En los años de sequía literaria de Jane Austen, los que transcurren entre 1801 y 1809, surgió la idea de una novela de la que escribió los primeros cinco capítulos. En total, ochenta páginas. La cosa quedó ahí. Fue en el año 1804 si nos atenemos a las noticias dadas por sus familiares y, aunque no se perdió el manuscrito, sí quedó abandonado desde entonces. Ni siquiera tenía título. Fue en el año 1871 cuando apareció como un apéndice a las memorias sobre su tía que firmó el sobrino James Edward Austen-Leigh, hijo de James, el hermano mayor de la escritora. Él mismo le puso título y lo sacó a la luz tal y como estaba, añadiendo una explicación de lo que se suponía, y según afirmaba Cassandra, iba a ser el final. El tema de la novela es el tradicional: chicas buscando un buen matrimonio. Pero, hay también una sociedad de la apariencia, una aristocracia sin valores, competencia entre las mismas hermanas para lograr el mejor pretendiente, insolidaridad y problemas familiares. S...
Una vez yo paseaba por la carretera de la Estación y encontré en un lateral una especie de establecimiento que vendía cosas, un poco de todo. Al exterior se separaba por una cortina de cuentas de colores, de esas que suenan cuando las mueves. Eran colores fastuosos, brillantes, alegres, algunas cuentas parecían perlas y otras tenían un aire oriental muy llamativo. Me acerqué a la cortina y pasé mis manos por ellas. Eran las manos de una niña de ocho años y, al hacerlo, se oyó un suave tintineo, una música perfectamente organizada, como si alguien, una orquesta entera, entonara un himno. Entonces, sin apenas poder reaccionar, sin darme cuenta, alguien surgió de dentro de la tienda y mirándome con rencor evidente, un rencor que no entendía, yo, que era una niña de ocho años, entonces, me dio una bofetada. La bofetada paralizó la música, detuvo mis manos y su sonido metálico se impuso en el silencio de la tarde de mayo. Contuve la respiración y las lágrimas. Se conservaron dentro de lo...