Ir al contenido principal

Armas de mujer

 Las armas de mujer no son, en el caso de Melanie Griffith, Tess en la película, ni sus peinados ni sus imposibles estilismos. Todos, tipo choni ochentera. Nada de glam ni de camp. Un horror. El pelo amarillo cardado, las hombreras descomunales, los calcetines sobre las medias de rejilla, los maquillajes teatrales…todo un recital de mal gusto propio de quien no sabe usar los cubiertos de pescado aunque tiene sobrada ambición para conseguir comer con las manos sin que a nadie le importe. 

Ese papel que persigue a la actriz (salvo, quizá, en “Two Much”), de paleta ingenua con encanto y desparpajo, pero ajena al protocolo, aparece en todo su esplendor. Y se enfrenta nada menos que a una Sigourney Weaver, Catherine Parker, que, despojada de cualquier atisbo metalizado (o extraterrestre) luce con garbo modelitos de firma y lencería fina, incluso con la pata quebrada. Porque el quid de la película, su aquel, está en la guerra de ingenios entre mujeres y el motivo principal en la ambición. La ambición masculina escrita con armas de mujer y expresada en el atrevimiento con el que la espabilada Melanie se lanza a ocupar el despacho de su jefa, a usar su ropa y a vivir su agenda, una vez comprobado que la jefa es una elementa de cuidado que va a aprovecharse de sus ideas impunemente. 

En un acto mitad ambición, mitad venganza, Tess le birla a Catherine hasta el novio, aunque sin querer. Y tampoco es que Harrison Ford, Jack, necesitara un empujón para zafarse de la ejecutiva, habida cuenta de que es de esos hombres que hablan de sus ¿parejas? en lugar de hacerlo de sus “parejas”. Un embrollo. 

Las víctimas del ascensor social que catapulta a la rubia Tess hasta el piso 40 del rascacielos de industrias Trask (los pisos inferiores se consideran chusma), son sus amigos y, sobre todo, su novio, Mich, ese muchacho rubio con toda la cara del exmarido de Kim Basinger, un tal Alex Baldwin, de los hermanos Baldwin, ya saben. Harto de esperar a que ella suelte el maletín y se baje de los tacones no tiene otra ocurrencia que liarse con la pizpireta Dorreen, una chica dulce, nada problemática, deseosa de casarse  que lo admira hasta el extremo de considerarlo el héroe de sus sueños en barco de madera. 

Ya se sabe que, para las mujeres de antes y de ahora, romper el techo de cristal puede significar quedarse a la intemperie. Pero ¿a quién le importa eso si a cambio puedes llevar a cabo fusiones, adquisiciones y toda esa enorme parafernalia de negocios que distinguen a los de las limusinas de los que cruzan el puente a pie? 

Sinopsis: Tess McGuire es una secretaria de origen humilde que tiene la ambición de ocupar un puesto ejecutivo en el mundo de los negocios. Cuando su jefa Catherine Parker se parte una pierna esquiando ve claro que es su oportunidad para poder llevar a cabo un negocio que puede catapultarla. Su socio en todo ello será Jack Trainer, medio novio de Catherine. 

Algunos detalles de interés:

La acción principal transcurre en Manhattan, la meca de los negocios, el lugar en el que, en los ochenta, estaban deseando dar el pelotazo los yuppies y toda su corte. 

La canción Let The River Run, sonó con fuerza en todos los medios y es el elemento identificador de la película a estas alturas. 

Entre los secundarios, algunos gloriosos, como Joan Cusack, en el papel de Cynthia, la amiga de Tess que, además, trabaja con ella. Maquillaje para no olvidar y una actriz llena de vis cómica. Aparecería otra vez en un reparto con Griffith en “Two Much”, la película de 1995, dirigida por Fernando Trueba, en la que interpretaba a Gloria, la secretaria de Art-Antonio Banderas. 

Olympia Dukakis aparece aquí como directora de personal y Alec Baldwin como Mick Dugan, el novio de Tess, al que esta deja y que termina con Doreen DiMucci, representada por la actriz Elizabeht Whitcraft. 

Mike Nichols es un director muy solvente e inspirado, que ha dirigido algunas películas míticas como “¿Quién teme a Virginia Woolf?” en 1966, con el tándem Elizabeth Taylor-Richard Burton, o “El graduado”, de 1967. 



Ficha técnica

Título original: Working Girl. 1988. 120 minutos. Estados Unidos. 

Dirección: Mike Nichols

Guión: Kevin Wade

Música: Carly Simon

Fotografía: Michael Ballhaus

Productora: 20th Century Fox

Reparto:

Harrison Ford, Sigourney Weaver, Melanie Griffith, Alec Baldwin, Joan Cusack, Nora Dunn, Caroline Aaron, Kevin Spacey, Philip Bosco, Olympia Dukakis, Oliver Platt, James Lally, Robert Easton, Amy Aquino, Jeffrey Nordling, Elizabeth Whitcraft, Zach Grenier, Ricki Lake, David Duchovny, Suzanne Shepherd

Premios y nominaciones:

1988: Oscar: Mejor canción. 6 nominaciones que incluyen Mejor película, director, actriz (Griffith)

1988: 4 Globos de Oro: Mejor película comedia, actriz (Griffith), actriz secundaria (Weaver), canción.

