Ir al contenido principal

El engaño del corazón

 


Quede claro que el propósito de esta reseña no es juzgar el valor de este libro, ni tan siquiera mostrarlo en su totalidad a los lectores, ni, por supuesto, una crítica combativa ni acerada, ni tan solo lo que se llama una "aproximación". Lo más ajustado que se puede decir de estas palabras que escribo es que es una mirada que se realiza con mucha curiosidad, intención de aprender y el contraste con el bagaje personal de mí misma. Una mezcla que quizá ayude a algunos lectores a acercarse a este libro con su propio equipaje y sin miedo. Porque hay palabras demasiado sonoras que pueden asustar a quienes, desde una sencilla contemplación de la vida cotidiana, buscan explicaciones pero no quieren meterse en vericuetos que, lejos de describir, enmarañan. Demasiados ensayos nos engañan queriendo concluir con lo que se debe, se puede y se piensa. En este caso no habría que tener miedo porque las contradicciones personales de quienes leemos el libro pueden entroncar muy bien con el mosaico de ideas que aquí se despliegan y ante las que puedes asomarte con precaución pero no con prevención. 

Como el autor del libro ha leído a Jane Austen y eso se nota siempre, pone en tela de juicio lo de que el corazón mueve el mundo y que hay que actuar de corazón. Como nos dijo ella, dejarse llevar por esas impulsivas emociones (¿son siempre impulsos las emociones?) no trae nada bueno a los seres humanos que, confiadamente, insisten en transitar por un mundo regido por los buenos deseos. La distinción que David Cerdá hace entre buscar la felicidad y buscar el bien es definitiva para ello. Demasiadas veces la felicidad es una artimaña para hacernos sentir inferiores y tantas veces es un recurso de los malos para salirse con la suya. Como aquí se abomina desde el principio de esa filosofía de andar por casa que se expresa en tuits expresivos, frases regladas, lemas ad hoc y otra suerte de aditamentos literarios para hacernos creer que estamos bien, somos buenos y vamos por el buen camino, hay que estar tranquilo en el sentido de que no se trata de un libro (otro más) de recetas para el bien vivir, de los que ya llevamos unos cuántos. 

Sin embargo, esto no significa que Cerdá decida quedarse en la antesala de la reflexión sino que, desde el primer momento (desde el título, diría yo) ha planteado ponernos delante el espejo de lo que somos, quitándonos toda disculpa y convirtiendo a la madrastra de Blancanieves en un ejemplo de lo que significa plantarse cara a uno mismo. De modo que lanza al ruedo las palabras ética y honor y ahí queda eso. El empeño se magnifica en la dedicatoria porque esos héroes a los que el libro se dedica, los de la pandemia, no son cosa de broma ni mucho menos, sino el reflejo terrible de lo que el mundo puede llegar a contener sin esperarlo. Así, el libro entra desde el principio en el sendero de una fortísima intención de sacudirnos, y por eso utiliza palabras que nos pueden llegar a asustar y, en todo caso, que nos interpretan: honor, moral, coraje, soberanía, libertad, deber, esperanza, ética, democracia, ejemplaridad. Y cuando eso ocurre, a mí me vienen a la cabeza mi madre, mi padre, Antonio, las horas blancas y ciertas luchas anónimas sin recompensa. 

Cada lector en cada lectura que haga de este libro (libro que ha de ser leído más de una vez y con más de  un motivo) va a hallar un espacio en el que pueda navegar con sus convicciones a cuestas, confrontándolas y analizándolas, como si estuviera debatiendo cara a cara con el autor. El autor, por cierto, es un gran aficionado al debate, un agorista (de ágora, ya sabéis, la plaza pública en la que los griegos pasaban las horas hablando sin necesidad de artilugios ni distancia) que no rehúye la diferencia, es más, que acostumbra a preguntar y a responder con la misma elegancia con la que no nos obliga a pensar como él, sino a pensar con él. En las páginas de este libro hay motivos para ese pensamiento pero debo reconocer que esa primera sensación de estar intimidada por la grandeza de los términos, no se apaga con los ejemplos cotidianos, un libro, una película, un poema, una historia real, sino que se acrecienta porque la vida misma trae en sus horas y sus días temblores más temibles que los de la ficción. 

