Hacía frío, tanto frío. Era febrero y era carnaval. Y nosotros éramos dos jóvenes enamorados aunque no lo sabíamos. Todo el mundo entendía lo que pasaba menos nosotros. Éramos inocentes y sin experiencia. Éramos principiantes en todo aquello. No sabíamos que el ardor de la sangre tiene un nombre y no sabíamos que el amor, cuando llega, nunca arría las velas. Éramos dos amantes inconexos, sin buhardilla ni canción en francés, solo con un asombro tan grande que todo lo llenaba. Debería existir una alerta para esto, algo que te avise, que te diga que sí, que no pierdas la oportunidad, que no juegues con fuego, que el amor es algo que llega y se instala, pero que la ausencia lo convierte en baldío y lo baldío es nostalgia y es ausencia de nuevo. Éramos estudiantes y teníamos preguntas. Debiste hablarme claro. No sé si guardo aquella tarjeta postal de navidad tan críptica, en la que al final no aclarabas nada. Debiste hablarme claro. Ser sincero, dejar la timidez, gritar a todo el mundo que yo era el amor que había llegado. Pero no. No dijiste nada y los signos eran tan indecisos y yo tenía tanto miedo que aquello se convirtió en una asignatura pendiente. Aún la tenemos sin aprobar. Es tarde. Pero es un error. Literalmente soy una persona equivocada. Tú también.
( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena. La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...
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