Salíamos de la escuela de Magisterio que estaba en Duque de Nájera y dejábamos atrás el hotel Atlántico y el colegio mayor Beato Diego de Cádiz. Allí cerca, a un lado, nos esperaba majestuoso el Parque Genovés. Hay que tener mucha suerte para estudiar en sus entornos, para disfrutar cada día de sus paseos, sus bancos, sus fuentes, sus estatuas, su silencio y su aclamada soledad. Ibamos allí después de los exámenes, tras las aventuras amorosas y cuando nos metíamos en un lío, algunos de ellos importantes, como cuando asaltamos la oficina donde se preparaban determinados exámenes. Dejemos eso, que ahora somos gente respetable. Lo mejor de aquellos días eran las horas mediadas, cuando no había clase, o las tardes en las que se prolongaba el día, y nosotros dos, inseparables, nos sentábamos a la sombra para reírnos sin tasa, abrazarnos sin recato y besarnos frente a los árboles, frente al mundo, frente a la vida. Oh, cuánto de belleza tenía aquello, qué crepúsculos vivimos, qué atardeceres, qué sol de mediodía tan cálido y tan lleno de deseo, de fuerza juvenil, de afinidad, de encuentro. Nos quisimos hasta el final y nuestra memoria lo guarda en un lugar inaccesible para los otros.
Illustration by Lily Qian. Magazine The Nation. ********** Estoy sentada en mi butaca azul celeste, mi butaca favorita ahora, desde la que puedo ver sin molestarme la plaza, los naranjos, los bancos y los soportales. Poca gente cruza por aquí, de vez en cuando una señora que arrastra un carro de la compra, o los empleados del ayuntamiento que insisten en venir a podar los setos, o algunos niños que corren en sus triciclos o detrás de las pelotas. Hay un silencio cómodo, un otoño sin hojas sueltas, un tiempo moderado y extraño en estas latitudes. El calor se agazapa y volverá un rato en cualquier momento, pero ahora parece que ha decidido anclar su velero en otro río. De este modo, en silencio, espero que el canal de Youtube que tengo abierto en mi ordenador portátil se decida a comenzar la emisión y que la gente de la academia sueca lance ya el nombre del ganador del Nobel de Literatura. Ningún año me he preocupado tanto de este asunto, así que esta vez me parece de justici...
Comentarios