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"Esencia" de Efi Cubero

"Esencia" Autora: Efi Cubero Editorial: La isla de Siltolá. Colección Levante, 2019. 202 páginas Fotografía de Germán F. Huete Cita inicial: Esther Meynell sobre Bach Texto de la contraportada: Juan Manuel Macías Sobre la autora (nota editorial):  Efi Cubero nació en Granja de Torrehermosa (Badajoz), pero vivió en Barcelona durante muchos años y allí estudió y comenzó a dedicarse a la literatura y el arte. Ha publicado libros de poesía, entre otros, Fragmentos del exilio, Altano, Borrando márgenes, La mirada en el limo, Estados sucesivos, Ultramar, Condición del extraño. También ha escrito ensayos, narrativa y ha entrevistado a personajes pertenecientes al mundo del arte, el pensamiento, la ciencia y la literatura. Colabora en diversas revistas de España y América. "Esencia" representa el diálogo que Efi Cubero mantiene, de tú a tú, con artistas, obras de arte, lugares en los que el arte tiene presencia, momentos especiales de esa his...

Los diez de Hollywood

Es muy frecuente la confusión entre la House Un-American Activities Committee (Comité de Actividades Antiamericanas) y la Subcomisión del Senado para Asuntos Internacionales o de Seguridad Nacional. Sin embargo hay diferencias sustanciales entre ambas. La primera emanaba de la Cámara de Representantes y existió desde 1934 hasta 1975. Su punto de mira estuvo tanto en los nazis, como en el Ku-Kux-Klan o el comunismo. Fue este Comité el que interrogó en 1947 a los productores, actores, guionistas y directores de Hollywood en relación con su pertenencia al Partido Comunista. El senador McCarthy estaba entonces en otra cosa, aunque muy en esa línea de buscar enemigos de América. Como presidente de la Subcomisión del Senado dio a conocer en 1950 una lista de 205 supuestos espías que estaban, nada menos, que en el Departamento de Estado. Su objetivo era, pues, demostrar que el propio Gobierno y las instituciones americanas estaban plagadas de agentes que hacían un doble juego, suminis...

Diarios

Hay un extraño placer en comenzar un cuaderno. Hojas blancas y dispuestas a recibir tus confidencias. Sé que no soy la única. Conozco a mucha gente que colecciona cuadernos y que los rellena de escritura. Escribir a mano es una sensación maravillosa.  Hacer listas, esquemas, anotar cosas pendientes, pensamientos inmediatos, penas, números de teléfono, claves, una frase que no quieres olvidar... Se podría construir una vida a través de los cuadernos. Seguir el hilo de los amigos y de los amores. Las conversaciones en las casapuertas o en las azoteas. Los encuentros en la calle Real y los malentendidos que te separaron de alguna gente que fue importante en su día. Los enfados y las quejas. Las malas artes, la envidia. Esas horas frente a los libros que no siempre decían lo que querías leer.  La primera página contiene siempre la fecha, el sitio, algún dibujo que añades a pesar de que no sabes dibujar, también una frase importante, quizá un nombre. Y, a partir de ahí, com...

Tres candidatos y un verso suelto

Dana Andrews es el protagonista de esta película, a medio camino entre el género periodístico y el noir. El argumento es, sencillamente, genial. Un grupo de comunicación pierde a su magnate y a este le sucede su hijo, un tipo bastante impresentable, vago, sin carisma, que decide sacar "a concurso" un nuevo puesto en la empresa: el de director ejecutivo. Se trata de alguien que le haga el trabajo y le saque las castañas del fuego. De esa forma él puede seguir disfrutando de la vida y de su guapa esposa, con quien se casó intercambiando belleza por dinero.  Walter Kyne (Vincent Price) es el dueño de todo esto. Y los candidatos tienen carisma y capacidad de liarla. Está George Sanders, inconmensurable jefe de la agencia de noticias. Está Thomas Mitchell, en el papel de Griffith, el editor del New York Sentinel, el periódico de la cadena. Está un mandamás de la fotografía que, curiosamente, mantiene un lío bastante interesado con la esposa de Kyne. La esposa, a la que t...

De poesía y poetas

(Fotografía de Nina Leen) El verano es el tiempo de la poesía. Las horas tersas de la mañana, luminosas y displicentes, sin nada que hacer, holgazaneando por la casa o el patio, veían a la niña encaramada a las obras completas de algún poeta o a un librito pequeño que contenía una antología de algún otro. A veces, se organizaban en la casa curiosos torneos, justas poéticas hechas de recitados espontáneos, con un fondo de flores, una colcha ya usada, que se sujetaba de ventana a ventana, y se convertía en improvisado fotocall. Allí se decían los poemas y se movían las manos al mismo compás. Con diez cañones por banda, qué tengo yo que mi amistad procuras, es la casa un palomar y la cama un jazminero, esta mañana, amor, tenemos veinte años, quisiera estar solo en el sur, las barcas de dos en dos, la aurora de Nueva York... Altolaguirre, Cernuda, Machado, Lorca, Santa Teresa, Borges, Alberti, Neruda, Lope de Vega, Espronceda,  los sonetos de Shakespeare , el teatro en ver...

De la urgente soledad

The Long Leg, 1930. Galería de la Biblioteca Huntington, California La sencilla verticalidad del edificio se rompe con las velas que, casi a la deriva, se arquean incomprensiblemente. El cielo despejado no puede competir con los azules del océano y la tierra se remueve como si un viento desconocido tuviera que impulsarla sin remedio. Esta es la naturaleza de Hopper y esta la forma en la que concibe la inmensidad del mar, sin habitantes, sin ruidos, sin prisas. Nadie sabe qué ojos humanos contemplan el paisaje. Nadie conoce qué ocurre en esa construcción blanca con tejado a dos aguas, o quién está dirigiendo el barco hacia ninguna parte. La ausencia de la figura humana llama la atención tantas veces en la obra de Hopper que termina siendo un aviso y una presencia imposible de olvidar.  Light at Two Lights, 1927. Museo Whitney de Arte Estadounidense, New York Los faros son esos edificios solitarios que ves a lo  lejos  pero que nunca cruzas, que no ...

Mentiras por amor

La personalidad de Hitchcock era tan potente, tan cuidadosamente agresiva, que sus propias opiniones acerca de las películas que dirigió son capaces de influir al público de una forma muy decisiva. Si lees en cualquier libro o página dedicada al cine las opiniones sobre esta película, encontrarás que muchas de ellas se dejan llevar por la propia inquina que el director inglés le tenía. Una inquina que no tenía que ver con la película en sí sino con algunas circunstancias que rodearon su filmación. En concreto, con el choque de trenes entre dos personalidades de carácter: el productor David O´Selznick y el propio Hitchcock.  O´Selznick era un productor que seguía al milímetro el producto. Intervenía con mano dura en la elección de actores y en todos los asuntos que podían afectar al resultado final. Eso para Hitchcock era demasiado. No sabemos si por convicción o por llevar la contraria en este caso se lió a cuenta del casting masculino. Ninguno de los tres pilares de la pe...