Ir al contenido principal

"Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York" de Gail Parent


Yo de vosotras, chicas, leía este libro. Porque es la nota de suicidio más divertida que os podáis imaginar. Y os hablo de tú, permitidme. Una nota de suicidio puede ser un rollazo sin más o puede ser algo que te haga desear que nunca termine, esto es, que la chica que la escribe no se suicide y que te siga contando muchas cosas. 

Sheila Levine tiene treinta años y le va fatal en la vida. Necesita que le ocurra lo mismo que a sus amigas: tener novio. Tiene que ser judío, ella lo es y su madre se empeña en ello. Pero Sheila no es muy agraciada fisicamente, tiene cierto sobrepeso y tampoco es una lumbrera. Una chica normal tirando a regular, tirando a tienes que mejorar en casi todo, tirando a propósitos de año nuevo muchos y diferentes. 

Dadas las circunstancias Sheila opta por el suicidio. Sí, al fin y al cabo no tiene nada interesante que hacer en la vida, sus perspectivas son escasas y se ha hartado de esperar que todo cambie. Pero suicidarse no es tan fácil, al menos, suicidarse bien. Porque, ya que la vida de una ha sido una auténtica mierda, al menos que en el suicidio todo quede atado y bien atado. Vaya a ser que, encima, hagas el ridículo. Y el ridículo nos acecha en cualquier momento, sobre todo cuando no tenemos la suerte de cara casi nunca. 

Si te fijas, Sheila, cuya historia se publicó en 1972, puede muy bien ser el antecedente de Bridget Jones, la treintañera acomplejada, con exceso de verborrea y de afición al vodka que contó en su Diario cómo todos los intentos de que su vida sentimental y laboral la condujeran al éxito eran inútiles. Basta recordar su problema endémico con las citas: si usaba braguitas súper sexys estilo pantera sin domesticar, no podría ocultar esos cinco o seis kilos de más que le molestaban para lucir un petit robe noir. Pero, si se ponía las braga-fajas que lo lograban, entonces no habría forma de que la cita saliera bien. Un problema, sin duda. 

Quizá Sheila prepare el terreno para esa Carrie Bradshaw de "Sexo en Nueva York" o, todavía más, para la Hanna de "Girls" por Lena Dunham. En todo caso, comedia, comedia, comedia, basada en que una mujer se lía la manta a la cabeza y decide afrontar con humor sus kilos, sus fracasos, sus inutilidades y la completa fragilidad que amenaza sus sueños de futuro. 

Puestos a comparar ha habido quien ha tenido la ocurrencia de semejar a Sheila con las chicas Austen, al menos con alguna de ellas. Bien. Esto tendría mucho que decir y que discutir. Se da el caso de que las chicas Austen, proclives al humor, nunca se intentarían suicidar. Y las que podrían tener tendencias suicidas, no tienen sentido del humor para una preparación tan minuciosa y desternillante. Así que no. No convenimos en que es una austeniana de pro salvo en pequeños detalles transversales que, quizá, sean los menos aparentes aquí. Y salvo las ganas de casarse, claro. 

Gail Parent (1940) es la autora de esta novela que fue, en su tiempo, un auténtico best-seller y que merece la pena leer y recordar. Surgió en la década en la que tanto Philip Roth, en la literatura, como Woody Allen, en el cine, estaban escribiendo una nueva etapa en la que los personajes se cuestionaban a sí mismos tanto como a la sociedad en la que vivían. La herencia del sesenta y ocho produjo tipos extraños, mujeres altamente obsesivas, traumas de todo tipo y frecuentes visitas al psicoanalista. En este tiempo, las consultas a los psicólogos o los psiquiatras en los Estados Unidos se convirtieron en lugar de peregrinación y ellos en tipos inmensamente ricos. 

En medio de tanta trascendencia la historia de Sheila Levine es un vaso de agua fresca para tomarlo en el descanso del aeróbic o de la sesión de pilates. Una forma sencilla de sonreírnos a nosotras mismas. Y de traspasar cualquiera de sus aventuras a nuestro propio horizonte vital. 

¿Por qué no reírnos de esos momentos en los que andamos por la casa vestidas con una vieja camiseta rosa, harta de usar, y suena el teléfono para invitarnos a salir y entonces saltamos como ardillas, lanzamos la camiseta a sabe Dios qué distancia, nos duchamos, maquillamos y corremos salvajemente en post de unos momentos que nos harán disfrutar tanto como sufrir?  Pues la cosa, al fin y al cabo, es de risa. Hay que leer a Gail Parent y conocer a Sheila Levine para corroborar ese incipiente pensamiento que nos afirma en la idiotez que supone darle importancia a los tipos pagados de sí mismos. Para reiterarnos que vivir es bastante más que tener la talla cuarenta. Para recuperar esa sana joie de vivre que se nos escapa sin darnos cuenta al tropezar con piedras rocosas que deberíamos despejar elegantemente de nuestro camino. Así sí. 

Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York. Gail Parent. Traducción de Rodrigo Fresán. Editorial Libros del Asteroide.


Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

Editores y escritores: "Genius" de Michael Grandage.

