(Mujer vestida de azul. Pierre Auguste Renoir) Hay una canción antigua, de Cecilia, que dice algo así : “Sé que me quieres azul, sé que me quieres verde, sé que me quieres rosa….” Pues algo así se me ha venido a la cabeza mientras repasaba el armario para decidir qué ropa ponerme hoy, en este día que ha amanecido gris, lluvioso y manso. Esa lluvia que cae como si esto fuera el norte, ya sabéis, el chirimiri, aquello de lo que hablaba mi profe de Geografía del instituto, de quien yo estaba enamorada. (El vestido azul. Camille Corot. 1874) El armario aparece invernal, pero ahí están esos colores que siempre, en todo momento, sirven para lo que las abuelas nos apremiaban: “Alegrar la cara”. A veces basta con usar un determinado toque de color para que parezcamos otras personas. Eso lo hablaba yo estos días con un par de amigas que han decidido que hay que poner al mal tiempo buena cara y que, por esa misma razón, van a añadir al gris, negro, tabaco, corinto del invierno,...
El blog de Caty León