Elegante y extrañísima novela que Rebecca West añade a su lista de buenos libros, entre otros la saga de los Aubrey, la trilogía que merece la pena leer. Dos primas están esperando que vuelva el marido de una de ellas, alguien a quien las dos aman, un hombre que está luchando en la Primera Guerra Mundial como tantos otros hicieron. Fue la última guerra romántica y hay que decir que, después de ella, nada fue igual. A veces me recuerda la guerra de Secesión americana, donde los caballeros del sur iban a la guerra llenos de alegría para terminar exhaustos o muertos. Chris, un hombre especial a la que aman las dos, ha sido herido y está en un hospital con una amnesia galopante. Una amnesia selectiva que solo le permite recordar a la mujer que fue su amor de juventud. He ahí el argumento. La vuelta de Chris, la presencia de esa mujer, todo concita el misterio y la lírica. Así lo muestra Rebecca West en un texto absolutamente poético y diferente.
( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena. La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...
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