1989: Premios BAFTA: 3 nominaciones, actriz (Griffith), actriz secundaria (Weaver) y banda sonora original. 

1988: Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a Mejor actriz (Griffith)

1988: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director

1988: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión original

1988: Asociación de Críticos de Chicago: Nominada a Mejor actriz secundaria (Weaver)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Anne Carson

  Illustration by Lily Qian. Magazine The Nation.  ********** Estoy sentada en mi butaca azul celeste, mi butaca favorita ahora, desde la que puedo ver sin molestarme la plaza, los naranjos, los bancos y los soportales. Poca gente cruza por aquí, de vez en cuando una señora que arrastra un carro de la compra, o los empleados del ayuntamiento que insisten en venir a podar los setos, o algunos niños que corren en sus triciclos o detrás de las pelotas. Hay un silencio cómodo, un otoño sin hojas sueltas, un tiempo moderado y extraño en estas latitudes. El calor se agazapa y volverá un rato en cualquier momento, pero ahora parece que ha decidido anclar su velero en otro río. De este modo, en silencio, espero que el canal de Youtube que tengo abierto en mi ordenador portátil se decida a comenzar la emisión y que la gente de la academia sueca lance ya el nombre del ganador del Nobel de Literatura. Ningún año me he preocupado tanto de este asunto, así que esta vez me parece de justici...

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

Siempre quise tener a alguien con quien hablar de libros...

Escribí en este blog acerca de la historia de Helene Hanff y de Frank Doel a propósito de la lectura del libro "84, Charing Cross Road", ese homenaje que ella hace a su librero con el que mantuvo una correspondencia de veinte años de un lado al otro del océano. Siempre quise tener a alguien con quien hablar de libros. Hablar de tú a tú, me refiero, sabiendo que la otra persona está interesada en escuchar lo que dices y lo comprende, no en el sentido de "saber" sino de "apreciar". Es verdad que la relación entre ambos fue, al principio, estrictamente comercial, pero eso no implica que no hubiera un verdadero entendimiento, una verdadera causa común: el amor a los libros. Y, dentro de ellos, Helene Hanff tenía dos ámbitos a los que venerar: la literatura clásica y la literatura inglesa. Ambas se cruzan en alguna ocasión, pero no siempre. Su formación autodidacta debía todo a esa voluntad de conocimiento que Doel ayudó a desarrollar. Ella era una escrit...

Mujeres en una isla de papel

/Antonia Ferreras/  Y no solo escritoras, sino también pintoras, en este caso todas españolas. Ahí están Laura Albéniz (1890-1944), Aurelia Moreno Navarro (1882-1968), Luisa Vidal (1876-1918), Julia Alcayde Montoya (1855-1939), Fernanda Francés Arribas (1862-1939), María Luisa Pérez Herrero (1898-1934), María Luisa Puiggener (1867-1921), Adela Ginés y Ortiz (1847-1923), Elena Brockmann (1865-1946), Antonia Ferreras (1873-1953), Marcelina Poncela Hontoria (1864 o 67-1917). Todas ellas vivieron a caballo entre el siglo XIX y el XX. Su obra es hoy casi desconocida, pues las que obtuvieron notoriedad en su tiempo ya la perdieron. Y otras ni siquiera eso. Los condicionamientos familiares, las dificultades inherentes a la proyección pública de las mujeres o la propia dinámica de la profesión artística ha dado lugar a ese desconocimiento y a esas dificultades para brillar en sus tareas. Sin embargo, muchas de ellas tuvieron la suerte y el talento para lograrlo pese a todo. Veamos algunas ...

El flamenco y las Artes

El Flamenco es música. El Flamenco es poesía. Pero es también, por qué no, el gesto, el espacio, el paisaje, los rostros… todo aquello que se encierra en una imagen. La imagen del Flamenco no la han creado los artistas del cante, el baile o el toque, sino los otros. Los   pintores y escultores, los creadores de figurines y decorados, los fotógrafos… El Flamenco ha llamado a la puerta de las otras artes y éstas, abriendo la cancela, han hecho entrar en su universo las visiones del Flamenco, que se perciben no sólo con los ojos, sino con el corazón, porque lo esencial, ya lo sabemos, es invisible a los ojos. Y el Flamenco tiene mucho de esencia, aunque también de arquitectura, de gran rompecabezas que se encaja tiempo a tiempo por aquellos que lo han construido. La mirada que al Flamenco dedican las otras artes tiene mucho que ver con el Flamenco mismo, y, sobre todo, con las definiciones individuales y los sentimientos colectivos de generaciones, escuelas y estilos. No es,...

