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Portarse bien


Si Jane Austen hubiera terminado de escribir "Sanditon", quizá hoy la veríamos de otra forma.  No a la historia, a ella. Después de "Persuasión" y de "Emma", las últimas novelas que escribió, esto sería una vuelta de tuerca, una forma de encarar otros temas y otros ambientes. Pero, definitivamente, en los primeros capítulos que dejó acabados, hay ya un germen que tiene la intención de mantener su estilo y de abrir otros caminos todavía no transitados. Es un misterio absoluto qué haría con los personajes, qué diría y, si al final, habría varias bodas. Ahora Andrew Davies, un especialista en Austen porque fue el director de la mejor versión de "Orgullo y Prejuicio" que se ha hecho, la de 1995 en la BBC, se ha encargado no solamente de coger el original y llevarlo a la pantalla, sino de inventarse toda una historia, una serie, que, por lo que intuyo, va a tener más temporadas. Diré, para empezar, y de forma clara que, aunque esa historia no la firmaría Austen tal y como está, la serie es buena, me ha gustado mucho y solamente le pondría una pega. Segundas partes nunca fueron buenas y las bodas han quedado muy escasas. Se me ocurre que podría haber unas cuántas más. Y, sobre todo, la boda principal, la de los protagonistas, Sidney Parker y Charlotte Heywood. Sin bodas no hay Austen. 


De modo que no hablaré del libro, lastimosamente inacabado, porque creo que ninguno de nosotros está capacitado para decir qué escribiría Austen, si su evolución interior la llevaría por otros derroteros y, en suma, qué haría de sus personajes. Pero la serie tiene mucho que comentar y puede hacerse poniéndola en relación con el estilo Austen y con su propio pensamiento. Esto es interesante y lleva a reflexiones que nos arrojan mucha luz sobre una escritora que siempre es una caja de sorpresas. El tema en sí es sorprendente. Y el comienzo, increíble. Una rotura de un carruaje, una caída y una visita intempestiva a una casa rural en la que habita una familia muy numerosa, es un punto de partida inverosímil, algo que solo puede ocurrírsele a alguien a quien rebosa el ingenio. Poco usual, poco romántico (nada romántico, quién habla aquí de romanticismo) y lleno de posibilidades. 


Y, de ese modo tan sencillo, la protagonista del libro, Charlotte, una jovencita, tiene la oportunidad de salir de su casa, cambiar de ambiente y empezar a desenvolverse por el mundo. Algo parecido hacían las hermanas Bennet cuando se iban de su casa por temporadas. Elizabeth se fue con sus tíos de excursión veraniega y eso le permitió conocer Pemberley, la mítica mansión del señor Darcy. Y también visitó a la señora Collins, de soltera Charlotte Lucas, su amiga íntima, lo que la puso en contacto de nuevo con Darcy en la imponente y lujosa casa solariega de Lady Catherine de Bourgh. Por su parte, Jane estuvo una temporada en Londres, en casa de sus tíos, los señores Gardiner, rumiando su pena de amor por Bingley, y esperando que este la visitara. Algo que no sucedió, como sabemos. La estancia de Lydia Bennet en Brighton es mejor no mencionarla: constituyó el inicio de un baldón que todavía hoy pesa sobre la familia. En "La abadía de Northanger" es Catherine Morland, entusiasta de las novelas góticas y hermana mayor de una familia numerosa (casi todas las familias de Austen son numerosas, como la suya propia) quien visita Bath y ahí se pone en contacto con los Thorpe, que solo le traerán desgracias, y con los Tilney, motivo de su futura felicidad. Y Fanny Price deja su casa para vivir en Mansfield Park, aunque por motivos poco agradables. Y Anne Elliot tendrá que dejar el hogar de la infancia para marcharse a Bath, con excursiones incluidas a lugares de costa. Este ser viajero era consustancial a Austen. Para su tiempo y sus medios ella también era muy viajera. 


Nos puede parecer que Charlotte Heywood es una heroína demasiado centrada para su edad, demasiado madura, pero había chicas así. Tenían un sentido familiar muy acentuado, una capacidad de adaptación a las circunstancias elevada y, como provenían, en prácticamente todos los casos, de una familia sin medios aunque culta, su pensamiento corresponde a una persona ilustrada, sensata, conveniente y que es capaz de relacionarse, con su sentido común, en cualquier ambiente. Esto es absolutamente marca de la casa. Así son las mejores heroínas de Austen. No deja de ser muy curioso observar que la muchacha más rica de las que retrata, la única independiente, con medios y fortuna, Emma Woodhouse, no se haya movido jamás de los límites de su hacienda y del pueblo en el que esta se sitúa. La ilusión de ver el mar está siempre en su cabeza, pero jamás la realiza y por eso su boda es el principio de un nuevo mundo, de una nueva vida, en todos los aspectos. 


