Puedes sentarte cualquier día de tormenta, de esos en los que los truenos, los rayos, los relámpagos y también la lluvia, el granizo y, sobre todo, el viento, te acorralan y cierras las ventanas y cierras los postigos y enciendes la luz y procuras no escuchar el bramido de la naturaleza. Uno de esos días puedes sentarte en una mesa baja, estropeada del paso del tiempo, con restos de pintura de niño, con rayones y con baldas llenas de cajas. Y esas cajas las abres y te encuentras recortes de revistas o periódicos, fotografías antiguas de cuándo las fotos no estaban en el móvil y las imágenes te traen a la memoria los sonidos, las voces, las canciones, los himnos, los gritos, los aleluya, la música de moda, los abrazos que llenaban de aires esas músicas. Y entonces puedes escribir una historia, cronológica si quieres, que recorra un periodo de tiempo y que, aunque no te menciones, aunque tú no aparezcas, esa serás tú, estarás ahí, como un testigo incómodo, como un protagonista secundario, como una diosa o una pobre mujer, nunca se sabe. Son los años. Que pasan y pasan para todos.
( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena. La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...
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