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Entradas

Rafael Guillén: poesía tan honda

Los taxis están hechos con materia de soledad, de presurosos besos, de palabras sin terminar, de rápidos adioses, de cabezas que se vuelven como pidiendo auxilio. Cada taxi va tejiendo y tejiendo su capullo de seda por las calles, va encerrando su mariposa entre los hilos tensos de la ciudad que gime y que lo envuelve. (Imagen: fotografía de William Eggleston) (Texto: fragmento de Rafael Guillén)

La pasión es una pregunta sin respuesta

(Mary Jane Ansell. Pintura realista) No hay palabras de amor. Se desparraman gestos, se desvelan noticias, se desarman impresiones equivocadas, se desmenuzan ideas, se comparten antiguos retratos y se esquivan heridas. No hay palabras de amor. No risueñas despedidas que anuncian besos en el aire. No hay ese tic-tac que se mueve en el estómago, como un pequeño ángel que nunca antes hubiera habitado en la Tierra. No, esa dulce sensación de la piel que trasmina, del aroma del hueco de las manos, del asombroso movimiento del cuello. No hay palabras de amor. La pasión es una pregunta sin respuesta. Y, día tras día, la lluvia cae inmisericorde, lava el sentimiento, despoja los sueños de esperanza y todo termina siendo una inmensa riada de soledad sin nada que decir. No hay palabras de amor. Y el amor se convierte en una melodía absurda, en una futura mentira. Debería existir una salvaguarda para que la ternura no arrase los sentidos cuando las palabras de amor son un fantasma sin cu...

Corazón en cenizas convertido

(Pintura. Mary Jane Ansell) Un día se acercará y con palabras nuevas, gesto nuevo y una nueva ilusión en su mirada, me contará el secreto que no podrá ocultar, que no querrá callarse: Me he enamorado, al fin, ya soy como querías, un hombre generoso. He conocido a alguien. Me sonreirá sin verme y moverá las manos, las alzará con un tono diferente y parecerá un actor que representa su mejor función después de mucho tiempo. Yo imaginaré en su dulce alegría a la hermosa mujer que yo nunca seré y mi alma se convertirá en cenizas poco a poco. Entonces sentiré que un puño helado me aprisiona y oleré la feroz humedad que, en mis ojos,  congelará las lágrimas. Me entenderé a mí  misma sin hablar y notaré que el miedo que anunciaba tenía razón de ser, que no existían quimeras en el sueño agitado de las noches. Ese día se nublará para siempre la luz que ahora me alumbra y rezaré oraciones perdidas y buscaré en cualquier cosa un motivo, lo que sea, algo que me levante...

Lo maravilloso

(Pintura: Mary Jane Ansell) H ay gente que trae consigo la palabra. Y otra gente que trae el vacío. Pero, en realidad, soy yo la que adjudico letras, frases y vocablos a todos vosotros, el mundo. No existe lo que veo salvo en mí, soy mi propio juez, la persona que etiqueta, que aplaude o silba esta representación, a ratos improvisada y otras veces con un guion escrito de antemano, que es la vida. E n ese concierto, cuyo director se ausenta cada vez que otro asunto le concierne, le asigné a él (siempre hay un ÉL, aunque no lo expresemos) un papel cenital. Le di el don de regalarme alegrías y de levantar mi espíritu. Le otorgué la capacidad de la tristeza y la huida. Le dibujé con los trazos más exactos, ajustados, livianos y tiernos, que mi propia imaginación oculta. A ese ÉL (como ocurre tantas veces) le concedí demasiada importancia, demasiado poder, demasiada partitura en el conjunto de mi música de fondo. Y a esa extravagante ocurrencia, dictada por no se sabe q...

Que mañana sea septiembre

! Qué hermosísimo horizonte¡ El mar Cantábrico era el gran desconocido, el extraño, el ajeno. Su perfil aparecía diáfano debajo de mis pies, justo cuando la montaña terminaba abruptamente, abriendo así una cicatriz en el paisaje. El agua estaba helada. La playa, vacía. Éramos dos recién casados que buscábamos, a destiempo, conocer el milagro del norte. Un largo camino en coche, con paradas muy bien previstas. Así lo hacías todo. Desplegabas los mapas de  carretera sobre la mesa con una satisfacción indudable. Planificar los restaurantes, ver qué sitios eran buenos para dormir, qué momentos podían disfrutarse en cada parada. Había, sin embargo, algo que era mucho más importante que todo eso. Algo que, se reveló más tarde, era lo más importante de todo. Hacer fotografías. Esa no era solo tu profesión sino también tu pasión. Eras un fotógrafo que veía el mundo a través del objetivo de la cámara. Y por eso nuestros viajes, incluido este, era un recorrido por la belleza de la vida....

