Una estudiante descubre que está embarazada. Ella no quiere tener el niño, su pareja tampoco. Se encuentra sola para compartir su decisión. Y también se encuentra sola para poder abortar. Es todo muy triste, muy desagradable, es un tema difícil y que resulta complicado abordar. Annie Ernaux lo presenta como algo que le sucedió a ella, aunque su forma de manejar la autoficción es muy especial porque da la sensación de que muestra problemas generales, que le podrían suceder a casi cualquiera. El libro se convirtió en película, la he visto y me gustó muchísimo lo bien hecha que está. Y la protagonista.
Illustration by Lily Qian. Magazine The Nation. ********** Estoy sentada en mi butaca azul celeste, mi butaca favorita ahora, desde la que puedo ver sin molestarme la plaza, los naranjos, los bancos y los soportales. Poca gente cruza por aquí, de vez en cuando una señora que arrastra un carro de la compra, o los empleados del ayuntamiento que insisten en venir a podar los setos, o algunos niños que corren en sus triciclos o detrás de las pelotas. Hay un silencio cómodo, un otoño sin hojas sueltas, un tiempo moderado y extraño en estas latitudes. El calor se agazapa y volverá un rato en cualquier momento, pero ahora parece que ha decidido anclar su velero en otro río. De este modo, en silencio, espero que el canal de Youtube que tengo abierto en mi ordenador portátil se decida a comenzar la emisión y que la gente de la academia sueca lance ya el nombre del ganador del Nobel de Literatura. Ningún año me he preocupado tanto de este asunto, así que esta vez me parece de justici...
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