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"Chicas felizmente casadas" de Edna O´Brien

Este es un libro escrito a dos voces. El narrador omnisciente que cuenta la historia de Kate y la propia Baba en primera persona. Esto supone una diferencia con respecto a los dos primeros libros de la trilogía, pues en ambos es Kate quien lleva a cabo la narración. 

Baba es una muchacha muy distinta y se nota en la forma de ver y contar las cosas. Su aparente desenvoltura esconde el descreimiento de quien sabe que soñar es imposible. Por el contrario, aquí Kate sigue avanzando en su propia destrucción. Ambas se han casado pero sus matrimonios distan mucho de ser felices, como el título indica de manera irónica. El marido de Kate es Eugene, su amor de Dublín, que al final volvió a buscarla y se casó con ella, teniendo un hijo en común, Cash. El de Baba es Frank, un tipo bastante bestia, constructor y adinerado, pero sin sentimientos y sin capacidad alguna de hacerla sentir bien en ningún aspecto. 

La forma de reaccionar de ambas es muy diferente, como ocurre con sus personalidades. Kate se deja manipular por Eugene porque sus carencias afectivas la superan. Su padre alcohólico nunca la entendió y ella se da cuenta aquí de que su madre no era ninguna heroína sino una mártir que inculcó a su hija un sentimiento de dependencia que la hace vulnerable a todo. Los padres de Baba están alejados de ella y son gente fría y sin emociones, salvo su propio interés. Las familias están rotas y estos nuevos núcleos familiares no les aportan a ninguna de las dos ni equilibrio ni felicidad, esa palabra que ya parece una entelequia para ambas. 

A la medida de cada una hay una búsqueda de algo diferente y de algo mejor. Kate quiere encontrarla en un hombre de verdad, que la proteja y la entienda; Baba lo intenta hallar en la ocasionalidad, en las aventuras superficiales, en el deseo sexual. Pero ninguna de ellas tiene suerte y solo la mente más equilibrada, fría y racional de Baba hará que tenga alguna clase de salvación, aunque basada en la renuncia a la vida con la que había soñado. Ninguna de las dos es una madre adecuada, según los cánones, y ambas sufrirán, cada una de un modo, la pérdida de sus respectivos hijos. Pero es que esa maternidad quizá tampoco les traiga una solución a su rompecabezas. 

De los tres libros de esta trilogía (los otros dos son "Las chicas de campo" y "La chica de ojos verdes") este es el más amargo, el que destila más tristeza y desencanto. Ha desaparecido la frescura de la juventud, aunque ellas solo tienen veinticinco años. Han desaparecido las ilusiones, las francachelas compartidas, las búsquedas del maquillaje o el vestido adecuado. Tampoco la naturaleza tiene ese aire salvador de antes, cuando podían disfrutarla en su verde Irlanda. Ahora la ciudad de Londres les parece un abismo lleno de peligros y la oscuridad, la niebla, la nieve y el frío sustituyen al verdor y al renacer de las hojas. Sin embargo, todo este suplicio de ahora tiene raíces muy hondas y esas raíces están, precisamente, en el paraíso que las vio nacer y crecer. 

Chicas felizmente casadas. Edna O´Brien. Editorial Errata naturae. Traducción de Regina López Muñoz. Primera edición febrero de 2015.


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