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Ser una heroína es harto difícil


(Persuasión. 1918. Sally Hawkins es Anne Elliot en la versión para TV de 2007)

Persuasión, la novela de Jane Austen publicada  a título póstumo en 1818 presenta un tipo de mujer fuerte, capaz, reflexivo, maduro, no exento de sentimientos, pero llena también de sentido común. Está enamorada pero no va a perder la cabeza con facilidad. Y mantiene su dignidad en todos aquellos momentos del libro en que sus amores pueden ser descubiertos y utilizados de mala manera. 
Pero no es Persuasión la única novela en la que esta escritora define personajes femeninos de auténtico fuste. Todo lo contrario. 

Una de las cosas más interesantes de la literatura escrita por Jane Austen es la variedad de personajes femeninos que crea. ¿De dónde los sacó? ¿Cómo una persona con tan escasa experiencia de la vida, que se movía en un círculo familiar y vecinal muy concreto, fue capaz de concebirlos? El talento es, sin duda, junto a las lecturas que frecuentaba desde pequeña, el secreto de esta explosión de caracteres, de este conocimiento sustancial de la naturaleza humana, así como de las costumbres, los usos sociales, la filosofía de vida de la gente de su época.

En cada una de sus seis novelas mayores la protagonista es una mujer y el antagonista, por supuesto, un hombre. Con la excepción de Sentido y Sensibilidad, novela en la que son dos las protagonistas y dos los antagonistas, o quizá tres. Estas siete mujeres son muy diferentes aunque hay algunos elementos comunes que merece la pena destacar. Por ejemplo, sobre casi todas ellas pesa la obligación de contraer un matrimonio ventajoso ya que dependen de sus parientes masculinos, al estar vinculada las propiedades de sus padres a ellos. Esta situación ponía especialmente nerviosa a Jane Austen, como puede observarse en la manera en que la describe. El caso de las hermanas Dashwood (Sentido y Sensibilidad) es sangrante. Deben abandonar su casa para marcharse a una casita de campo prestada por un pariente de la madre. 


(Romola Garai interpretó a Emma, en la serie de la BBC de 2009)

La excepción más clara a este estado de cosas es Emma Woodhouse, la protagonista de la última novela que Austen escribió, aunque no la última que se publicó. Emma es una mujer joven, bella, educada, inteligente y rica. Quiso que en este personaje confluyeran todos los dones y eso le hizo decir que quizá no siempre hiciera buen uso de ellos. Afirmaba que Emma no caía bien a los primeros lectores de su obra, todos del entorno familiar y vecinal. Todavía hay quien, siendo austeniana, no reconoce en Emma los valores necesarios como para ser una protagonista del libro. Sin embargo, yo considero que Emma es la mujer que no depende de ningún hombre para ser feliz, dueña y señora de su casa y hacienda, por lo que su elección amorosa solo estará relacionada con sus propios sentimientos. Es una gran suerte y una gran responsabilidad, porque un error sería menos perdonable. La misma Emma no tiene ninguna prisa ni intención de casarse salvo que se encuentro con un "hombre muy superior". Todos sabemos que lo tenía muy cerca. 


(Jennifer Ehle fue Elizabeth Bennet en la serie de la BBC "Orgullo y Prejuicio" de 1995)

Elizabeth Bennet es la heroína más querida de todas las que dibujó Austen. Cae bien por igual a hombres y a mujeres, quizá porque nos representa mejor que otras. No es excesiva. No tiene en grado sobresaliente las virtudes que se suponía debían adornar a las muchachas de la época, pero las posee casi todas. Es ingeniosa, lista, inteligente, observadora, risueña, alegre, discreta, pero todo ello sin exageración y sin ostentación. Es también pícara, atrevida, andarina y una gran amante de la naturaleza. Pasear es su mayor afición y su actitud ante el ejercicio físico anuncia lo que vendrá en siglos posteriores. Tiene una especial relación con dos de los miembros de su larga familia; con su padre, al que quiere a pesar de sus miles de defectos; con su hermana Jane, a la que admira por su bondad sin imposturas. 

