El corazón se rompe cuando se da cuenta de la inutilidad de
todo lo que pones en querer. No hay salida. Es una vieja historia que se repite
y que continuamente va y viene como las olas en el mar. Y podrías escaparte si
te dejaran, si te quedaras a solas el tiempo suficiente con el olvido, si las
lágrimas no fueran esporádicas, sino masas de agua salada que se consolidaran
día tras día, hasta ese instante final en que ya no supieras por qué surgen.
Hay una forma de engaño en querer ser lo que una no es, en querer sentir lo que
no se siente, en querer esperar lo que nunca tendrá razón de ser. Eso es lo que
convierte la vida en una estación de trenes sin paradas, lo que genera el
hastío y la desesperanza. Atrapa la canción y con ella la voz de quien te ha
herido, de quien ha clavado su daga en el costado, como si un sacrificio
estuviera presto a producirse. Nada hay que pueda explicar si nadie entiende.
Somos felices ¿verdad? ¿Por qué no íbamos a serlo? (Diálogo entre Edward y Grace) Edward y Grace son Bill Nighy y Annette Bening y llevan muchos años casados aunque eso no es necesariamente bueno. Tienen un hijo de treinta años que ya no vive en casa y al que echan de menos. Edward está cansado de la esgrima matrimonial y Grace está cansada de no tener con quien discutir, ni casi con quien hablar. Hasta aquí, nada nuevo. Los matrimonios de muchos años suelen (o pueden) tener esa sensación de que han perdido el tiempo, de que no ha merecido la pena ese viaje y de que necesitan otra cosa. Aunque no saben de qué cosa se trata. Grace está cansada de la pasividad de Edward y por eso es poco amable, pero tira de la cuerda a ver si él reacciona. Ella es hiriente también con su hijo. Quizá la insatisfacción nos convierta en eso, personas hirientes, gente que hace daño al que tiene al lado. Para ella es un triunfo vivir con una pareja, mantener un matrimonio, pero Edward...no sabemos lo que p...

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