Gabardinas en Madrid

  Gran Calle de Alcalá, cómo reluce cuando suben y bajan los andaluces. (Caracoles de Don Antonio Chacón) En estas latitudes la gabardina es un adorno, una especie de capricho que nunca encuentra su sitio del todo. Una incongruencia, una exageración, un juguete. Por eso suelen pasar más tiempo del debido en el armario y por eso apenas ven la luz, salvo que haya un día nublado sin demasiado frío, una tarde en la que empieza a refrescar sin que lo esperes o el deseo de que haga juego con el bolso y ahí te lances sin más.  Cuando "subo" a Madrid (expresión esta tan normal como la contraria, "bajar a Sevilla") siempre meto en el equipaje alguna gabardina y estoy segura de que tendrá su función y hará su avío. Últimamente subir a Madrid es un imposible y esa especie de barrera te crea un sentimiento de desolación más profunda de lo que puede parecer. Es como si Despeñaperros se hubiera convertido en un muro de Berlín sin alemanes, como si el enemigo, agazapado, pudiera a...

Donde está el paraíso

  Recuerdo el esplendor de los amaneceres, que se abrían como flores debajo del rocío. Septiembre es un mes sin deudas, todo esperanzado, todo al límite. En el carrusel del centro de Aviñón había siempre niños y mayores que querían subirse a los caballos y correr sin medida. Pero llevaba un paso firme y despacioso, porque no desafiaba al tiempo ni al pasado y todo tenía su significación que los demás ignorábamos. Lo mismo sucedía en la espaciosa Arles, tan romana y tan llena de piedras hondas, libres, cubiertas de secretos, sueños incomprendidos tantas veces y un hueco de jazmín en las ventanas. Todas las ventanas de Arles conservaban sin marchitarse las flores de antaño y ellas mismas se hacían palmas al olor de las guitarras que se escondían en la noche. Era una especie de Andalucía sobrevenida, de Andalucía estilizada y sin atlántico.  Había yedra en las ventanas y árboles inclinados, cornisas hechas a cincel y toldos plateados para el sol y la lluvia. Sin prisas. El suelo ...

Amanecen flores

En esta aventura de la contradicción que es la vida hay que sacudirse las hojas secas, las hojas caducas y las hojas agostadas, para renovarlas y hacer que nazcan otras nuevas. Cambiar de atrezzo como de vestido. Adornar el pensamiento con estelas que nunca antes han lucido en él. El encuentro de la dicha, la búsqueda del hoy con sentido, todo se termina convirtiendo en un viaje. Incluso cuando no hay viajes de verdad, o viajes físicos, están los viajes por la intuición, por el poema que habla de la lluvia, por la cesta de gerberas, por las flores de los artistas o por el aire que lanza el sol después de amenazar con un día nublado. La construcción de un sueño exige perseverancia, voluntad y cierta pequeña dosis de talento. Un talento cotidiano, un talento sencillo, una forma de mirar de frente los objetos para buscarles el lado que más brille. En esa mirada está la fórmula. Y en la palabra, el secreto de lo que somos, desnudos, sin ropajes, sin adornos, sin nada que no sea ...

Esta lluvia que ciega los cristales

Fue sábado de lluvia, botas rojas y los versos de Borges. El agua caía como una lisa y fina capa de niebla húmeda. Brillaba. El suelo se movía con las gotas y los árboles susurraban. Todo tenía ese aire improvisado de los días indecisos. Las casas tenían las ventanas semicerradas, la gente dormía a esta hora tan tardía y no había forma de que la calle se llenara de ruidos. El silencio y la lluvia, como una unión que no estaba prevista. Doradas las copas de los árboles, dorados los naranjos, abiertas las flores como huellas perfectas, dorado el suelo y doradas las horas que pasaban sin llamar la atención. Y el cielo de plata, sin aristas. Y una ligera humedad que abrazaba los cuerpos pero sin hacer daño, más bien con cautela. La quietud, el sosiego, la tranquila sensación de un día de fiesta, de un día con música y con sueños. La lluvia. (Saul Leiter, fotografías) (Título: verso de Borges, poema "La lluvia")

Lecturas y relecturas: lo nuevo y lo de siempre

  (Foto de William Eggleston) Aquí van tres libros que he releído y que tienen mucho pedigrí. Los dos de Paul Gallico son encantadores y tienen a la misma protagonista. El de Virginia Woolf es un clásico de mis lecturas.  Estos son los nuevos libros que he leído este enero y febrero de 2023. En ellos estoy todavía con los últimos que he comprado. Autores nuevos, temática variada, clásicos que tenía pendientes. 

