La tinta azul es el instrumento para dejar escrito que desde que te fuiste, desde tu muerte, ya nada es lo mismo. Todo ha cambiado en la vida. Ha cambiado mi vida y la de nuestra pequeña familia. Nos faltas y no somos capaces de seguir adelante con la fuerza que tú desearías que tuviéramos. Todo eso fue una injusticia, no lo merecías, eras tan joven y tenías tanto que hacer todavía. Entonces me quedé atónita, sin lágrimas y sin nada entre las manos. Asustada y cansada. Y estos años que han pasado no han servido para olvidar, sino para recordar aún más y para conocer la evidencia de que no volveremos nunca a vivir la vida que teníamos, una familia feliz. Nadie me interesa, nada me importa, no quiero saber nada de la gente, no me importa lo que hacéis ni de lo que os reís, no me interesa ganar ni perder. Tengo una obligación que cumplir y a ello me aplico y lo hago en tu nombre, pero todo lo demás es vacío, silencio, oscuridad, nada. La literatura me ha decepcionado tanto. No basta escribir libros, poner tu trabajo y tu ilusión, eso no llega a ningún sitio, no sirve de nada, a nadie le interesa leerte, a nadie le preocupa lo que sientes. La soledad que siento es total e infinita y no hay sino huellas, huecos sin rellenar, desesperanzas. No siento sino ausencia. No siento sino llanto. No siento sino miedo. No siento sino duda. No siento sino la falta de los abrazos viejos, de los nuevos abrazos. No quiero sentir odio hacia un mundo que me ha engañado, pero me falta poco para hacerlo.
Sutil y mordaz, Mollie Panter-Downes se sitúa en el verano de 1946, en un pueblo del sur de Inglaterra. Es la postguerra de la Segunda Guerra Mundial, un tiempo de racionamiento en el Reino Unido, un tiempo en que las viejas casas se desmoronan y la gente tiene que buscarse la vida. La historia capta unas horas en la vida de la protagonista, Laura, mientras su marido va a trabajar a Londres y su hija va a la escuela. Todo parece tranquilo, limpio y sin problemas, pero es solo la apariencia, porque las guerras no pasan en balde y a veces se siguen librando en tiempos de paz. Mollie Panter-Downes (1906-1997), fue una escritora precoz y tuvo mucha suerte, pudo publicar lo que quiso durante años. Además fue una articulista fija en The New Yorker. No solo escribió novelas, también reseñas literarias, relatos y no ficción. Su vida profesional fue muy completa y su vida personal también. Tuvo mucha suerte, lo repito. En 1929 se casó, viajó por todo el mundo y vivió muchos año...
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