Entre los personajes de la serie hay un poco de todo. Aristócratas arruinados y ricos, mujeres hermosas, viudas con posibles que enganchan a los hombres pobres, hermanos con extrañas relaciones, damas excéntricas, una nativa de las colonias y una amante del príncipe regente. No falta de nada. El núcleo familiar de los hermanos Parker, tan distintos los cuatro pero tan unidos, es la argamasa de la historia. Y lady Denham y sus sobrinos, malvados e interesados, corruptos y de malas costumbres, otro de los ejes. Por su parte, el mundo real también tiene su sitio en la persona de los trabajadores de los edificios, con ese chico que quiere llegar a ser arquitecto imitando a Nash. 

Charlotte es una muchacha valiente, pero no alocada. Su padre asemeja en su postura al señor Woodhouse: no quiere dejar su casa ni su tierra. Ella pasará fuera de casa un par de meses, quizá menos, pero en ese tiempo le pasan multitud de cosas. Tendrá mucho que contar cuando regrese, es lo primero que pensarán sus amigas y su hermana, con la que tiene una gran confianza. El papel de los hermanos, tan presente en la obra de Jane Austen, también aparece aquí. Son capaces de sacrificarse los unos por los otros, hasta llegar al gran sacrificio, al que hace Sidney Parker renunciando a su gran amor. Me gusta el físico de Charlotte y su atuendo, nada sofisticado pero acorde a la época. Lo que no encaja para nada es ese cabello suelto que una chica de entonces nunca luciría, salvo a la hora de dormir. Ese detalle le da una imagen muy moderna pero le quita el sabor de la Regencia. No hacía falta que estuviera llena de ricitos pero no se consideraba aceptable ni de buena educación salir "sin peinar siquiera". Por otro lado, al igual que hacen Elizabeth Bennet o Emma Woodhouse, la señorita Heywood se mueve mucho sola, al campo, de visita, por la ciudad, incluso por los barrios bajos de Londres, en una proeza que imita a la del señor Darcy cuando busca desesperadamente el paradero de Lydia y su amante. Pero no era lo mismo. Aquí la serie se excede y se le nota. 


La brisa marina, los deportes náuticos, las regatas, el sol, la arena, el horizonte, la visión del mar, los paseos por la playa, todo eso formaba parte de los veranos de Jane Austen. Contempló en primera persona el auge de los nuevos sitios de playa, el cambio de costumbres y la eclosión del turismo de sol y balneario. Sanditon es ese lugar en el que estos sueños pueden cumplirse. Es la utopía de un soñador, Tom Parker, un hombre luchador, honrado y que ansía construir un paraíso. En realidad, es el principal motor de la historia, desde su papel de empresario incansable y de amante esposo, que, aunque al principio no es capaz de confiar los problemas a su esposa, terminará haciéndolo, dando así un paso más en lo que se consideraba entonces un buen matrimonio. Charlotte se expresa con el mismo desparpajo que Elizabeth Bennet, sin sentimiento de inferioridad ante gente claramente superior, una lady, un baronet, una rica heredera, una viuda sarcástica y dispuesta a todo. Hay una relación meramente circunstancial y tangencial con otros personajes de la obra, pues se ignoran mutuamente, como los hermanastros Denham, Ester y Edward, o Clara, la sobrina de Lady Denham. El mundo de los emprendedores contra el mundo de la aristocracia.


Sidney Parker, el protagonista, magníficamente interpretado por Theo James (a pesar de que alguna crítica le ha sido adversa) confiere a la serie la atracción sexual y física suficiente como para que la historia, en su vertiente sentimental, vaya sobre ruedas. Es un hombre lleno de misterio, con ese aire orgulloso que ya tenía Darcy, con cierto despotismo a la hora de tratar a las mujeres, pero también lleno de encanto y, sobre todo, capaz de volverse como un calcetín cuando encuentra a la mujer adecuada: "Soy mejor persona y más fiel a mí mismo cuando estoy con usted", le dice a Charlotte con toda sinceridad. Es la mejor definición que usaría Austen en esta circunstancia. Algo así le sucede a Darcy e incluso a Knightley, los personajes masculinos más logrados. Los diálogos entre Charlotte y Sidney son perfectamente asumibles por la escritora. Ingeniosos, sarcásticos y con ese punto de tensión sexual inevitable.


Como suele ocurrir en las novelas de Austen, y aquí también, hay varias parejas cuyas relaciones se van cruzando, tejiendo y destejiendo la trama: los señores Parker, Tom y Mary; Charlotte y Sidney; Sidney y la señora Campion; Georgiana y Otis; Edward y Esther; Edward y Clara; Esther y Lord Babington; James y Charlotte...multitud de posibilidades de uniones y desuniones y bodas y más bodas. Solamente una boda tiene lugar en la historia: la de lord Babington y Esther Denham, luego de que ella se haya librado del yugo de Edward, con la ayuda, claro está, de la herencia millonaria que le promete Lady Denham. La historia contrapone el modo de vida ocioso de la aristocracia con esa nueva clase de comerciantes, arquitectos, médicos y emprendedores que cambiará el sistema de relaciones en la sociedad.


