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Lo que dijo Beryl

 


(Camden Town, fotografía de Laurent Dequick)

La primera cuestión que se suscita con la escritora inglesa Beryl Bainbridge es su año de nacimiento. Según las fuentes, se trata de 1932 o 1934. Sin embargo, su registro corresponde a 1933. Ella no lo tenía claro. Puede parecer una cosa rara, pero no lo es en absoluto y le ocurre a bastante gente, mucho más en aquellos años. Los registros no eran tan automáticos como ahora. Sea como sea, sabemos que nació uno de esos años, un 21 de noviembre, en una pequeña aldea cercana a Liverpool que cuenta con hermosos bosques de pinos y una fantástica playa. Se trata de Formby, en el Lancashire, un sitio idílico en el que pasó sus primeros meses antes de que la familia se trasladara a Liverpool, una ciudad difícil entonces y ahora. A esos dos primeros escenarios vitales hay que sumar Camden Town, el barrio del norte de Londres en el que tuvo casa muchos años. Era una casa estrafalaria en un lugar estrafalario, centro del rock alternativo, plagado de tiendas, bares y sitios curiosos. El mercado callejero le ha dado fama en todas las guías de viajes y el mundo de la contracultura domina sus calles y sus canales. La casa de Beryl parecía "un museo gótico", con esculturas raras por todas partes, muñecas y maniquíes antiguos, algunos objetos victorianos e incongruentes, animales de peluche y rarezas de todo tipo. Allí Beryl llevaba a cabo sus dos ocupaciones: la escritura y la pintura. Sus cuadros, de tono surrealista, fueron vendidos o regalados en su mayoría. En Camden Town tuvo una casa Amy Winehouse y vivió Charles Dickens, de modo que es un lugar cosmopolita como lo fue siempre. 


(La preciosa playa de Formby en la actualidad)


(Pintura: Una calle de Liverpool. John Atkinson Grimshaw. 1836-1893)

Los que califican su infancia como difícil lo hacen ateniéndose al carácter brusco, casi depredador, de su padre, pero ella en algunas entrevistas últimas deshace esa idea, considerándolo un trabajador hecho a sí mismo (de ahí su brusquedad), que se casó con una mujer de mejor clase y mejor educación. El crack del 29 acabó con su negocio y también con su genio, como sucedió con tanta y tanta gente que vivía del comercio y los negocios. Tuvo un hermano y los pequeños detalles íntimos de su infancia y su adolescencia aparecen deshojados en sus primeras novelas, todas ellas de carácter autobiográfico, que dicen más de sí misma que las entrevistas. En la necrológica que publicó El País con motivo de su muerte, firmada por Miguel Calzada, se recogen tres frases que dan idea de su vida y su forma de pensar. Ella las había formulado para una entrevista que le hizo The New York Times en 1981: "Si no fuese por la escritura, sería una neurótica peligrosa", "Escribo para dar significado a mis primeros años" y la más formidable "Nunca te recuperas de tu infancia". También se conservan diarios y cartas que compró en su momento (2005) la British Library. Beryl escribía constantemente y lo hacía, con toda seguridad, como forma de desahogo, de autoayuda para las peripecias de su vida, que fue complicada porque también su propio carácter lo era. Una mujer muy especial con una vida compleja e interesante. 


(Fotografía de E. Chambre Hardman, Collection at National Trust)

A su muerte en Londres el 2 de julio de 2010, con setenta y cinco o setenta y siete años dependiendo de la fecha que se tome para su nacimiento, Beryl dejó escritas dieciocho novelas, dos libros de viajes, dos ensayos, dos volúmenes recopilatorios de relatos y cinco obras de teatro y televisión. Además, una trayectoria como actriz de repertorio y de series de televisión. Esa etapa de actriz comenzó en su juventud, porque sus padres parecían inclinarla a ello quizá porque pensaron que venía bien a su rebeldía. Estuvo formando parte del Liverpool Repertory Theatre, después de que fuera expulsada de su escuela, la Merchant Taylor's School, parece ser que por dedicarse a escribir y a ilustrar poemas bastante subidos de tono y enseñárselos a sus condiscípulas. La fama de inmoral estuvo unida a ella desde aquellos tiempos y se aplicaron a algunas de sus novelas más tarde. También trabajó en un capítulo televisivo de la serie "Coronation Street" pero ahí quedó su trayectoria como actriz. Sus ocupaciones abarcan su papel de columnista del Evening Standard y del semanario The Spectator. Su balance personal incluye tres parejas conocidas, tres hijos, varios nietos y un intento de suicidio en 1958 del que ella hablaba con naturalidad y lo consideraba cosas de la juventud. 