En el amor, Elizabeth es, sobre todo, práctica. No está dispuesta a dejarse amilanar por un tipo como Darcy, orgulloso y de un carácter endiablado, que, primero, la rechaza en un baile, luego critica a su familia y, por último, tiene la osadía de pedir su mano con una torpeza imperdonable. Recrea todos los defectos que la adornan a ella y los suyos para acabar diciendo que, a pesar de todo, la admira muchísimo. La chica quedará atónita y solo podrá responderle como alguien así se merece: no es no. Ni aunque fuera el último hombre sobre la tierra. Ni la última cocacola del desierto. 

(Emma Thompson interpreta a Elinor Dashwood en Sentido y Sensibilidad, la película de Ang Lee)

Elinor Dashwood hace honor a la sensatez que pregona el título del libro, Sentido y Sensibilidad. Ella es la persona que mantiene la cabeza fría ante las adversidades, que está siempre en su sitio y que no pierde esta forma de actuar ni cuando ella misma cae presa del amor a causa de Edward Ferrars, un hombre bastante débil de carácter que no está en absoluto a la altura de los otros hombres Austen, sobre todo de Darcy y de Knightley. Sin embargo, su ternura y su sencillez la enamoran y tiene que ocultarlo porque esos sentimientos no siguen una línea recta en lo que se refiere a él, por lo que la chica no quiere que sean un estorbo en el desenvolvimiento de la familia. No quiere sufrir por amor, ya lo hace por ella su hermana Marianne, que, enamorada primero de Willoughby, alguien que también parece amarla, sufre horriblemente con su abandono y su engaño y tiene que conformarse, en un alarde de sensatez que no se corresponde con ella, con una boda ventajosa económicamente con el coronel Brandon, rendido a sus pies desde que la conoció. 


(El papel de Marianne Dashwood, soñadora y pertinaz recitadora de versos de Shakespeare, lo hace, en la película de Ang Lee Sentido y Sensibilidad, Kate Winslet)

En la novela Northanger Abbey, en la que Jane Austen hace una feroz sátira de las novelas góticas imperantes en su época y en la anterior, todas ellas pobladas de románticas enamoradas, de familias pobres y bastardas, derruidas por el abandono de un villano sin remedio, que arrastraba su pena por medio mundo, el personaje femenino es una deliciosa chica, de aspecto normal y llena de pájaros en la cabeza, que se llama Catherine Morland. Catherine tiene la desgracia, a decir de la autora, de pertenecer a una familia normal y, lo que es peor, de ser una chica sana, que no padece enfermedades, tiene buen color, le gusta asistir a bailes y es, por tanto, lo contrario a una de esas heroínas. El sentido del humor es aquí el arma que usa Austen para desarrollar su argumento. 


(Felicity Jones es la actriz que se pone en la piel de Catherine Morland en La abadía de Northanger de 2007)

La heroína menos agraciada físicamente y más seria de carácter es Fanny Price, de Mansfield Park. La historia es también la más truculenta, complicada y llena de vericuetos. Los personajes son muchos y llenos de matices. Cambian de manera de ser, de postura, a lo largo de la novela, por lo que resulta difícil clasificarlos. Fanny es pobre y vive con sus tíos porque sus padres no pueden mantenerla. En esa casa no pinta nada, es la mujer invisible. Tiene cuatro primos, de los cuales solo Edmundo la respeta y aprecia. Dos personajes irrumpen en la vida de Mansfield cambiando las reglas del juego. Son Henry y su hermana Mary. Ambos pondrán a prueba los posibles sentimientos mutuos de Fanny y Edmundo. Sin embargo, la ligereza moral de ambos hermanos no hará posible que nada fructifique y serán los primos Fanny y Edmundo, los que al final se casen. Tiene mucho cuidado en esta novela la autora en dar pábulo y apoyo a una forma de vida basada en la deslealtad y el engaño. Eso sería demasiado para ella. 


(Frances O´Connor interpretó a Fanny Price en 1999, en la película Mansfield Park)

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