Una noche en el parque Güell
Hay aventuras que nunca se olvidan. Un mes de agosto húmedo y tórrido en Barcelona. Una reunión de primos, jóvenes, alegres, deseando reír, andarines, perfectos paseantes, gente con ganas. Un plan nocturno. Paseo por las Ramblas, cena en un restaurante de un amigo, visita al Parque Güell, fin de fiesta en los mercados centrales, a la espera de la llegada del pescado fresco. Sí, ya sé que todo esto parece un galimatías, pero así es la vida, así es la realidad. Las fantasmagóricas figuras del Parque Güell fueron el telón de fondo de la aventura. Las formas vegetales, los mosaicos, el cristal, la piedra, la cerámica, el brillo de los espacios, las subidas y bajadas por lugares de cuento. Así lo vivimos y así hay que contarlo.
/Imágenes del Parque Güell, internet/

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