Su primera pareja fue un soldado alemán prisionero en Inglaterra que mantuvo con ella una relación prácticamente epistolar durante unos seis años, hasta 1953. Él fue repatriado a Alemania y ella pensaba que algún día volvería. Una historia novelesca que dio comienzo a un itinerario sentimental en el que está su primer y único marido, el profesor y pintor Austin Davies, conocido por haber sido profesor en la Escuela de Arte de Liverpool de John Lennon. Precisamente ella alude a Lennon y los suyos en una de sus entrevistas: "La noche que nos separamos mi marido celebró una fiesta en nuestra casa a la que acudieron Los Beatles, John Lennon, Stuart Sutcliff, el que murió y no recuerdo quién más. La fiesta se prolongó durante tres días y tres noches. Me mudé calle abajo a la casa de un amigo con los niños, y luego nos divorciamos amistosamente. Nunca volví a ver a los Beatles". 

De modo que nos encontramos, en los años sesenta, a Beryl con tres hijos a su cargo (el tercero lo tuvo con Alan Sharp, escritor y guionista) trabajando en una fábrica embotelladora para salir adelante. Este trabajo le sirvió de inspiración más tarde para otra de sus novelas. En realidad, toda su vida fue una fuente de inspiración y por eso es una gran cultivadora de la autoficción, con el añadido de toda una serie de detalles originales y de un sentido del humor corrosivo que alivia las tramas de algún modo, sobre todo cuando emergen los asesinatos. Porque hay asesinatos. De esos momentos, 1967, es la redacción de su primera novela, "Lo que dijo Harriet", que no fue publicada hasta 1972 porque se consideraba que era bastante repulsiva, desagradable y hasta inmoral. La historia se inspiró en un hecho real, el caso Parker-Hulme, que tuvo muy entretenida a la prensa y enganchados a los lectores, un caso sucedido en Nueva Zelanda en 1954 en el que dos chicas adolescentes asesinaron a la madre de una de ellas. En la novela, las dos adolescentes engatusan de mala manera a un tipo y se cargan a su esposa. Las dos chicas ponen los vellos de punta. En 1994 se realizó una película, "Criaturas celestiales" también inspirada en este hecho, dirigida por Peter Jackson y protagonizada por Kate Winslet. 


(La editorial Impedimenta publicó en español "Lo que dijo Harriet" de título original "Harriet Said", que no dio ningún beneficio económico a su autora, a pesar del éxito obtenido. "Nunca supe que se podía ganar dinero con los libros" llegó a decir. Y era verdad)


(Beryl Bainbridge en su casa de Londres. La escritora fue nominada cinco veces al premio Man Booker, pero nunca lo obtuvo. La dirección del premio le concedió uno, en 2011, a título póstumo por toda su trayectoria. Foto de The Spectator)

Su reconocimiento como escritora comenzó en el año 1974 al obtener el Guardian Book Prize por "La excursión", una divertidísima novela en la que dos amigas, Freda (la mandona) y Brenda (la sumisa), diferentes pero igualmente cómicas, empleadas de una fábrica embotelladora, hacen una gira, una excursión campestre, con unos amigos especiales. Algunas otras novelas suyas también fueron premiadas, como "La cena de los infieles", de 1977, con el premio Whitbreard, el mismo que obtendría en 1996 con "Sálvese quien pueda". Y "Master Georgie" ganó el James Tait Black Memorial en 1998. Esta última es  una de sus novelas más apreciadas por los lectores que, además, le hizo ganar dos premios más: el Commonwealt Writers Prize y el Wit Smith Literary Award. Narra las aventuras del cirujano de Liverpool George Hardy, que decide alistarse como voluntario en la guerra de Crimea. 



Después de escribir varias novelas basadas en sus propias vivencias, decidió dar un giro a su producción y comenzó a publicar otras en las que hay una base histórica que ella maneja a su conveniencia. Coincidió con un cambio en sus editores, a los cuales se mantuvo siempre fiel aunque no ganaba dinero por sus novelas. Eran un matrimonio que creyó en ella al principio de todo, Colin y Anna Haycraft. Las nuevas obras trataban acontecimientos variados como la apócrifa presencia en Inglaterra de Adolf Hitler visitando a un pariente ("El joven Adolf", 1978), el hundimiento del Titanic o la guerra de Crimea. De manera que estas dos vertientes, la autobiográfica y la histórica, dominan su producción. 

