¡Qué listos son algunos de los del cine! Saben que la mejor manera de que hablen de sus películas es montarla a lo grande. Te cogen un clásico de los más clásicos, un libro que ha leído todo el mundo y que muchos adoran. Y entonces van y la lían, lo más liado posible, de manera que cabrean al personal y surge la cuestión: muchos van al cine atraídos por la publicidad y para criticar luego; otros muchos se niegan a verla y lo dicen en las redes abiertamente; los puristas se enfadan y hacen artículos sesudos; los que desconocían la novela la toman por el pito del sereno; los mayores recuerdan a Laurence Olivier; los jóvenes la asociación con Crepúsculo. El caso es llamar la atención, vender entradas, hacerse un sitio a codazos. El libro es lo de menos, la autora es lo de menos, el arte es lo de menos. Lo que sobra es la literatura. Lo que vale es la economía. Y así con todo.
( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena. La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...
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