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Entradas

En la noche de la Nochebuena...

La Noche de Antonio da Correggio. 1530. Óleo sobre tabla. Gemäldegalerie Alte Meister, Dresde Cuando era niña vivía una Navidad llena de ritos, significados, música y adornos. Mi padre llenaba la casa de lazos, de guirnaldas, de muñecos y de regalos. Parecía una casa americana, de las que salen en las películas, toda llena de verde y de rojo, de musgo, de poinsetias, de caminitos, puentes y norias. El árbol y el nacimiento, los dos sin discusión alguna, cada uno en su sitio y en su papel. Y mi madre se encargaba de que los Reyes Magos llegaran cargados de juguetes. Buscaba desde meses antes aquello que a cada uno nos iba a gustar más. Preguntaba, indagaba, era una detective de los monarcas y, llegado un momento, también de Santa Claus. Una emisaria perfecta. Libros, juegos, mochilas, música, ropa, chucherías...¿cómo llamábamos a los caramelos, los bombones, las monedas de chocolate, los cigarrillos de mentira, los reyes que se comían? Ah, sí, la rebujina. La rebujina estaba junto ...

Cuento de navidad: Recuerda por qué brilla ese árbol

La casa estaba encendida. Como otros años, como todos los años anteriores, como muchos años de otros tiempos, la casa estaba cubierta de la pátina del dorado y el rojo. El muérdago aparecía sobre la puerta, como si esta fuera una casa inglesa. Las ventanas tenían figuras imaginadas de renos y viejos con barba blanca. En las esquinas de la entrada, dos maceteros con flores blancas y plateadas saludaban con cierta desgana a los visitantes.  Al fondo del salón, en el sitio de honor que se había logrado despejando hacia un lado la enorme pantalla de la televisión, allí estaba el árbol, un pino natural, porque aquí en estos sures los abetos son solamente de plástico, recogido de un vivero un día antes, plagado de bolitas de colores, cintas de espumillón, casitas de madera, muñecos, todos ellos vestigios de los niños de la casa cuando eran niños. No se trataba de una de esas decoraciones simétricas tomadas de una revista. No, era algo más natural, más íntimo, más cercano.  ...

Un aire del pasado

  (Foto: Manuel Amaya. San Fernando. Cádiz) Éramos un ejército sin pretensiones de batalla. Ese verano, el último de un tiempo que nos había hechizado, tuvimos que explorar todas las tempestades, cruzar todas las puertas, airear las ventanas. Mirábamos al futuro y cada uno guardaba dentro de sí el nombre de su esperanza. Teníamos la ambición de vivir, que no era poco. Y algunos, pensábamos cruzar la frontera del mar, dejar atrás los esteros y las noches en la Plaza del Rey, pasear por otros entornos y levantarnos sin dar explicaciones. Fuimos un grupo durante aquellos meses y convertimos en fotografía nuestros paisajes. Los vestidos, el pelo largo y liso, la blusa, con adornos amarillos, el azul, todo azul, de aquel nuestro horizonte. Teníamos la esperanza y no pensamos nunca que fuera a perderse en cualquier recodo de aquel porvenir. Esa es la sonrisa del adiós y la mirada de quien sabe que ya nunca nada se escribirá con las mismas palabras.  Aquel verano fue el último antes ...

Educada entre chicos

  En Jane Austen se cumple el que una crianza entre libros y letras produce hijos lectores y quizá escritores. Los padres de Jane eran buenos lectores, la madre tenía dotes para escribir hermosas cartas y el padre conocía muy bien a los clásicos. La guinda, una educación liberal. Los menguados ingresos del padre como rector de dos pequeñas parroquias, Deane y Steventon, no eran suficientes para atender las necesidades de una familia tan numerosa, ocho hijos. De modo que el señor Austen siguió la costumbre de tener en su casa varios meses al año, a chicos de buenas familias para que profundizaran en la conocimiento de los clásicos. De esa forma, la casa estaba llena de muchachos y eso produjo en Jane Austen una suerte de coeducación muy beneficiosa.

Chiclana, mi pueblo

Mi pueblo, Chiclana de la Frontera, es, en realidad y ahora mismo, una gran ciudad de noventa mil habitantes. Que se dice pronto. Y es una ciudad afortunada en todo: clima bondadoso, campo, playa, zonas urbanas, comunicaciones. Ha crecido tanto que cuesta trabajo recordarla cuando La Barrosa era un pinar e iban allí los novios en los coches a "hablar" de amores. Siempre ha sido un paraíso y su gente muy especial, con ese sonido propio a la hora de hablar, un acento reconocible y que da gusto escuchar. Ese aire campestre que destila, ese olor a vino dulce en las casapuertas, esa ventana al río, esas huertas, todo en ella indica belleza y verdad. Y algunos de sus edificios presentan un perfil noble, elegante y burgués, al mejor estilo de las construcciones y del arte. Es un lugar increíble. Allí nací, en la calle Fierro. Allí jugué en sus azoteas y visité sus tiendas de ultramarinos y subí sus cuestas. Allí comencé a trabajar de maestra en el colegio de Santa Ana y allí me eché...

