Irène Némirovsky explora como nadie las difíciles relaciones entre madres e hijas. En este caso no hablamos de la rivalidad que tantas veces asoma en otras autoras, ni de la diferencia de opinión. Edna O'Brien se oponía a la concepción extremista de la religión que tenía su madre. Vivian Gornick, recientemente, ha contado cuántas cosas le molestaban de su progenitora. En el caso de Irène hablamos de abandono, puro y simple abandono. Nacida en una familia de la burguesía acomodada, que poco podía presentir el trágico final que el nazismo iba a darles, ella nunca se sintió querida por su madre, a la que veía muy poco y con la que no tuvo lazos de cariño o afinidad. Su infancia fue el germen de una especie de odio que la acompañó siempre en relación con la figura de su madre y que aparece en muchos de sus libros, como "El baile", o "El malentendido". También aquí, en "La enemiga", donde la efervescencia de una adolescente que no recibe atención ninguna por parte de sus padres es el detonante de la trama, psicológica y llena de comportamientos abusivos por parte de los adultos y de incomprensión por parte de los niños. La protagonista y su hermana, ambas descuidadas a pesar de la opulencia económica, representan la triste situación de los niños sin amor, de los que nacen en familias donde el apego, la complicidad, la compañía y la vida compartida, no tienen sentido alguno y producen secuelas imposibles de borrar.
( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena. La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...
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