Deberíamos empezar a escribir las historias por los momentos felices. Esos días dorados en los que el corazón se arrebata y solo existe una palabra: tú. Él es ese tú que te convierte en la persona que soñaste ser. Él está ahí para hacer que todo encaje. Los antiguos dolores se matizan, como si un niño pasara sus dedos por la mancha roja que deja la cera en un papel. Eso sería lo lógico. Escribir los instantes únicos que no deberíamos olvidar. Ese latir del cuerpo al compás de la dicha. O las miradas. Un repertorio de miradas que nadie más que él sabrá interpretar. Y luego, las señales. En el nivel más alto de la complicidad te encierras en un mundo que los dos habéis diseñado a medida. Cuando te despides, por enésima vez y sin querer dejarlo, le susurras: Amor mío. Y ese es el comienzo de todo. Pero no es así. No es la algarabía del amor correspondido, del bienestar, lo que te hace sentarte en tarde festiva, cuando todos disfrutan de una emoción que a ti te ...
La gloriosa generación literaria de Julian Barnes comienza con él mismo, que es el decano, puesto que nació en 1946. También están Ian McEwan , de 1948; Graham Swift , de 1949; Martin Amis , también de 1949 y fallecido en 2023; Christopher Hitchens, del mismo año y fallecido en 2011; así como los más jovenes, William Boyd , de 1952; Kanif Kureishi y Kazuo Ishiguro , ambos de 1954. He leído más a Barnes, Kureishi, McEwan e Ishiguro que a los otros, y, aunque he tratado a Swift , pero tengo una asignatura pendiente con Amis, por ejemplo. Y eso que conozco bien a su madrastra, Elizabeth Jane Howard , una de mis escritoras favoritas. Barnes es, también, el único de ellos que ha sido premiado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras , que tienen otros ilustres colegas como Philip Roth o John Banville. Ha sido este año de 2026 cuando el escritor se ha retirado de la literatura y ha cumplido los ochenta años. Sus dos últimos libros, no los llamaré novelas, están e...