Esta lluvia que ciega los cristales

  (Scarlett Johansson y Jonathan Rhrys-Meyers, "Match Point", 2005, Woody Allen) La lluvia en el sur es una rareza, un artículo de lujo, un motivo de inspiración. Las gotas que caen, y que dejan su marca en los cristales, te sugieren un extraño dibujo, una especie de mapa oculto, una muestra de que la naturaleza está presente. La ciudad se transforma bajo el chaparrón y aún más bajo la lluvia tenue, la más suave, persistente y continua. Si sale el sol, cosa frecuente, el arcoiris dará la imagen más cercana a la infancia y a los libros de texto.  Mi plaza es una hermosura bajo la lluvia. Los árboles rezuman el agua como si fueran gotas de una estalactita mítica. El suelo rojizo brilla y las zonas de albero parecen perseguir las hojas caídas que se esconden. Las pérgolas se elevan sin contención alguna y las flores, buganvillas, rosas, cítricos azahares, no tienen tregua. Cuando la lluvia se detiene, cuando el manto húmedo deja de caer sobre ella, la plaza es un paraíso de colo...

Lúcida ingenuidad

  Una vez me casé por deporte y la otra por amor. No hay color. La primera boda tuvo una suntuosa celebración en un lugar de moda, vestidos caros, peluquera a domicilio y modista privilegiada. Los preparativos duraron muchos meses, el número de invitados era aterrador, todos los números eran aterradores. No se quedó atrás el viaje de bodas, al extranjero por supuesto, en plan sur de tal o cual país, en plan vacaciones inolvidables. Si algo le faltó, sin embargo, a ese viaje, fueron los sentimientos que diferencian el protocolo de la pasión. Casarse por deporte es lo que tiene, que todo tiene un aire ya sabido, hueco de aventura, hueco de ese tictac que nubla la razón algunas horas. Todo era tan bonito por fuera como aburrido por dentro. No se lo aconsejo a nadie salvo por el hecho de que ser divorciada es chic.  La otra vez, la segunda, era el hombre adecuado. De entre todas las personas del planeta, era la persona perfecta. La que entendía sin explicaciones, la que conocía el...

Salto mortal (y rojo)

(Red on Red. Erwin Blumenfeld. 1954. Fotografía)  Eran tiempos de silencio. Esos años en los que las apariencias eran tan importantes que ocultaban el fondo. Incluso no había fondo directamente. Solo apariencias.  En esos años ella se saltó las reglas. Decidió que iba a escribir su historia por sí misma, con su propio cuaderno, su lápiz bien afilado y su goma de borrar. Usó la goma para borrar su matrimonio. Usó el lápiz para dibujar el perfil de un hombre diferente. Varonil, ansioso, volcado en ella y en sus esperanzas. Así, se convirtió en lo que nadie en la calle querría ser. Se convirtió en un pecado andante, que se paseaba sin esconderse por las calles desiertas y se bañaba esplendorosamente feliz en las playas.  Una vez la encontré frente a frente. Caminaba a su lado con aire resuelto. No era guapa, pero el amor había logrado el milagro de que pareciera fresca y satisfecha. De ese modo, cuando te cruzabas con ella advertías una e...

Invierno en Nueva York

Si no has pasado un invierno en Nueva York hay un invierno que no conoces. Nueva York es una ciudad especial, en realidad, un mundo en sí misma. Un lugar en el que las cosas encajan de forma milagrosa. En el que es posible que ocurran cosas inimaginables. Puede pasar de todo y encontrar gente de todo tipo. Gente que, en otros lugares, quizá no existieran o no tendrías ocasión de conocer. Por eso surgen historias distintas, cuentos de hadas, relatos que solo se explican en ese contexto de nieve y extremos. Esas botas son para caminar.  El calor de los restaurantes, de las cafeterías, de los bares, es la mejor forma de pulsar la vida de la ciudad. Allí estaba él, Edward, con un jersey de cuello cisne, una cazadora amplia y forrada de lana y unas enormes botas. Era muy guapo. Tenía los ojos verdosos que parecían azules con el reflejo de la nieve y miel en el interior. Unos ojos cambiantes, pero no extraños, sino certeros y confiados. Daba la impresión de que no podían enga...

En la librería

/Librería Ler Devagar, Lisboa, Portugal/ Como sueles hacer, te pierdes en la librería a la hora de comer y se te olvida la comida. En las estanterías hay muchos libros en inglés y te pones a buscar la sección de jardinería porque, dices, los ingleses son muy amantes de los jardines. El chico que te atiende tiene la paciencia de un santo. Porque eres un cliente difícil, que siempre tiene tendencia a irse a lo más raro y porque hay que sacarte las palabras con sacacorchos. El chico de la librería no tiene por qué estar pendiente de ti, te digo. Y te sonríes. Y me desarmas. Te he dejado con tus libros en inglés y con portadas de flores y me he ido a buscar cosas de Lidia Jorge o de Peixoto, o también de Eça de Queirós y de Pessoa. Encuentro una edición de El primo Basilio que es un primor, con una cubierta blanca y rosada, muy original y bonita. Y luego me llevo dos libros más cuyos autores desconozco pero también tienen unas cubiertas preciosas. Entonces tú te das cuenta y me dices: ...

