Tantos como rindieron pleitesía, enviaron notas de agradecimiento mandaron invitaciones a todos los eventos que imaginarse pueda. Tantos como llamaron por teléfono, tantos como rieron sin motivo, tantos como adoraron el suelo que pisaba, tanta gente como pidió permiso. Tantos como esperaron detrás de alguna puerta, tantos como buscaron la ocasión, tantos como creyeron el relato, tanta gente como me dio la razón en tantas cosas, tanto ruido y tanta fiesta, tanta cena y tanta sobremesa, tanto regalo amable, tanta sonrisa, tanto todo, tanto, todo, tanto, tanto.
¿Quién podría habernos dicho en esos años locos, apretados de agenda, ajustados de tiempo, aplaudidos, abrazados, admirados, convertidos en ese objeto de deseo para tanto arribista, quién podría habernos dicho que todo acabaría solo con una muerte, solo con un adiós?
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