La primera novela que le publicaron fue "Un fin de semana con Claud", 1967, que es la historia de un hombre muy violento. En 1968 vio la luz "Otra parte del bosque", que trata la muerte de un niño por la negligencia de un adulto. "La salida de la fábrica de botellas", 1974, "Dulce William", 1975, "Una vida tranquila", 1976, "Tiempo de lesión", 1977, "Winter Garden", 1980, "Una aventura terriblemente grande", 1989, que dio lugar a una película en 1995, "Los muchachos del cumpleaños", 1991, la historia de la desafortunada expedición a la Antártida del capitán Scott, "Cada hombre por sí mismo", 1996, y "Según Queeney", 2001, completan un enorme listado de obras de ficción publicadas por la escritora. "La modista" de 1973 (no confundir con la obra del mismo título de Rosalie Ham) cuenta la aventura de una chica de diecisiete años con un soldado alemán. Fue llevada al cine (lo mismo que el libro de Rosalie Ham), en 1988 y obtuvo mucho reconocimiento y premios. La última novela que se publicó, a título póstumo, es "La chica del vestido de topos", una especie de comedia negra. La editorial Ático de los Libros ha editado en español un número importante de libros, entre los que está también otro de base histórica, "El doctor Johnson y la señorita Thrale". Este doctor no es otro que Samuel Johnson, el crítico literario inglés más considerado a lo largo de la historia de la literatura, que vivió en los años 1709 y 1784 y cuyos libros se bebía Jane Austen y consideraba modelos de escritura. 

El escritor John Banville la definió como "una brillante escritora, en la estela del petit guignol de Evelyn Waugh y Muriel Spark: fría y meticulosa en su descripción aguda y tremendamente irónica de su tiempo". En esa crítica de la época que le tocó vivir y de su pérdida de valores culturales y éticos entronca claramente con D. H. Lawrence, un escritor del que ella se consideraba deudora. Las ideas de Lawrence, que vivió entre los años 1885 y 1930, sobre la sociedad industrial a la que consideraba que había roto con la relación del hombre y la naturaleza reduciéndolo a una mera máquina al servicio de un engranaje superior, así como la creencia del escritor de que la sexualidad era la herramienta máxima que humaniza a los seres humanos, hicieron mella en Beryl y así se puede notar en su obra, aunque la diferencia con Lawrence está clarísima: el sentido del humor, a veces humor negro, de ella, ausente por completo en la obra de él, mucho más trascendente y dramática. Lo que tiene un tinte filosófico en Lawrence, en Bainbridge tiene aire de comedia. Pero el trasfondo desengañado y escéptico es el mismo en ambos. 

La escritora siempre reconoció esa influencia, lo mismo que la del francés François Mauriac. Los personajes de Beryl Bainbridge son a veces desagradables, pero terriblemente humanos, sin que haya por su parte ningún intento de suavizar los rasgos del carácter o los errores cometidos. Tenía, por tanto, una mirada particular sobre la vida y sobre los hombres, además de una experiencia con demasiadas vicisitudes y bastantes hechos complicados y terribles. Es el punto de vista, por tanto, y la forma de acercarse a una realidad que no les gustaba, lo que une a ambos escritores, Lawrence y Bainbridge. 

Beryl Bainbridge tuvo ocasión de disfrutar, suponemos que a su manera, el reconocimiento de su país, con numerosos honores que fueron llegando paulatinamente en los últimos años de su vida. La escritora de la amenazante vida moderna y sus absurdos, que utilizaba el humor para quitarle importancia a las cosas que contaba, siguió trabajando hasta el final de su vida y dejó sin escribir una novela que estaba preparando sobre el asesinato de Robert Kennedy. A su muerte, el periódico The Guardian la definió como "un tesoro nacional". En el año 2000 había sido nombrada Dama del Imperio Británico por la reina Isabel II y en 2003 recibido el premio David Cohen de Literatura. El diario The Times la incluyó en 2008 en la lista de los cincuenta escritores más importantes desde 1945. 

Comentarios

Lina maria ha dicho que…
Qué maravilloso contenido has publicado acerca de esta escritora que no conocía y me gustaría descubrí. Con cuál libro me sugieres empezar para conocer su obra? Gracias!!
Caty León ha dicho que…
Yo empezaría con "Lo que dijo Harriet". De hecho así comencé yo y esa fue su primera novela. Creo que, si te gusta este libro, el resto de su obra también te gustará. Espero que así sea. Besitos...
Librería Libelula Libros ha dicho que…
http://tresdependientes.blogspot.com/2011/03/cuartos-de-escritores-beryl-bainbridge.html

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