A veces las noches son frías. Frías y solitarias. Tiempo vacío. Silencio rotundo. No puede uno engañarse a sí mismo. No puede distraerse con el vano ruido que oculta los verdaderos sentimientos. Inevitable que lleguen estas noches. Aunque las horas previas las manos revoloteen por Twitter o por Facebook. Aunque la tele traiga algún concurso, una serie, una película nueva, en la que los protagonistas se enamoran, inopinadamente, todo el tiempo del mundo para ellos.
Somos felices ¿verdad? ¿Por qué no íbamos a serlo? (Diálogo entre Edward y Grace) Edward y Grace son Bill Nighy y Annette Bening y llevan muchos años casados aunque eso no es necesariamente bueno. Tienen un hijo de treinta años que ya no vive en casa y al que echan de menos. Edward está cansado de la esgrima matrimonial y Grace está cansada de no tener con quien discutir, ni casi con quien hablar. Hasta aquí, nada nuevo. Los matrimonios de muchos años suelen (o pueden) tener esa sensación de que han perdido el tiempo, de que no ha merecido la pena ese viaje y de que necesitan otra cosa. Aunque no saben de qué cosa se trata. Grace está cansada de la pasividad de Edward y por eso es poco amable, pero tira de la cuerda a ver si él reacciona. Ella es hiriente también con su hijo. Quizá la insatisfacción nos convierta en eso, personas hirientes, gente que hace daño al que tiene al lado. Para ella es un triunfo vivir con una pareja, mantener un matrimonio, pero Edward...no sabemos lo que p...

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Mientras tanto, espero te encuentres con el sosiego necesario.
Mi saludo más afectuoso.