Me llama la atención que el libro esté formulado de modo positivo. En lugar de hablar de cobardía, se habla de valor, valentía o coraje. En vez de dependencia, se habla de libertad y de soberanía personal. No se menciona el egoísmo, sino el altruismo. No la pérdida de la ilusión sino la esperanza. No la corrupción, sino la ejemplaridad. Esta elección no debe ser casual, más bien la considero el punto de partida esencial del libro. Cerdá no solo ha querido plantear su postura intelectual acerca de lo que atañe al modo de estar y de ser en el mundo sino que da el paso de proponer su bienestar y su bondad más allá de inconvenientes añadidos, muchos a su juicio, pero bastantes menos que los rasgos que hacen brillar la actuación de los hombres. No sé si este optimismo existencial es cosa de carácter o de real creencia en que los hombres somos capaces de sobreponernos a nosotros mismos pero, en todo caso, alivia el peso de los conceptos formidables a los que alude y deposita en nuestras manos la confianza de, no solo estar, sino de ser. 

Lo bueno resulta emocionante. Siempre que oímos un discurso bien enhebrado, una arenga que levante el ánimo de los hombres que escuchan; siempre que vemos un acto que nos resulta ejemplar y que alivia el peso de los problemas; siempre que conocemos a alguien que ha hecho de su vida un instrumento útil y no solo un instrumento más; siempre que ocurre esto, la emoción salta como un resorte (es un resorte, nos dice Cerdá) y el sentimiento cuaja, no de modo impreciso, indeciso, inadecuado, sino como resultado de una automática pulsión de la mente, de la razón (ese pilar en el que se engarzan las mejores perlas) y del entendimiento. Como lector adelantado de Jane Austen, sabe David Cerdá que el dilema moral entre el sentido y la sensibilidad siempre se resuelve en tablas, quizá porque no existe la sensibilidad sin el sentido. 

Me hubiera gustado tener este libro en papel para hacerle una bonita foto en compañía de otros. Sobre la mesa gris humo, junto al ordenador, al lado de un jarrón de tulipanes naranjas que recuerdan los cuadros de Kandinsky. Pero decidí comprarlo en e-book por dos razones esenciales y no por eso importantes: para tenerlo cuanto antes (he aquí la compulsión lectora que la curiosidad nos otorga a algunos) y porque buscar cualquier concepto en el ordenador es mucho más sencillo que pasar las páginas. Y aquí hay mucho que buscar y que encontrar. Le auguro algunas vueltas de tuerca más con el paso del tiempo. 

Ética para valientes. El honor en nuestros días

David Cerdá, 2022

Ediciones Rialp. Madrid. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

"El detalle" de Jesús Carrasco

  No había leído hasta ahora nada de Jesús Carrasco y eso que es un autor muy conocido y apreciado, como he podido notar en las redes al hablar de esta novela, la última que ha publicado, El detalle. Leí la novela de un tirón, no me pareció nada difícil su lectura, ni nada enrevesada, sino todo lo contrario, rápida y bien trabada. También es verosímil, dentro de que suceden cosas extrañas. Hay una dimensión cotidiana, basada en la ciudad en la que vive la pareja protagonista, su cercanía a las calles y lugares que frecuenta. Y luego está el detalle, ese extraño viaje que propone el marido y narrador para contentar un poco a su mujer. Ella, en realidad, ya lo sabremos, no está descontenta sino cansada. En suma, ha dejado de quererlo y está hasta el gorro de él y de sus cosas. Porque son muchas cosas.  Jesús Carrasco se hizo muy conocido y respetado en la literatura con su primera novela, Intemperie, que fue un auténtico suceso. Luego ha publicado otras, las tenéis en las imágen...

"A solo un paso" de José María Velázquez-Gaztelu

Sobre el autor El precioso catálogo de la editorial Reino de Cordelia se ve hermoseado con este libro de poemas escritos por un polifacético personaje de la vida cultural española desde hace años. Se trata de "A solo un paso", cuyo autor José María Velázquez-Gaztelu es difícil de definir en pocas palabras, pues su larga trayectoria y las múltiples facetas que desarrolla hacen preciso detenerse en su biografía antes de reseñar esta nueva obra suya que ve la luz.  Nacido en Cádiz, en el año 1942, su vida está ligada íntimamente a la bellísima ciudad de Arcos de la Frontera, punto de encuentro de escritores y poetas desde antaño. Allí confluyeron las inquietudes de muchos de ellos y dieron lugar a espléndidos resultados en forma de libros y revistas. La actividad de José María se ha dirigido al cine, a la televisión, a la radio, al flamenco, al periodismo, a la poesía. Poeta, guionista, crítico y divulgador de flamenco, estudioso de este arte, su trabajo en Rito y Geografía del ...