"Violación. Una historia de amor" De Joyce Carol Oates

La editorial Contraseña  acaba de publicar en español este libro:  "Violación. Una historia de amor".  Un título tan fuerte como ambiguo, tan explicativo como dudoso. No importa. Comienzas a leer el libro y ya no puedes parar. Esa sensación de cosquilleo en el estómago que produce el amor, es también el que produce la literatura cuando te atrapa y te impide moverte de la silla. Al rato, te das cuenta de que has colocado la pierna en mala posición, que tienes la cabeza torcida o que hace frío. Da igual. Estás en la historia y no vas a salir hasta que acabe. Incluso después de cerrar el libro algunas preguntas te surgirán y volverás a interrogarte acerca de las cosas vitales que Oates relata: la capacidad del ser humano para progresar en su vida tras una tragedia, el odio y el amor mezclados, las apariencias, la adolescencia y sus visiones, la vergüenza, el amor maternal mal entendido, el oprobio, lo sucio, lo que nadie quiere contar ni nadie quiere escuchar. Cualquier foto...

El árbol fucsia de la esquina

  El árbol fucsia de la esquina ha estallado. Lo ha hecho sin avisos. Entrado octubre, la naturaleza ha comenzado el juego de cada año. Florecer y esconderse. El árbol llama la atención de mis ojos cuando me asomo a la terraza para echar el toldo. Es un gesto inútil de todas formas. El toldo tapa un sol tímido que va y viene, porque el mes de octubre es discreto en todo, es el mes de la discreción, el mes de los paseos, el mes de los encuentros tras la cansina exposición de todo el verano. Si tienes la suerte de que la espalda no te duela, si la lumbalgia estacional no ha reaparecido, si alguien se cita contigo "a tomar algo", si la tristeza se arrumba por un tiempo en una habitación lejana, si te levantas con ganas de jaleo y de lucha, si optas por escaparte y no perderte, entonces octubre es el mes en el que vas a recorrer la ciudad de punta a punta. Verás cruzar los puentes a la gente atrevida, verás a los remeros en el río, verás el color plata de las tardes inciertas, ve...

"¿Qué fue de los Mulvaney?" de Joyce Carol Oates

La granja es el síntoma de la estabilidad de la familia Mulvaney y su pérdida la nota del derrumbe. Esto exactamente cuenta Joyce Carol Oates en este libro. Cómo una desgracia puede acechar la vida de una familia normal y hasta feliz, para convertirla en un pozo de humillaciones y de tristezas. Cómo no está escrito nada hasta que la vida transcurre. El sueño de los padres, ver a sus hijos convertidos en personas adultas, responsables, sanas y prósperas, puede volar por los aires ante una circunstancia fortuita y feroz. En este sentido, es una especie de tragedia griega, de espacio intermedio entre la fatalidad y la felicidad, de momento cumbre que arrebata a unas personas su forma de vida y su futuro. Así traza Joyce Carol Oates muchas de las historias que escribe. Partiendo de la normalidad, del anonimato, convierte a sus personajes en seres indefensos, en seres perdidos, en seres desesperanzados. Es la esperanza el último eslabón que se les escapa y en esta pérdida hay toda una críti...

No es Cape Cod, es Camposoto

Pero si ya es  octubre, ya no es tiempo de playa!  Es cierto, dices, pero es que los recuerdos son como faros en la noche, iluminan cuando menos te lo esperas. Vas a dormirte y te asaltan, suenan como una sirena en el silencio. Es octubre pero existió agosto, existieron junio y julio, existió septiembre.  Hubo años en los que nos llevabas en el coche y nos descargabas allí y nosotras entrábamos en éxtasis, tal era la soledad de la playa a esas tempranas horas, tal era la quietud de las olas, el ritmo incesante de las mareas que no querían molestar el paseo que dábamos con una fuerza imparable entonces.  Es octubre y ahora los árboles fucsias están floreciendo y van a florecer las rosas en todos los rincones. Mis rosas se perdieron pero quedan las otras. En la playa no había flores ni macizos ni macetas. Estaban el agua, el sol, la arena y el silencio. Ahora ha cambiado todo. 

Un misterio para Josephine

 (Josephine Tey en 1914, con sus hermanas Jean y Etta. Ella es la del centro) La aparición de Josephine Tey en mi vida de lectora se debió a que la editorial Hoja de Lata comenzó a publicar sus libros en español. Antes de eso no  había oído hablar de ella. De modo que es una cosa muy reciente, de los últimos seis años. Leer a Josephine Tey es indagar acerca de su vida y milagros. No sé si todos los lectores hacen este mismo ejercicio, pero, después de seis libros, momento es de enterarse qué pasa con Josephine . Ella misma es un misterio. Además responde a ese tipo de escritor que es muy celoso de su vida privada. Todo lo que quiere decir lo dice en sus libros y lo primero que me llama la atención es que solo conozco una de sus facetas: la de novelista de misterio. Y que desconozco la otra: la de dramaturga. Porque Tey no solo escribió novelas de crímenes y policías sino también obras de teatro que se pusieron con éxito en los escenarios, muchas veces con actores relevantes...