Una gran novela de Henry James


 La novela actual me decepciona continuamente. Salvo alguna excepción que anda por este blog, el resto es anodino, malo, aburrido, sin calidad alguna. Las hay hasta mal escritas, lo que no se entiende. Me pregunto muchas veces como las editoriales publican esas cosas planas y sin belleza literaria ninguna, sin argumentos emotivos, sin fuerza. Pero, claro está, la gente que lee estas cosas y compra los libros son más numerosos que los lectores exigentes. En el mamarrachismo de las editoriales están los malos lectores. Esa es la realidad, no nos engañemos. Veo a gente que escribe cosas infumables y que siguen escribiendo y publicando y cada vez me alejo más de estas novedades. No me interesan, no me gustan. 

Pero ahí están los clásicos, los buenos. Como esta novela de Henry James que edita, magníficamente como siempre, la editorial Alba en su colección Minus. Tapa blanda y suave, bien traducida, cómoda de leer, una maravilla. La historia se ha plasmado en dos adaptaciones al cine. Hablaré un poco de ellas. La primera versión es de 1949 y la dirigió William Wyler, con los papeles principales a cargo de Olivia de Havilland, Montgomery Clift, Ralph Richardson y Miriam Hopkins. En 1997 se rodó otra versión, dirigida esta vez por Agnieszka Holland, con Jennifer Jason Leigh, Ben Chaplin, Albert Finney y Maggie Smith. 

Se trata de cuatro personajes muy potentes. El doctor Austin Sloper es un hombre de carácter muy fuerte, con prestigio social y una buena posición económica, que vive con su hija y con la tía Lavinia Penniman, que la ha cuidado desde niña porque su madre murió al nacer. Sloper no ha perdonado nunca a su hija esta circunstancia, aunque no lo reconocerá porque es taimado y poco sincero. La niña ha crecido sin amor y esto ha convertido su carácter en huidizo, tímido y sin autoestima. Su falta de atractivo físico ha redondeado la ecuación. El doctor Sloper se avergüenza de su hija, algo que hace mucho daño a la joven. La tía Lavinia es una interesada, en realidad bajo la apariencia de cuidar de ella lo que hace es proteger su propia situación en la familia, hacerse imprescindible. El cuarto en cuestión es Morris Towsend, un joven sin fortuna, muy guapo, que parece enamorarse, nunca lo sabremos, de Catherine Sloper. Contará con la oposición de la familia de ella, abiertamente del padre e hipócritamente de la tía. La magnifica prosa de James nos hace dudar de lo que el muchacho siente y nos adentra en los vericuetos de la historia por la puerta de atrás, enterándonos de subterfugios que nos dejan con la boca abierta. 

La novela es tan buena y tiene un final tan magnífico, que ninguna de las dos películas está a la altura, y eso que son películas bien hechas y mejor interpretadas, con dos elencos de categoría. Pero es lo que tiene la literatura, lo que tiene la palabra escrita, que es capaz de sugerir emociones, sentimientos, ideas, pensamientos, de una manera superior a la propia imagen. 

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