"Nido" de Roisín O'Donnell

  Me alegra conocer autores nuevos, en este caso autora. De origen irlandés aunque nació en Inglaterra. Los irlandeses y la literatura, qué cosa. Tengo por aquí, la estoy repasando, las memorias de Edna O'Brien, ella sí, nacida en Irlanda, tan intensas y tan llenas de detalles. Y ahora este libro, que me interesó porque lo vi mencionado por ahí y no me equivoqué al comprarlo. La editorial Sajalín está haciendo un buen catálogo, cosas diferentes pero todas ellas interesantes. Este libro es uno de estos que terminan funcionando por el boca a boca, estoy segura.  Roisín O'Donnell tiene todo el aire, seguramente heredado, de una irlandesa típica: piel clara, ojos claros, pelirroja. Lo que todos imaginamos que son los irlandeses. Ella menciona incluso en la novela el lugar de origen de su familia, Derry, en Irlanda del Norte, y hay una atadura importante a la tierra, a los lugares de su vida, algo que en los irlandeses es muy frecuente. Tienen ese apego que no desaparece aunque se ...

Releer es leer de nuevo: La Regenta de Leopoldo Alas "Clarín"

 Siempre he defendido que "Anna Karenina" es superior en belleza y estilo a "La Regenta" y que esta supera por mucho a "Madame Bovary". A estas tres novelas extraordinarias del siglo XIX podíamos sumar "Fortunata y Jacinta" del gran Galdós y así nos quedaría un mosaico de cuatro obras mágicas. Mi opinión sobre "La Regenta" ha cambiado a raíz de esta relectura. Eso sucede muy a menudo con los libros, no siempre los lees en el momento adecuado, no siempre los entiendes o llegas a ellos tal y como el autor los escribió. El caso es que ahora creo que "La Regenta" es la novela cumbre de la literatura en español del siglo XIX. Eso por no exagerar. 

"Prohibido morir aquí" de Elizabeth Taylor

No voy a volver a comparar a las dos Elizabeth , la actriz y la escritora, súper famosa la primera, oculta la segunda. No. Esto va de Elizabeth Taylor, la que escribe, la que fue de soltera Dorothy Betty Coles y, como no le gustaba su nombre, se empeñó en que la llamaran Elizabeth y lo consiguió a los veinte años. Luego tomó el apellido de su marido al casarse y ya tenemos su nombre de guerra: Elizabeth Taylor. Con un par. Cierro, pues, toda alusión a Hollywood, a la gata sobre el tejado y a los ojos violeta. Me fijo en Reading, la ciudad en la que nació, en el año 1912, la que sería Elizabeth Taylor, la escritora. Y en Penn, donde vivió muchos años.  Reading está en la confluencia de los ríos Támesis y Kennet. La pequeña Dorothy Betty Coles no quería llamarse así. Y por insistir en ser “Elizabeth”, su nombre favorito, y por coincidir que su marido se llamaría “Taylor”, llegó un problema que le afectó severamente. Continuamente se aludía a compararla con la actriz o a añadir a su...

"A propósito de las mujeres" de Natalia Ginzburg

Una vez yo paseaba por la carretera de la Estación y encontré en un lateral una especie de establecimiento que vendía cosas, un poco de todo. Al exterior se separaba por una cortina de cuentas de colores, de esas que suenan cuando las mueves. Eran colores fastuosos, brillantes, alegres, algunas cuentas parecían perlas y otras tenían un aire oriental muy llamativo. Me acerqué a la cortina y pasé mis manos por ellas. Eran las manos de una niña de ocho años y, al hacerlo, se oyó un suave tintineo, una música perfectamente organizada, como si alguien, una orquesta entera, entonara un himno. Entonces, sin apenas poder reaccionar, sin darme cuenta, alguien surgió de dentro de la tienda y mirándome con rencor evidente, un rencor que no entendía, yo, que era una niña de ocho años, entonces, me dio una bofetada. La bofetada paralizó la música, detuvo mis manos y su sonido metálico se impuso en el silencio de la tarde de mayo. Contuve la respiración y las lágrimas. Se conservaron dentro de lo...

"Pinocho" de Carlo Collodi

Tengo una edición de Pinocho que compré en una Feria del Libro Antiguo. Es una edición que lleva los dibujos originales. Este es un libro bastante inquietante. Se han hecho tantas películas y dibujos animados sobre él que perdemos un poco la perspectiva de lo que el libro significó y lo que quería expresar. A mí, ya os digo, me parece inquietante toda la historia y, como en tantos otros casos, no tengo claro que sea literatura para niños. Tampoco lo pensaba así el autor que en la primera versión del libro lo finalizaba con el ahorcamiento por su mala conducta de Pinocho. Pinocho (Pinocchio en italiano) se publicó por entregas entre 1882 y 1883 en un periódico italiano. Su imagen original dista mucho de la que tenemos en la retina y que crearon las películas de Disney. Las entregas se publicaron bajo los títulos de "Historia de un títere" y "Las aventuras de Pinocchio ". Su autor fue Carlo Collodi. La idea de la historia resulta extremadamente curiosa...