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"El ideal masculino en Jane Austen" de Catalina León


 En las novelas de Jane Austen se da una curiosa circunstancia. Se consideran, en general, libros de mujeres y para mujeres. Sus heroínas están presentes en todas sus páginas y situaciones. Los hombres son, por tanto, un complemento, aunque necesario. Y, sin embargo, de manera increíble, el personaje más conocido, adorado, seguido y característico de su obra es un hombre. El señor Darcy, o Darcy a secas, simboliza mejor que nada el universo Austen. Levanta pasiones, genera polémicas, enamora corazones, introduce a las chicas más jóvenes en el contexto austeniano, y lo hace de una forma tan potente que no es superado por ningún otro personaje. Es una especie de contradicción que constituye otro más de los misterios de Austen. El principal de ellos es su vigencia. Después de 250 años, la escritora está viva, fresca, descocada, dispuesta, libre, inquieta, colocada en los mostradores de los librerías desde infinitas ediciones y también en las pantallas de los cines o de las plataformas audiovisuales. Hace doscientos cincuenta años que nació y Austen vive

"El ideal masculino en Jane Austen", que acaba de ser publicado por la editorial Rialp, y escrito por Catalina León, también autora de "Las mujeres en Austen" (2023, Rialp) habla, sin embargo y principalmente, de los hombres. Los hombres de su vida y de su obra, en una dualidad que a veces forma parte de un todo inseparable. En el libro se sitúan bajo un potente foco  todo lo que ellos aportan a sus novelas y lo que significaron en su vida de escritora. Una vida corta, como se sabe, pero que, quizá por eso mismo, la ha convertido en un diamante, en una perla, en un extraño y codiciado objeto. La mirada que Austen dirige a los hombres de sus tramas tiene la misma y exacta mezcla de compasión, ironía, comprensión e ingenio que lanza a las mujeres. Sabe cómo son pero los deja a su aire. Observa cómo se comportan, cómo hablan, qué cuentan y dónde están sus sentimientos y emociones. Muestra sus personalidades, sus temperamentos y la suma de sus caracteres, los tres vértices del conocimiento de la realidad humana. 

Jane Austen sabía mucho de hombres. Se había criado en una casa de chicos, con más chicos añadidos, los pupilos del padre. Muchachos de buena familia que estudiaban latín, griego y leían a los clásicos. La casa era un batiburrillo de adolescentes. Su conocimiento de lo masculino es, pues, directo. Trató con muchos hombres. Hermanos, parientes, amigos, vecinos, pretendientes, padres de amigas, editores, clérigos, terratenientes y también arrendatarios, oficios, trabajadores de la rectoría, algunos nobles, todos sometidos al prisma de su aguda observación y quizá retratados de algún modo a través de la Imaginación y la Verdad

Ahí están Darcy, Knightley, Wentworth, Bingley, Brandon, Ferrars, Wickham, Willoughby, además de los padres, los clérigos, los vecinos ilustres, algunos virtuosos, otros villanos. Con ligereza y sin frivolidad; con ingenio y sin prepotencia; con respeto y sin juicios apresurados. Los hombres de Austen resultan tan interesantes como sus mujeres y además los retrata justamente en el momento del gran cambio. El tiempo en que los hechos históricos, sociales, bélicos, políticos y económicos, propician la aparición del hombre nuevo. Plano /contraplano, la autora somete a sus personajes a un tête a tête apasionante, en el que suele vencer el sentido común y la belleza del carácter. Bajo una aparente sencillez discursiva, usando magistrales diálogos, la autora esconde la complejidad que rodea el alma humana y la conducta de las personas. A pesar de que su obra ha sido sometida a una vulgarización excesiva, esta cualidad esencial de lo bello y lo bueno emerge en cualquiera de sus libros. Y ahí están los hombres para cumplir su papel. Y sus recursos: las cartas, las conversaciones, las confidencias y la grandeza de miras. 

Si no has leído nada de Austen, quizá este libro te incite a ello. Si la conoces, puede que te guste entablar un diálogo con sus hombres, de igual modo que lo hacen, en sus novelas, las mujeres. 

Ficha técnica: 

El ideal masculino en Jane Austen

Catalina León

Editorial Rialp

2025

Año del 250 aniversario del nacimiento de Jane Austen (1775-1817)

324 páginas

Cubierta: Retrato de Charles William Bell, de Thomas Lawrence, 1789.

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