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"Cuentas pendientes. Reflexiones de una lectora reincidente" de Vivian Gornick

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  Cuentas pendientes. Reflexiones de una lectora reincidente Vivian Gornick Traducción de Julia Osuna Editorial Sexto Piso Noviembre de 2021 A medio camino entre el ensayo literario y la narración de experiencias propias, Vivian Gornick (Nueva York, 1935), uno de los nombres que ha sonado este año para el Nobel de Literatura, regresa con la editorial Sexto Piso y un título que llama la atención: Cuentas pendientes. Reflexiones de una lectora reincidente. El título avisa del contenido y no hay que temer engaño. La estructura del libro es muy sencilla. En un momento dado, Gornick, lectora empedernida, comienza a releer obras que, leídas con muchos años de distancia, sospecha que le van a dar otra dimensión, si no de la obra en sí, de ella misma, de la forma en que va a recibir el texto y va a entenderlo. Lo que supone, ni más ni menos, la relectura, uno de los actos más interesantes de cuantos puedan llevarse a cabo en relación con la literatura. En su selección de libros para r...

Las margaritas crecen en los coches

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Conozco a algunos tipos pagados de sí mismos. Podían constituir toda una especie. "Tipos" usado en general, hombres y mujeres. Todos ellos seguros de que tienen razón, de que su imagen merece perpetuarse en selfies continuos, de que su voz tiene los tonos más atractivos y de que respiran glamour por todos lados. Los reconozco casi inmediatamente, porque tienden a aparecerse en todas partes, en jardines donde nadie ha plantado margaritas y en salones donde siempre los esperas. Llegan con una risa incandescente, se rodean de algunos de los suyos, usan colores que nunca sorprenden, pero, aún así, se consideran lo más de la hermosura. Flipas si los observas. Despacio, sin que te estorbe el sentimiento o el aprecio cotidianos, simplemente dejando que transcurran delante de ti haciendo sus representaciones. En realidad, los conoces tanto que no llegan a engañarte pero hay mucha gente a la que dan el pego, que los alaban y se sienten alabados, en un intercambio de sinrazones que no ...

La otra muerte de Zola

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  (Fotograma de la película "J'Acusse", de Roman Polanski, 2019) Nada más desconsolador, para los que han crecido leyendo periódicos, que la evidencia de que el periodismo ha muerto. Después de saludar con escepticismo, cuando no con verdadera aversión y auténtico miedo, el nacimiento de las redes sociales, el periodismo decidió que no valía la pena luchar contra un gigante, sino plantear la estrategia del disimulo y de la imitación. Decidió que lo primero era la ganancia y lo último, la ética. Al tomar ese camino colocó a los lectores, en realidad a los ciudadanos, en la disyuntiva de dejarse engañar o de huir sin volver la cabeza. No existen estadísticas que nos aclaren, si es que una estadística sirve para aclarar algo, qué es lo que ha sucedido, pero cada uno de nosotros puede narrar su particular historia. Y muchas historias suman una historia global. O quizá no, pero tampoco importa. En realidad, a estas alturas de este texto la mayoría debe haberlo dejado atrás, po...

"Todo sueño que es nube se deshace..."

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 Oh libertad errante, soñadora, desnuda de verdor, libre de venas, arboleda del mar, errante nube; si en lluvia el desengaño te convierte, la forma de mi copa podrá darte una pequeña sensación de cielo. Vuelve a la tierra, oh mar, vuelve a la vida, a las cadenas de los largos ríos, a las prisiones de los hondos lagos; vuelve afilada a penetrar mil veces angostos laberintos vegetales. ¡Oh libertad, tus puertas son heridas! No las quieras abrir, sigue encerrada en la sedienta piel o te sostenga el inclinado cauce del torrente. Todo sueño que es nube se deshace. Vuelva a brillar el sol, pues la blancura de esa ilusión de libertad celeste es tan sólo una sombra hecha jirones. No sueñe más el agua, y tenga vida en la savia o la sangre, tenga sólo en mí su libertad, libre en mis lágrimas. (Poema de Manuel Altolaguirre, fotografía de Vivian Maier)

El erróneo color de las horas

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Si algo enseña el paso del tiempo, si algún aprendizaje se deduce de ese sumar días y días, es el sabor de los errores, lo equivocados que estábamos, que estamos, que estaremos. Cualquier ocasión es buena para demostrar que, de cien veces, noventa actuamos de una forma que nunca elegiríamos tiempo después. Si hay gente que piensa todo lo contrario, porque acierta, es para darle la enhorabuena. Ha tenido la suerte de acertar cuando todos los demás erramos. La vida es una suma equilibrada de errores y certezas. Los primeros son más numerosos que las segundas, aunque tienen la característica de que, con el paso del tiempo, los unos bajan en número y las otras aumentan. Ventajas de la vida en sí misma. Los mayores errores están, seguramente, en lo que se refiere a tomar decisiones. Este trabajo por el que me desviví, esa persona a la que adoré, esa otra por la que sufrí, ese tiempo que gasté llorando por no tener o no poder, esa esperanza que se desvaneció después de tanto esfuerzo...Hay q...

Los afectos

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  (Edward Weston fotografía a Tina Modotti) Hay gente que conserva los afectos. El paso del tiempo y las nevadas, los fríos del invierno, el abrasador verano del sur o la humedad de la playa, nada de lo que pueda uno considerar incómodo, hace mella en esa gente que sabe conservar los afectos. Los cuidan como si se tratara de una caja dorada, traída desde lejos, guardada en paño ocre y llena de simientes de flores extrañas. Los consideran una prueba de que el amor y el dolor se dan la mano y escriben con ellos el itinerario de las horas y de los días. La gente que conserva los afectos tiene la rara cualidad de entender dónde está lo humano y dónde lo imposible. En pocas ocasiones tiene que defenderse del exterior, porque lo de fuera está cerca de lo más oculto y se mezcla con las mismas ansias.  No soy una de esas gentes que conserva los afectos. Más bien los dilapido. Tengo la capacidad innata de bloquearlos y de lanzarlos al vacío. Los diluyo en alcohol o en un líquido inodor...

He oído florecer a los almendros

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He oído florecer a los almendros y la luz amarilla del sol ha aparecido debajo de una sábana. Las lámparas escupen los silencios y el viejo ventanal, apenas entreabierto, trae lunas de otros años, otras vidas. En esa intersección de la amargura, cuando los tiempos tiemblan y vibran sin motivos, he escuchado las voces de todas las historias y escrito sobre el aire un viento lastimero, una nueva razón que tiene la apariencia de ser nada.  (Pintura de Louis Valtat)