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"Descubrir el flamenco" de José Francisco Ortega Castejón

 


    El Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia (Edit.um) ha tenido el acierto de publicar este libro dedicado al flamenco, que es un arte del que en Murcia saben mucho y que viven intensamente. No hay más que recordar el privilegio de tener allí cerca, en La Unión, uno de los eventos musicales más importantes del mundo, por más señas dedicado al flamenco, el Festival del Cante de las Minas. Si viajas desde Cartagena a La Unión en las noches de agosto, fecha del festival, te encontrarás a un rosario de aficionados que se aprestan a escuchar el repertorio de cantes que enluce las paredes del mercado de abastos, joya modernista en la que tiene lugar el suceso. Luego habrá tertulias en los bares y terrazas, encuentros íntimos entre artistas y aficionados para desgranar la historia del cante, exposiciones, recitales, toda clase de artilugios culturales que enhebran la vida de esos diez días históricos de cada año. El flamenco se vive allí tanto como se escucha y no es casualidad que haya tanta vida alrededor de este arte, un importante número de estudiosos, como el autor de este libro, y tanta afición. 

    He tenido la suerte de formar parte del jurado del Cante de las Minas y sé lo serio que se toma la gente todo aquello. El enjambre de cantes que se escuchan cada día, el rigor en el examen y la fórmula secreta del éxito: mucho trabajo y mucho respeto. En una ocasión me encargó Manolo Herrera, que en paz descanse, que hiciera la conferencia que serviría para ilustrar una sesión dedicada a los Cantes de Levante que iba a llevarse por un número importante de peñas sevillanas. En aquellos años yo era muy joven e inexperta pero Manolo Herrera siempre se caracterizó por confiar en la gente. La artista que la ilustraría no era muy conocida entonces aunque había ganado un curioso premio por aquella fecha, el Ícaro, que ya me parece que no existe y que era la primera vez que se le daba a un flamenco. Carmen Linares, que tal era la cantaora en cuestión, traía para la ocasión unos sobrios vestidos negros y una colección de pañuelos de seda de colores que iba luciendo en cada noche, cada fin de semana, mientras mostraba el valor de aquellos cantes y sonaba la guitarra de Paco Cortés. Uno de esos pañuelos está en mi vestidor, de color fucsia y tacto suave. A Carmen yo ya la había visto cantar en directo en Priego de Córdoba, en una noche inolvidable al lado de la Fuente, y sabía de su categoría personal y profesional. Yo estaba en ese tiempo embarazada de mi hijo, que había sido concebido aunque cursi parezca la expresión, precisamente en Cartagena, en esos días de jurado. El niño debió haber salido flamenco y así lo esperaba el mismo Manuel Mairena, con quien compartí horas de tertulia en el embarazo, pero no hubo suerte y salió atravesado de oído más bien. Aunque, por decirlo todo, se aprendió el repertorio de Caracol con ocasión de mis horas larguísimas de escucha de sus discos mientras preparaba mi libro sobre él. 

    La afición por el flamenco la he vivido muy directamente en Murcia y sus alrededores, como digo, y nada curiosamente en La Carolina, el otro enclave minero que tan bien conozco de mis veranos con mis primos. No es de extrañar que en la zona de Murcia haya tanto aficionado y que, entre trovo y trovo, los murcianos hayan desarrollado un universo flamenco que tiene caracteres propios y que, sobre todo, ofrece una variedad increíble. Aquí, en este libro, no está sin embargo y solamente solo el flamenco de las minas o de levante, sino todo el flamenco, en un esfuerzo de síntesis enciclopédica que casa con la formación musicológica del autor, una formación que resulta muy precisa en este campo. Generalidades, letras, compases, ritmo, cantes, todo ello se desarrolla aquí y de una forma didáctica y precisa, con el acompañamiento de unos modernos códigos de barras en los que se enlaza con la música y se puede encontrar el desarrollo de aquello que se explica, gran novedad de la tecnología que agradecerán los lectores, ya que les permitirá conocer la teoría y la práctica de aquello que se explica. No dudo que el libro será muy seguido por aficionados e interesados en el flamenco, dada su sencillez argumentativa, la claridad de las exposiciones y la facilidad para ponerle música y letra a lo allí expuesto, una gran idea que debe ser ponderada en lo que vale. La principal valía de la obra está, a mi juicio, en contarnos lo básico, sin olvidar nada de lo importante. Y esto es algo muy apreciable en el flamenco, donde hay tendencia a merodear y a discursear más de la cuenta. Es, por lo tanto, un libro útil, ameno, didáctico, completo y riguroso. 





EL AUTOR: 

José Francisco Ortega Castejón (La Unión, Murcia, 1962) es doctor en Filología Clásica y experto en Musicologías, Pedagogía, Solfeo y Teoría de la Música. Es profesor de la Universidad de Murcia, donde imparte una asignatura dedicada a la investigación en el flamenco. Es autor de varios libros en solitario y en coautora todos ellos dedicados al flamenco. También dirige la revista La Madrugá, dedicada a la investigación flamenca. 

Otro libro del autor en este blog. 

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