Hermoso "Litoral"

  Desde 1926, al sur del sur, junto al Mediterráneo salvador, un grupo de poetas, ilustradores, tipógrafos, escritores, inventaron una historia que todavía permanece y jubilosamente. Fue "Litoral" la revista que crearon Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, que quizá no supieron entonces la trascendencia de lo que estaban haciendo. La aparición de "Litoral" convirtió a sus creadores, su posterior director José María Hinojosa, en capitanes de una legión de colaboradores que lograron el milagro de hacer que la belleza funcione y que la palabra emocione. Imagen, tipografía, fotos, dibujos, maquetación, cuidado, detalle, hermosura en suma. Todo eso es "Litoral" la revista más importante e influyente del sur de Europa. Y aún me atrevería decir del norte si allí no hiciera tanto frío.  Su último número publicado es este, Jardines, y pocos títulos más sugestivos y pocos contenidos más increíbles. Lo tienes en tus manos y adoras lo que la palabra y la imagen consig...

Cuñadas

  /Ilustraciones originales de Hugh Thompson/ Jane Austen tuvo seis hermanos varones, de los que cinco contrajeron matrimonio. Esos cinco hermanos fueron James, Edward, Henry, Francis y Charles. Cuando se habla de la idea que tenía Jane Austen acerca de la situación social de la mujer hay que considerar su propia vida y las circunstancias de la propia familia. Por eso es interesante acercarse al tema de sus cuñadas. Cuatro de ellas fallecieron en el parto. Esto era algo tan frecuente que la cantidad de segundos y terceros matrimonios era enorme. Ellos se veían favorecidos por la necesidad de que la segunda esposa cuidara a los hijos y por el deseo de mujeres sin recursos propios de asegurarse un hogar y una vida económicamente resuelta. De ahí el auge de los matrimonios de conveniencia, tanto en primeras como en segundas nupcias.  James Austen se quedó viudo al nacer su primera hija y se casó de segundas con una amiga de la familia, con la que tuvo otros dos hijos. Este escaso...

No pienso casarme contigo

 /Ilustraciones de Hugh Thompson/ Emma Woodhouse le dice "no" al señor Elton. Afirma que no quiere casarse. Cuando lo haga, será por amor. Es independiente económicamente, señora de su casa y hace lo que quiere. Elizabeth Bennet le dice "no" al señor Collins. Luego rechaza también al señor Darcy. Antepone sus principios a la bondad de una buena boda. No tiene recursos propios pero no se traiciona a sí misma. Anne Elliot rechazó, entre otros, al señor Musgrove y a su primo Elliot, futuro heredero de las rentas y hacienda de su familia. Cuando acepta a Frederick Wentworth lo hace sin consultar a nadie, por su propio criterio. Catherine Morland rechaza al señor Thorpe. Está claro que las muchachas de Austen son como ella en cierto modo: no se casan por conveniencia, ni por obligación, ni por necesidad. Quieren casarse por amor. Son modernísimas. 

La cuestión Sanditon

/La costa de Sussex, donde se ambienta el libro/ Aunque son dos las novelas inacabadas que dejó Jane Austen se trata de casos completamente distintos. Los Watson se comenzó a escribir en su estancia en Bath en 1803 y en 1804 la abandonó sin más. Lo más seguro es que no le interesó lo que llevaba escrito ni estaba contenta con la trama. No la terminó a propósito. En la trama de la historia podemos volver a ver unas hermanas casaderas, con fobia a la condición de institutriz o maestra de escuela, y unos jóvenes de distinta calaña. No era nada nuevo, pero sí parece algo peor.  Sin embargo, el caso de Sanditon es muy diferente. Sobre el proceso de escritura tenemos más datos y también sobre las peripecias que sufrió el manuscrito original. La novela se conservó organizada en tres cuadernillos de hojas plegadas que la misma autora había preparado. El cuadernillo primero consta de dieciséis hojas y treinta y dos páginas y contiene los capítulos del uno al tres. El segundo cuadernillo tie...

Vincent, una mirada y el olor a lavanda

  Las cinéfilas tenemos una forma especial de ver las películas o las series. Si hay algún actor que nos atrapa entonces es para siempre, para casi siempre si quiero ser exacta. Vincent Lindon no me ha interesado de joven, ni me ha interesado en sus aventuras ni en sus películas, salvo ahora, que ha protagonizado "Dinero y sangre" una serie que estoy viendo en Filmin y en la que exhibe una hipnótica mirada azul grisácea y una ausencia total de sonrisas. Si hay un actor que consigue que veas la película o la serie en versión original por escuchar su voz, entonces es que te has convertido a su fe. Y, en este caso, las flores secas y la visión del amanecer, y el recuerdo de los pequeños lugares de la Provenza de mi biografía, completan sin dudarlo esa especie de lazo que te deja una imagen bien construida. No solo es un tipo atractivo. Parece que también tiene alma.  Mis días en la Provenza forman parte de un fondo de armario sentimental que nunca decae. Siempre hay un motivo p...