Ir al contenido principal

"Como una extraña" de Rachel Abbott


La novela policíaca es un terreno que he recorrido durante toda mi vida de lectora. Desde los diez o doce años las novelas de Agatha Christie han llenado el librerito blanco en el que estaban los libros más leídos de la casa. 

En las estaciones de tren, en los kioscos, en la imprenta (así llamábamos a la librería donde los comprábamos), en cualquier parte donde se pudieran hallar, incluso en el Vips o en un gran almacén, encontrar un título no leído era una fiesta para todas nosotras. De esta forma los conocemos todos y podéis preguntarme por cualquiera de esas novelas que sabré deciros argumento, personajes y desenlace. 

Ya sé que muchas personas la consideran literatura menor, pero no veo nada pequeño en hacernos pasar un rato agradable, ayudarnos a olvidar los problemas y, sobre todo, lanzarnos sobre la pista de alguien que ha hecho algo malo. La intriga, el suspense, la duda, son elementos consustanciales a su trama y todo eso te hace vibrar como lectora. Si me pedís algunos títulos de los que Dame Agatha escribió tengo que escoger "El asesinato de Rogelio Ackroyd" sobre todo, y luego algunos otros como "Se anuncia un asesinato", "Inocencia trágica", "Un cadáver en la biblioteca" o "El misterioso caso de Styles", el primero que escribió. Por decir algo, porque podría estar dando títulos al menos dos horas. Y no es el caso. 

Los crímenes de formato apacible, doméstico, nuestros favoritos, competían con ventaja con otros sucedidos en entornos exóticos a los que la autora acudía con su segundo marido, el arqueólogo Max Mallovan. 

Este libro, ni los libros policíacos de ahora de los que hay legión y que no suelo leer, no tienen nada que ver con aquellos. La simplicidad de los argumentos, en los que el asesino era quien debía ser, o el entorno campestre, rural, pueblerino, no tienen nada que ver con los crímenes urbanos de ahora, en los que hay sexo, drogas, mafias, trata de blancas, secuestros y otros afines. 

Tampoco los policías tienen el suave encanto de Poirot o la ingenuidad engañosa de la señorita Marple. Y eso, por no nombrar otras sagas policíacas bien conocidas de todos. La mía, siempre, Christie. 

Pues bien, aquí Rachel Abbott traza una intriga en la que los niños son protagonistas, aunque de muy diversa forma. Comienza el libro con la desaparición de una niña y continúa con el secuestro de un bebé. No os diré cómo acaba porque sería spoiler, pero sí os comentaré que aunque es entretenida y está bien escrita, el territorio chirría un poco y sobra cierto sentimentalismo con que se adorna alguien pretendidamente malo, o mala. No hace falta hacernos llorar, querida Rachel, basta con que nos entretengas. 

El personaje principal es Emma, casada con un hombre que perdió trágicamente a su mujer en un accidente y a su hijita (es la desaparecida). Tienen un bebé (que es el que raptan). También hay policías, antiguos novios, novias de policía y algunos malotes. El mejor malo del mundo para mí, no obstante, sigue siendo Joseph Cotten en "La sombra de una duda" ese asesino de viudas ricas que siempre tenía una mirada extraña y una sonrisa escéptica. 

Como una extraña. Rachel Abbott. Editorial Siruela. Policíaca. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

"Golpe de gracia" de Dennis Lehane

  En otra de las novelas de mayor éxito de Lehane "Mystic River" los protagonistas son tres hombres, tres amigos de la infancia que confluyen en un momento dramático, cuando la hija de uno de ellos ha desaparecido. En este caso, la vuelta a la escena literaria de Lehane tiene como protagonista a una mujer de cuarenta y dos años, muy estropeada para su edad, que se llama Mary Pat y que también busca a su hija desaparecida una noche. Ambas novelas coinciden en los ambientes de degradación personal y social en que se desarrollan. Aquí el contexto histórico está centrada directamente en los años setenta, cuando el problema racial seguía estando en su punto más alto y las mafias, entre ellas la irlandesa, campaban a sus anchas. De este modo, cualquier problema familiar se convertía en un problema de la comunidad y al revés. La miseria, la falta de dinero, los divorcios, los jóvenes sin esperanza, todos confluyen en el mismo espacio, un escenario proclive a la  desesperación.  ...