El modo de vida rural versus la vida en los enclaves emergentes, con su arquitectura tan particular para acoger a numerosos visitantes. Por cierto, la casa de Lady Denham, la única mansión lujosa que aparece, no responde para nada a lo que era la arquitectura regencia, hecha de líneas neoclásicas y limpias, nunca recargada, ni oscura, como aquí aparece. Ese color oscuro parece más bien simbólico y representa los múltiples engaños que se gastan allí sus habitantes o sus visitantes. La escena de la prueba médica que hace el doctor para demostrar el valor de la hidroterapia es, sencillamente, digna de Conan Doyle. Los amores se entrecruzan con los problemas económicos, con las relaciones familiares distorsionadas, con el lujo mal entendido, con las perversiones. Esas perversiones las conocía Austen pero nunca las representaría, hasta este extremo, en sus obras. Como tampoco esos dos desnudos de Sidney Parker, que se agradecen visualmente porque se trata de un tipo extraordinariamente guapo, pero que son anacronismos, excentricidades. Lo mismo hizo Davies en la versión de 1995 de "Orgullo y Prejuicio", con ese baño en camisa de Darcy. 

La explotación laboral, la ambición por heredar, la vida ociosa y sus consecuencias, las intrigas familiares, los nuevos deportes, las formas de ocio modernas, la medicina de los ricos, la necesidad de casarse bien, la dependencia de los parientes ricos, los habitantes de las colonias, el problema de la esclavitud, loso matrimonios de conveniencia, el abuso de poder...Todo eso es un cóctel en el que Austen tenía mucho que decir. Y el misterio de las relaciones entre hombres y mujeres, condensado en la frase que Charlotte dedica a Sidney: "Nunca había conocido a nadie tan frustrante".

Actores y personajes: 

Rose Williams como Charlotte Heywood, la protagonista
Theo James como Sidney Parker, el protagonista masculino
Kate Ashfield como Mary Parker, la esposa de Tom Parker
Crystal Clarke como Georgiana Lambe, la pupila de Sidney, procedente de Antigua
Turlough Convery como Arthur Parker, el hermano campechano de los Parker
Jack Fox como Sir Edward Denham, el interesado sobrino
Kris Marshall como Tom Parker, el emprendedor
Matthew Needham como Mr. Crowe, un amigo de Sidney, bebedor y poco fiable. No aparece en la novela
Anne Reid como Lady Denham, la señora de la mansión solariega
Alexandra Roach como Diana Parker, la hermana de los Parker
Lily Sacofsky como Clara Brereton, una sobrina de Lady Denham
Charlotte Spencer como Esther Denham, la hermanastra de Sir Edward
Mark Stanley como Lord Babington, el pretendiente de Esther. No aparece en la novela.
Leo Suter como James Stringer, un arquitecto en ciernes. No hay detalles de él en la novela.
James Atherton como Fred Robinson. No aparece en la novela.
Elizabeth Berrington como Mrs. Griffiths, una institutriz
Jack Brady como Mr. Howard. No aparece en la novela.
Kevin Eldon como el Sr. Hankins, clérigo
Mollie Holder como Phillida Beaufort, una chica acogida con Mrs. Griffiths
Rob Jarvis como Isaac Stringer, el padre de James Stringer
Jyuddah Jaymes como Otis Molyneux, el pretendiente de Georgiana. No aparece en la novela.
Ruth Kearney como Eliza Campion, la viuda que aspira a casarse con Sidney. No aparece en la novela.
Kayleigh-Paige Rees como Julia Beaufort, una chica acogida con Mrs. Griffiths
Adrian Scarborough como Dr. Fuchs, el galeno milagroso. No aparece en la novela.
Sophie Winkleman como Lady Susan, la amante del príncipe regente. No aparece en la novela.
Isobel Hawkridge, Molly Bishop, Isaac Vincent-Norgate como los niños Parker: Alicia, Jenny y Henry. La niña que aparece en la novela es Mary.
Sarah Belcher como Sra. Heywood, la madre de Charlotte
Clinton Blake como Sam Sidaway. No aparece en la novela.
Liz May Brice como la Sra. Harries
Jon Foster como Beecroft. No aparece en la novela.
Adrian Rawlins como Mr. Heywood, el padre de Charlotte
Tessa Stephens como Alison Heywood, la hermana de Charlotte, aparece sin nombre. 

Comentarios

Judit ha dicho que…
Una crónica muy acertada. Ojalá reconsideren y hagan una segunda temporada o tercera. Es una historia que engancha y creo que tiene muchas posibilidades de trama sobretodo que al ser una obra inacabada da pie a multitud de historias.
Gracias.
Caty León ha dicho que…
Gracias por tu comentario. Efectivamente, la trama da para mucho porque el número de personajes es muy consistente y todos ellos tienen posibilidades. El casting también me pareció muy acertado. Esperemos que haya más temporadas. Eso demuestra lo versátiles que son los argumentos y los personajes que creaba nuestra querida Jane.
Un abrazo

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