Irène Némirovsky explora como nadie las difíciles relaciones entre madres e hijas. En este caso no hablamos de la rivalidad que tantas veces asoma en otras autoras, ni de la diferencia de opinión. Edna O'Brien se oponía a la concepción extremista de la religión que tenía su madre. Vivian Gornick, recientemente, ha contado cuántas cosas le molestaban de su progenitora. En el caso de Irène hablamos de abandono, puro y simple abandono. Nacida en una familia de la burguesía acomodada, que poco podía presentir el trágico final que el nazismo iba a darles, ella nunca se sintió querida por su madre, a la que veía muy poco y con la que no tuvo lazos de cariño o afinidad. Su infancia fue el germen de una especie de odio que la acompañó siempre en relación con la figura de su madre y que aparece en muchos de sus libros, como "El baile", o "El malentendido". También aquí, en "La enemiga", donde la efervescencia de una adolescente que no recibe atención ninguna por parte de sus padres es el detonante de la trama, psicológica y llena de comportamientos abusivos por parte de los adultos y de incomprensión por parte de los niños. La protagonista y su hermana, ambas descuidadas a pesar de la opulencia económica, representan la triste situación de los niños sin amor, de los que nacen en familias donde el apego, la complicidad, la compañía y la vida compartida, no tienen sentido alguno y producen secuelas imposibles de borrar.
Somos felices ¿verdad? ¿Por qué no íbamos a serlo? (Diálogo entre Edward y Grace) Edward y Grace son Bill Nighy y Annette Bening y llevan muchos años casados aunque eso no es necesariamente bueno. Tienen un hijo de treinta años que ya no vive en casa y al que echan de menos. Edward está cansado de la esgrima matrimonial y Grace está cansada de no tener con quien discutir, ni casi con quien hablar. Hasta aquí, nada nuevo. Los matrimonios de muchos años suelen (o pueden) tener esa sensación de que han perdido el tiempo, de que no ha merecido la pena ese viaje y de que necesitan otra cosa. Aunque no saben de qué cosa se trata. Grace está cansada de la pasividad de Edward y por eso es poco amable, pero tira de la cuerda a ver si él reacciona. Ella es hiriente también con su hijo. Quizá la insatisfacción nos convierta en eso, personas hirientes, gente que hace daño al que tiene al lado. Para ella es un triunfo vivir con una pareja, mantener un matrimonio, pero Edward...no sabemos lo que p...
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