evolución personal, sus dudas y sus preguntas sin respuesta, sus amores, su devenir) como con las influencias literarias que se aprecian en su obra y cuya huella se delata y acepta sin mayor problema. Las influencias corresponden a la tradición poética asentada tanto en la literatura andaluza como en la propia formación del autor. La infancia, ese vivero creativo que siempre está en el fondo de armario de los creadores, tiene tintes nostálgicos y también tristes por su propia biografía. Los hijos son fuente de sentimientos encontrados y el amor ofrece demasiados plurales, como si fuera más desencanto que promesa. A los poetas les gusta sufrir, no obstante. 

Quizá lo más interesante de la poesía de Rodríguez Ojeda sea su vertiente filosófica, su reflexión son la inutilidad de las cosas mundanas, su desencanto en general. Eso es lo que distingue su poesía de otras contemporáneas y lo que la entronca con el tono machadiano y, en cierto modo, cernudiano que se constituyen en referencias de la poesía existencial. La vida como un camino duro que se recorre a base de esfuerzos y sacrificios sería la imagen que representa esta forma de entenderla. Prueba de ello es este poema: 

«Este sufrir por todo...
Razón tiene el silencio.
Y vosotros razones encontráis
para decir que son así las cosas
que innata es la mentira en todo hombre...» (pág. 76)

Si todo en esta vida es efímero, también lo es el amor, o, en todo caso, los amores, pues conviene mejor el plural al caso. Aquí se retrata la aventura epidémica, la visión sin consecuencias: 


Quizá sea la figura del padre, perdido, y la de la madre, referente, las que más suenan, las que ofrecen más sentido a esa búsqueda. Y, con ellos, la casa, el lugar de la infancia, la alberca, sus sonidos, la naturaleza y su estampa, el pozo, que está prohibido. Recuerdos matizados, apenas entrevistos, dudas acerca de ellos, cómo fue, qué sucedió. 


Y Carmona, su ciudad levítica, el sitio de los juegos y el encuentro, el de las amistades y los descubrimientos, el de la infancia, la juventud y la vuelta a casa en la madurez para recordar el pasado o apresar el trozo de futuro que de ahí depende. No sé por qué los hombres nos empeñamos en dejar atrás lo que amamos y nos pasamos la vida anclados en nostalgias que, quizá, se hubieran remediado simplemente cambiando de escenario. 


Canción del camino. Poesía reunida (1994-2024)
José Luis Rodríguez Ojeda
Introducción De Francisco Martínez Cuadrado
Editorial Colibrí Ediciones
Colección: Poética y Flamenca
Primera edición 2024
Diseño de cubierta Mar Delgado García
Ilustraciones de cubierta José Ramón Ramos
Maquetación Enrique Alonso Ochoa
Código QR incorporado para la audición de poemas, Artes Escénicas Rebollar

Comentarios

Seguir leyendo otras cosas...