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"Voces humanas" de Penelope Fitzgerald


Me fascina esta escritora. La conocí en 2010 cuando la editorial Impedimenta publicó "La librería". El libro caló en un cierto número de lectores pero su puesta de largo ha tenido lugar cuando Isabel Coixet rueda la película basada en la novela. De ese modo, la editorial sacó otra edición del texto, con un diseño tan bonito como el anterior. Luego he seguido su trayectoria a través del resto de publicaciones en español que ha ido sacando esta misma editorial. Desde ahí, como suele ocurrirme, he saltado a su vida, a ella misma. La peripecia humana me parece muy importante, porque complementa lo que leo, me hace mirar a los autores de una forma diferente.

Puede decirse que Penelope Fitzgerald estaba destinada a desenvolverse en el mundo de la literatura. Su padre, Edmundo Knox, era el editor de "Punch"; es sobrina del teólogo y novelista Ronald Lnox, del criptógrafo Tilly Knox y del estudioso de la Biblia Wilfred Knox. Con semejante parentela no se me ocurre a qué otra cosa debió dedicarse la joven Elisabet. Tuvo una excelente educación en colegios carísimos y trabajó para la BBC durante la Segunda Guerra Mundial. Precisamente esta experiencia está en la base de la novela que estoy comentando, "Voces humanas". La radio en la época de la guerra era el elemento fundamental de cohesión e información de los hogares europeos. La BBC en concreto retransmitía con todo ímpetu los discursos del rey, Jorge VI, el padre de la reina actual, que tenía ese problema de logopedia que todos conocemos por "El discurso del rey", la magnífica película protagonizada por Colin Firth.

A partir de aquí la vida de Penelope Fitzgerald se vuelve muy novelesca. Desde su boda con un soldado irlandés, con el que tuvo tres hijos, hasta su decisión de vivir varios años en una casa flotante sobre el Támesis, que le inspiró otra novela, "A la deriva". Estuvo tan ocupada en vivir que no publicó su primer libro (un ensayo sobre arte) hasta 1975, cuando contaba cincuenta y ocho años (había nacido en 1916). La primera novela, "The Golden Child", aún no traducida, era una historia cómica. En muy pocos años publicó una serie de novelas con fondo autobiográfico que la terminaron colocando en la cima de la literatura inglesa de su época y que constituyen una visión muy exacta de determinados problemas humanos.

Después de esto, la novela con base histórica ocupó su tiempo de escritora y sacó varias de ellas, todas afortunadamente traducidas al español y publicadas por Impedimenta, que es la editorial a la que hay que agradecer su conocimiento entre nosotros. "Inocencia", "El inicio de la primavera", "La puerta de los ángeles" y "La flor azul". En abril del año 2000 murió en Londres, por lo que se cumplen ahora diecinueve años de su muerte.

Lise, Vi, Della, Annie, son las chicas reclutadas para trabajar en la BBC en esos años convulsos de la guerra. Allí tienen que conocer el duro trabajo de directivos y reporteros, mientras viven sus propias experiencias personales de amor, desamor, noviazgos y encuentros. Su presencia humaniza las tensas relaciones entre el personal de la empresa que soporta la presión de un trabajo imprescindible hecho en las peores condiciones. En este sentido la novela es un homenaje a la radio, ese medio de comunicación tan fundamental que no ha conseguido ser desbancado ni por la televisión ni por las redes sociales. Por encima de las chicas están los jefes, el director de Programas Grabados Sam Brooks o el de Planificación de Programas Jeff Haggard. Hay novios en el frente y mezcla de pasión y de entrega en un trabajo duro pero que genera fuerzas internas que lo mantienen a flote. Las bombas suenan en el exterior mientras las noticias siguen saliendo a las ondas, infundiendo valor a la población civil, que necesita tener razones para la esperanza mientras se acurruca en los refugios antiaéreos.


(Penelope Fitzgerald en su juventud, fotografía)

En el estilo de Penelope Fitzgerald se alternan la ternura y lo cómico; el drama y la risa; la apariencia con la verdad; el juego con la tragedia. Sus personajes expresan las contradicciones de la naturaleza humana y tienen un aire épico que los distingue, aun en los peores tiempos. Suelen tener que enfrentarse a males diversos, a obstáculos que los ponen a prueba y, en muchas ocasiones, son vencidos sin remedio. Sin embargo, algo lleva a pensar que, a pesar de todo, mereció la pena conocer sus vidas y sus emociones.

Voces humanas. Penelope Fitzgerald. Traducción de Eduardo Moga. Editorial Impedimenta. Primera edición abril de 2019. Título original: Human voices. Publicación original: 1980. 197 páginas. 

Comentarios

Squirrel Ardilla ha dicho que…
Muy interesante. Yo voy a empezar con "La flor azul". Estoy predispuesta a ser seducida.
Caty León ha dicho que…
Pues eso es estupendo. Un abrazo

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