"Una a una en la oscuridad" de Deirdre Madden

La literatura irlandesa siempre ofrece nombres nuevos y una pujanza envidiosa. Deirdre Madden es una de esas nuevas voces que ha escrito una novela potente, que no rehúye cualidades como la fortaleza, la sinceridad, la imaginación, la verdad. El asesinato de un padre convulsiona a toda la familia, a la esposa y a las hijas. Es el punto de partida de la narración que ha editado en español la editorial Errata Natural con una traducción de Regina López Muñoz.  La protagonista es la joven Cate, que vive en Londres pero que tiene a toda su familia en Irlanda del Norte y allí viaja en vísperas del alto el fuego de 1994. Ella forma parte de la familia de Charlie Queen, una familia católica que guarda recuerdos y vivencias desde hace muchos años en esa zona, además de la casa familiar, que es donde se produce el reencuentro. El asesinato del padre a manos de paramilitares cambiará la vida de todos y dará comienzo a una nueva época en sus vidas. Un hecho traumático siempre produce heri...

Un paseo entre amapolas

  Charles Courtney Curran   La casa de Pedro y Marie estaba rodeada de verdor. Parecía una casita de cuento, a un lado de la carretera, con su propia verja y sus contraventanas azules. Cuando estaban entornadas, la luz entraba tamizada al interior y no hacían falta cortinas. La casa de Pedro y Marie no tenía cortinas y sí unos anchos sofás claros que servían de acogida a los amigos que los visitaban. Era una casa de fin de semana. De ordinario vivían en la ciudad, ella trabajaba en una guardería y él tenía un negocio de objetos de regalo. Pedro era mexicano y Marie francesa. Ambos eran nuestros amigos entonces, ahora ya no sé por dónde andan ni qué ha sido de ellos. Existen amigos circunstanciales, amigos de pareja que, cuando la pareja se rompe, desaparecen a la vez o se ponen del lado de uno de los dos. Así ocurrió con Pedro y Marie, pero recuerdo de vez en cuando su hospitalidad, su sentido del humor y lo bien que sabía el queso de frijoles que hacía Pedro, harta como yo es...

"Un hermoso día" de Mollie Panter-Downes

  Sutil y mordaz, Mollie Panter-Downes se sitúa en el verano de 1946, en un pueblo del sur de Inglaterra. Es la postguerra de la Segunda Guerra Mundial, un tiempo de racionamiento en el Reino Unido, un tiempo en que las viejas casas se desmoronan y la gente tiene que buscarse la vida. La historia capta unas horas en la vida de la protagonista, Laura, mientras su marido va a trabajar a Londres y su hija va a la escuela. Todo parece tranquilo, limpio y sin problemas, pero es solo la apariencia, porque las guerras no pasan en balde y a veces se siguen librando en tiempos de paz.  Mollie Panter-Downes (1906-1997), fue una escritora precoz y tuvo mucha suerte, pudo publicar lo que quiso durante años. Además fue una articulista fija en The New Yorker. No solo escribió novelas, también reseñas literarias, relatos y no ficción. Su vida profesional fue muy completa y su vida personal también. Tuvo mucha suerte, lo repito. En 1929 se casó, viajó por todo el mundo y vivió muchos año...

Las niñas pobres no llegan a nada, pero adoran los libros

 /Ilustración de Juliana Vido / Se pierde mucho talento cada día, se pierde mucha inteligencia. La verdadera brecha no está entre hombres y mujeres, ni entre razas, ni entre países. La verdadera brecha es la de los ricos y los pobres. Ha existido siempre, siempre existirá. No hay forma de que cambie. Y esto indica otra cosa. Si naces en una familia con medios económicos entonces podrás llegar lejos, tendrás amistades que te defiendan y ayuden. Si, por el contrario, naces en un hogar pobre, no hace falta que sea desestructurado o marginado, basta conque sea de clase media baja , entonces te verás solo. Sola. Es así. Por muy inteligente que seas, incluso aunque estudies mucho y tengas títulos. Nadie te ayudará, no llegarás a nada, a pesar de que adores los libros. 

