"Una cierta sonrisa" de Françoise Sagan
Françoise Sagan (1935-2004) es una de esas escritoras que tienen un estilo propio y unos temas únicos. Empezó muy joven a publicar y tuvo enorme éxito. Sus novelas han sido llevadas al cine, al cine francés, que es también tan especial. Me gustan sus libros y me gustan las películas que se han ido rodando sobre ellos. Creo que están conseguidas y son una prolongación de la historia, una forma de seguir navegando en las cosas que cuenta Sagan. Ella fue una persona excéntrica, que tenía genio artístico y solía meterse en algunos líos. Hay gente que es una fiel lectora y hay otras que la consideran excesiva. Su vida es rara, para qué negarlo. Burguesa y contestataria, que es un binomio muy frecuente. Las niñas pobres teníamos bastante con buscarnos la vida. Solo los ricos o los acomodados pueden dedicarse a salvar el mundo. Salvarnos a nosotras mismas es la primera obligación de los desfavorecidos, sea en el nivel que sea. Tuvo muchas relaciones sentimentales, aunque creo que eso es algo que la época ya lo daba. Hombres mucho mayores que ella, hombres casados, compañeros, mujeres, ella mantuvo una activísima vida sexual y sensual.
En esta novela la protagonista es la joven Dominique, que estudia Derecho en París y está siempre aburrida, con ese aburrimiento recurrente de la juventud. Su novio es Bertrand, también estudiante, que resulta que tiene un tío, Luc, que es un seductor y que acabará seduciendo a Dominique. Eso de relacionarse con hombres mucho más mayores que ella es un signo biográfico reconocible en la autora. Y hay en la novela ese aire de desencanto que es propio de la juventud siempre, en todas las épocas. El amor es aquí un algo utilitario, un modo de salvarse, una forma de no aburrirse demasiado y de conocer límites insalvables.






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