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Lita y Nené

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Mi amiga Milagros ha llevado a cabo estos días un acto heroico: me ha prestado un libro. Hace años que no presto libros y, si lo hago, el receptor o receptora me firma un Recibí en toda regla, en el que, a modo de contrato, se compromete a devolverme el libro si no se quiere aventurar a sufrir toda clase de castigos. Es lo que hay. Mi biblioteca es sagrada y eso de que os preste un libro y os lo quedéis por la cara, como que no. Mi amiga Milagros es un poco heroína porque, ya os digo, me ha prestado un libro. El libro está escrito por dos mujeres y un hombre. Al hombre solamente le han dejado escribir el prólogo y se ha conformado con eso, lo cual que es un punto muy a su favor. Está bien escrito ese prólogo, la verdad, pero en él denota su condición inevitable de sevillano porque llama zaguán a lo que, en Cádiz, es casapuerta. Salvado este pequeño detalle, todo correcto. Bien, José Ignacio Artillo Pavón. El resto del libro es cosa de mujeres. De dos. Lita y Nené. Una hab...

Coplas

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Un par de veces he escrito sobre Julio Romero de Torres en la revista "Sevilla Flamenca", cien números y un adiós definitivo hace años, pero un buen caudal de textos y de imágenes para la historia del flamenco. Fue en una serie dedicada al flamenco y las artes, cuyo artículo inicial, el de cabecera, se publicó en "Litoral" la legendaria revista creada por, entre otros, Manuel Altolaguirre, uno de mis poetas. Romero de Torres carga con la cruz de ser tan conocido y de estar tan reproducido en toda clase de formatos que parece un pintor más, un imitador de sí mismo. Pero, si te adentras en su universo, descubres otras cosas. Y puedes hacerlo, está a tu alcance, porque hay mucho escrito sobre él y, además, están sus cuadros, en Córdoba sobre todo, aunque fue preciosa la exposición del Thyssen de Málaga que pudimos ver en Sevilla no hace mucho. Mujeres rubias donde todo parecía hecho para las morenas.  Pues bien, tiene Romero de Torres un cuadro que estudié en mis ...

La visita de la Princesa

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El 21 de noviembre de 2008 no hubiera creído que, cinco años y medio después, nuestra visita de ese día se convertiría en Reina de España. Pero así es. Y, por ello mismo, los ecos y los recuerdos, las imágenes, las palabras,todo adquiere una nueva proyección, una actualidad, un interés distinto. Por eso, comparto con vosotros lo que fue aquella visita, lo que la motivó y cómo se desarrolló. Algo que, hasta ahora, no he contado nunca.  La invitación partió de mí misma. Nada de organismos oficiales, ni Ayuntamiento, ni Junta de Andalucía. Pura y llanamente una idea que surgió cuando las obras de nuestra preciosa biblioteca, por fin, estaban listas. En aquel momento dije que la idea me la habían sugerido unos alumnos, pero no era verdad. Quise evitar protagonismos desde el primer momento.  La invitación fue sencilla. Una carta dirigida a la Zarzuela. Nada más. Sin enchufes ni recomendaciones. La respuesta a esa carta me hizo entender que era más fácil comunicar con la Casa R...

La huella de unas manos

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Mi Rosebud, mi paraíso inalcanzable, existe. Es una salina, un espacio húmedo y cuajado de caminos de tierra y de agua salada, junto a la que se halla un fuerte casi destruido, recuerdo de la época de Napoleón, que, en los lugares de mi infancia, dejó una huella muy profunda. Es el uno de enero de cualquier año y hace frío, aunque el sol está brillando en las primeras horas de la tarde. Allí estamos todos los hermanos con mi padre, porque ese es el único día del año en el que no trabajaba. El resto, todos los días, festivos, lluviosos, azotados por el calor, por la mañana, la tarde y la noche, mi padre trabajaba para que todos nosotros, sus nueve hijos, tuviéramos casa, comida, ropa, colegios y libros.  En la salina el aire es muy denso y huele a verdín, a mar azulado y trepidante, a merienda recién preparada. Mi padre es delgado y de mediana estatura, con un fino bigote muy cuidado. Lleva una camisa blanca de manga larga (nunca usó mangas cortas) y se mueve entre los restos d...

La fiesta de los libros

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Escribo sobre la próxima semana del libro, justo el día en que nos llega la muerte de Gabriel García Márquez, a los 87 años llenos de vivencias y de literatura. Todos los periódicos se hacen eco de este acontecimiento doloroso, pero inevitable, sobre todo porque Gabo llevaba mal bastante tiempo. Es la vida. Sus libros seguramente adornarán todos los stands de las ferias del libro que en primavera, en abril, florecen. Aquí, en la provincia de Sevilla, hay dos fundamentales, la de la capital que es en mayo y la de Tomares, que es la semana que viene.  Me gustan muchísimo las ferias del libro. Pasear entre los stands, tener la ocasión de hojear libros y libros. Ver a los autores, oírlos, llevarnos su firma en el libro que hemos comprado. En los stands de las librerías y editoriales los libros se colocan primorosamente para llamarnos la atención. A mí me gusta reconocerlos. Ver, en las novedades, que eran libros que ya sabía que existían, que los he leído o que tengo datos porque ...

Otra primera vez

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Cuando alguien nos falta, alguien que verdaderamente nos importa y nos duele, el paso del tiempo se convierte en una sucesión de primeras veces de ausencia. La primera nochebuena, la primera navidad, la primera nochevieja, los primeros reyes, los primeros cumpleaños, el primer verano...Recordamos sin poderlo evitar las cosas que hacíamos antes, pero nos cuesta, cuesta trabajo imaginar y volver atrás la mirada, porque el vacío es muy hondo y ni siquiera nos está permitido tener a mano, a flor de piel, las vivencias antiguas. Es difícil recobrar las sensaciones, los olores, los sonidos, cómo nos sentíamos, cómo éramos.  Esta que ahora comienza, en este día esplendoroso del Domingo de Ramos, en el que, si no estrenas se te caen las manos y si estrenas te condenas, esta Semana Santa que ahora empieza, es la primera sin ti, ya lo sabes.  La primera Semana Santa en la que hay que buscar cosas que hacer para rellenar los huecos de la conversación, las salidas, las compras......

Un niño

La biblioteca del colegio está vacía. Es la hora del recreo. Una hora ansiada siempre, pero más aún hoy, cuando estamos todos a punto de empezar las vacaciones de Semana Santa, después de un larguísimo trimestre. Los niños notan el cansancio y los profesores también. Soñamos con los días sin prisas para poder leer, con no tener que madrugar, con charlar amigablemente sin interrupciones, con viajar, con ver una buena peli...Los niños tienen también sus sueños, desde luego, aunque no sé si podría reproducirlos porque...¿con qué sueñan los niños de ahora? Quizá la vida no ha cambiado tanto como supongo y todavía siguen soñando con las mismas cosas que nosotros a su edad, quién sabe... Estamos tan cansados que no podemos pensar ahora en cómo han salido las cosas, cómo hemos trabajado, qué resultados han tenido nuestros esfuerzos...no es momento ahora de todo esto, llegará más adelante, cuando no estemos tan agotados de un trimestre que se termina dejándonos exhaustos.  En la b...