Siempre quise tener a alguien con quien hablar de libros...

Escribí en este blog acerca de la historia de Helene Hanff y de Frank Doel a propósito de la lectura del libro "84, Charing Cross Road", ese homenaje que ella hace a su librero con el que mantuvo una correspondencia de veinte años de un lado al otro del océano. Siempre quise tener a alguien con quien hablar de libros. Hablar de tú a tú, me refiero, sabiendo que la otra persona está interesada en escuchar lo que dices y lo comprende, no en el sentido de "saber" sino de "apreciar". Es verdad que la relación entre ambos fue, al principio, estrictamente comercial, pero eso no implica que no hubiera un verdadero entendimiento, una verdadera causa común: el amor a los libros. Y, dentro de ellos, Helene Hanff tenía dos ámbitos a los que venerar: la literatura clásica y la literatura inglesa. Ambas se cruzan en alguna ocasión, pero no siempre. Su formación autodidacta debía todo a esa voluntad de conocimiento que Doel ayudó a desarrollar. Ella era una escrit...

El árbol fucsia de la esquina

  El árbol fucsia de la esquina ha estallado. Lo ha hecho sin avisos. Entrado octubre, la naturaleza ha comenzado el juego de cada año. Florecer y esconderse. El árbol llama la atención de mis ojos cuando me asomo a la terraza para echar el toldo. Es un gesto inútil de todas formas. El toldo tapa un sol tímido que va y viene, porque el mes de octubre es discreto en todo, es el mes de la discreción, el mes de los paseos, el mes de los encuentros tras la cansina exposición de todo el verano. Si tienes la suerte de que la espalda no te duela, si la lumbalgia estacional no ha reaparecido, si alguien se cita contigo "a tomar algo", si la tristeza se arrumba por un tiempo en una habitación lejana, si te levantas con ganas de jaleo y de lucha, si optas por escaparte y no perderte, entonces octubre es el mes en el que vas a recorrer la ciudad de punta a punta. Verás cruzar los puentes a la gente atrevida, verás a los remeros en el río, verás el color plata de las tardes inciertas, ve...

No es Cape Cod, es Camposoto

Pero si ya es  octubre, ya no es tiempo de playa!  Es cierto, dices, pero es que los recuerdos son como faros en la noche, iluminan cuando menos te lo esperas. Vas a dormirte y te asaltan, suenan como una sirena en el silencio. Es octubre pero existió agosto, existieron junio y julio, existió septiembre.  Hubo años en los que nos llevabas en el coche y nos descargabas allí y nosotras entrábamos en éxtasis, tal era la soledad de la playa a esas tempranas horas, tal era la quietud de las olas, el ritmo incesante de las mareas que no querían molestar el paseo que dábamos con una fuerza imparable entonces.  Es octubre y ahora los árboles fucsias están floreciendo y van a florecer las rosas en todos los rincones. Mis rosas se perdieron pero quedan las otras. En la playa no había flores ni macizos ni macetas. Estaban el agua, el sol, la arena y el silencio. Ahora ha cambiado todo. 

"La Regenta" de Leopoldo Alas "Clarín"

  Tengo por ahí "La Regenta", la novela de Leopoldo Alas "Clarín" ,  en una edición preciosa encuadernada en piel de color rojo, pero que debí devolver en su día a la amiga de la facultad que me la prestó. Creo que es el único caso en que no he devuelto un libro aunque esto no debe ser visto como un mérito porque también es el único caso en que he pedido un libro prestado. El caso es que esta edición de Alba Clásica Maior tiene la belleza de los libros de esta editorial.  "La Regenta" es una gran novela. Siempre que voy a Oviedo pienso en ella y en la forma en que la ciudad muestra allí su peor cara, quizá por eso fue tan mal aceptada y tuvo que imprimirse en Barcelona. El cielo gris representa la opresión de una sociedad que tenía tasadas sus aspiraciones y que había repartido los papeles de una forma o de otra. Sus personajes, tan reales, tienen carne, son de verdad. Y, por eso mismo, terribles.  Ninguno de esos personajes es un ejemplo de nada, ninguno ...