"Una rosa en el corazón de Nueva York" de Edna O´Brien

Diciembre. Navidad. Una mujer está de parto. "Al casarse había escapado de una vida de sirvienta, quizá de acabar interna en una lúgubre institución, pero conforme pasaba el tiempo y el último cajón se vaciaba de regalos se dio cuenta de que tendría que servir de una manera completamente distinta" La ilusión del matrimonio se cae por los suelos. Tu marido, que en apariencia es un hombre atento y cariñoso, se convierte en alguien desconocido, que bebe más de la cuenta, que grita, que no sabe siquiera comportarse mínimamente. La miseria económica convierte la vida en una perpetua angustia. La futura madre ha tenido ya otros partos anteriores, de los que le sobrevive una hija que, siendo mayor, se alejará de la familia y se irá a Australia. Es una huida más en un horizonte lleno de ellas. La hija pequeña, la que nace de ese parto que nos es dado contemplar en directo, tendrá una relación simbiótica con su madre. El padre va y viene en la historia, pero no tiene nada que de...

"Madre Irlanda" de Edna O'Brien

  La editorial Lumen (que ya publicó el volumen de cuentos "Objeto de amor") rescata un libro autobiográfico que Edna O'Brien publicó en 1976. Esta es la primera autobiografía que escribió y lo hizo tempranamente, cuando todavía le quedaba mucha vida literaria y personal por delante. Pero ya aparece uno de los temas centrales de su obra, su propia tierra, Irlanda, a la vez paraíso y desolación, con toda la carga de infelicidad y de nostalgia que se le otorga al recuerdo de la infancia.  Sus padres, la educación que recibió, el paisaje de su infancia y su adolescencia, los vecinos, la granja y los animales, los fenómenos de la naturaleza, el ocio y las ocupaciones, la religión y la huida, todo tiene cabida en este libro que antecede los temas que luego tratará más extensamente. Pero el estilo O'Brien ya está aquí, el mismo que apareció ante el mundo lector cuando escribió "Las chicas de campo", que tanto dio que hablar en su momento. Y la continuación con ...

"Menudo cielo" de Edna O'Brien

  Los cuentos de Edna O'Brien , que ella misma reunió en una colección titulada "Objeto de amor" , indican más de su vida que la propia autobiografía que publicó a los ochenta y tantos años. En esos cuentos, pequeñas píldoras de literatura, podemos rastrear momentos y emociones que forman parte de su vivencia personal. Eso ocurre, por ejemplo, con este "Menudo cielo" , que cuenta, en catorce páginas, una historia singular y, a la vez, una historia común a muchas personas. Las tiranteces entre padres e hijos forman parte de las familias, por muy perfectas que estas puedan ser. Y la familia de Edna O'Brien era todo menos perfecta. En el cuento se vislumbra. Una madre desaparecida (se entiende que muerta), un hermano que se ha quedado con la casa familiar y lo que en ella se contiene (como le ocurrió a la escritora) y un padre que, resistiendo a la edad, vive en una residencia de ancianos en la que no quiere estar, porque considera inferiores a los demás ancia...

Eaea, lo flamenco

   El flamenco permea toda la música española. Y así surge Lo Flamenco. Toda la música popular del siglo XX y del XXI, con todos sus géneros, subgéneros y modas, está influenciada a tope por el flamenco. Y las demás músicas, las que se escriben en papel, también. Los flamencos desprecian a esas músicas cuando se les acercan demasiado: esto no es flamenco, dicen ufanos. Ahora la academia brama contra Rosalía por atreverse a sonar un poquito y también contra alguno de los suyos, como Poveda, al que consideran demasiado mixto. Lo peor de todo es cuando el germen de lo flamenco está entre ellos, Camarón y Caracol, como ejemplos. Ahí se produce el aluvión de críticas como las antiguas duquesas con el título echado a perder. Olvidan, claro está, que lo mixto es lo más flamenco que existe, pero ese es otro debate.   Blanca Paloma irá a Eurovisión con Eaea que no es otra cosa que una nana pasada por lo de ahora, con palmas, vocabulario, ropa y dejes flamencos. Lo flamenco es...

La inteligencia del corazón

  Si cualquier día tenemos una cita puedo asegurarte que no llegaré ni un minuto tarde. Tampoco se me pasarán los plazos para cualquier gestión ni saldré de casa sin que quede arreglada y todo en su sitio. A veces me pregunto qué aprendí de mis padres y entonces pienso en estas cosas. En el cine, esa pasión diario que se fue apoderando de mí cuando era muy pequeña y gracias a mi madre. Ella es una rara avis en su propia familia, gente práctica y educada, gente que no sueña, sino que está dispuesta a todo lo que sea menester. A ninguna de sus hermanas les interesó el cine nada más que para hablar de jóvenes guapos y atrayentes. Tampoco los libros fueron santo de su devoción y sin embargo mi madre tenía su propia estantería y nadie podía coger un libro sin permiso. Son los libros de mamá, decíamos, y ahí permanecen todavía, cuando ella hace ya algunos años que se ha ido. Esas dos aficiones, mucho más que aficiones diría yo, me las inculcó (fea palabra, que indica cierta violencia, es...