Cuando el cine y la literatura se unen para dar lugar a un producto puede pasar cualquier cosa. Y de entrada nadie diría que la figura de un editor puede hacer surgir el entusiasmo que todo protagonista debe causar en el público. Si el editor es Max Perkins y el escritor es Thomas Wolfe, la cosa puede empezar a variar. Pero, si el editor es Colin Firth y el escritor Jude Law, entonces todo se puede transformar en una verdadera alegría para el cuerpo y los sentidos.  Me confieso colinfirthiana desde que este hombre altísimo y con mirada inteligente bordó el papel de Fitzwilliam Darcy en "Orgullo y Prejuicio" versión de la BBC de 1995. Nunca ha habido ni lo habrá un actor que se convierta en un personaje austeniano más verosímil. Tanto es así que miles de admiradoras lo siguen identificando con Darcy, el hombre enamorado de Elizabeth Bennet que todas hubiéramos querido conocer. Ves a Firth y te crees que estás viendo a Darcy. Pero, aún más, lees a Austen y observas el ...

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emp...

Mafalda, Quino y las horas más dulces

Estoy viendo que tienes pocos años. Estás en el jardín de aquella casa. Una ventana entreabierta muestra el cuarto de juegos de los niños. Todos están hablando, hay una algarabía que parece un rumor sordo sobre el que descansar los ojos y las manos. La rutina discurre plácidamente. Es verano y el calor se ha asentado en la hora posterior a la siesta. En el jardín, en una jaula pintada de rosa, con columpios y bebederos de metal dorado, está Carlitos , tan acostumbrado al ruido de los niños que ni se inmuta, ni se molesta, sabe que es el sonido de la vida cotidiana en la casa. Estás leyendo un libro. O mejor, una tira, un cómic, un libro con imágenes. En las imágenes hay otros niños y sus nombres y sus figuras ya te son familiares: Está Manolito, que tiene tanto trabajo para entender las cosas; Felipe, tannnn romántico; Susana, que quiere ser mamá a toda costa y cuanto antes; Libertad, que murmura discursos de mayores con palabras tan fuertes (democracia, derecho, revolución);...

"El impacto de lo viejo"

Puede parecernos que los tiempos han cambiado tanto que las manifestaciones artísticas son la cruz de aquellas que pueblan la historia del arte. Puede parecernos que los temas, los modelos, las técnicas, los formatos, han modificado de tal manera su esencia que nada de lo que ahora se trabaja en los talleres de los artistas tiene parangón con el pasado. Puede parecernos, incluso, que los lenguajes son diferentes, simplemente porque podemos echar mano del iPad, del móvil o de la televisión por cable. Fuera de Silicon Valley la vida continúa poco a poco, sin ese estruendoso girar de las horas que convierte los minutos en revoluciones constatables. El Big Data, las telecomunicaciones, la web 3.0., la hiperconectividad, los paraísos virtuales, las redes sociales, todo ello es el signo de los tiempos, la muestra clara de que los siglos generan contradicciones, iconos y un muestrario imposible de evitar en el que nuestra vida se muestra hasta en su mínima esencia.  Pero, si ahon...

Clásicos juveniles: Julio Verne adivina el futuro

Julio Verne , de quien comenzamos enlazando una Webquest realizada con motivo del primer centenario de su muerte, celebrado en 2005, es uno de los escritores más prolíficos, originales e interesantes de la historia de la Literatura universal. Incluso quiénes no hayan leído sus libros tienen referencias sobre su obra, sobre sus novelas, algunas de las cuales se anticiparon al desarrollo de la vida sobre el planeta. Los libros de Julio Verne  (Nantes, 1828-Amiens, 1905) son considerados como literatura juvenil de primera magnitud y muchos de ellos se usan en las aulas para incentivar la lectura y para que los alumnos se adentren en el tesoro de la palabra escrita. Sus comienzos como escritor fueron difíciles. La primera obra que le supuso reconocimiento y fama fue Cinco semanas en globo publicada en 1862. Sus siguientes obras en esta línea fueron Viaje al centro de la Tierra , De la Tierra a la Luna y La vuelta al mundo en ochenta días , una de las más apreciadas...

Historia de un narcisista: incapaz de amar

Tenía en una de las estanterías cerradas con llave un librito pequeño que siempre pensé que era una novelita de amor. Su título es engañoso "Incapaz de amar". Estaba por ahí y nunca le había hecho el menor caso. Eso ocurre a veces con los libros. Llegan a ti no sabes cómo y se quedan por la casa, vagando, a veces quietos, otras veces de un sitio a otro. En este caso ese librillo estaba en la segunda fila de un estante, de esos que contienen libros que te interesan poco y por eso los pones en un lugar recóndito.  Mi manía de quitarle el polvo hasta a los libros que están en cristaleras, todos prácticamente, me ha llevado a descubrirlo ayer tarde y fijaros que lo he leído de un tirón, porque no es una novelita al uso sino un casi ensayo sobre un caso real en el que una mujer inteligente, elegante, culta y bien situada se enamora nada más y nada menos que de un individuo narcisista. Creí que los narcisistas no existían, que eran una invención de la psicología freudiana, ...

Sobre la lectura

La cuestión de la lectura, cómo debe abordarse en los entornos escolares, qué sentido tiene la animación a la lectura, cómo se forman lectores, etc., es un tema que está presente, aunque no lo creamos, en múltiples discusiones científicas, que van de Niesztche a Barthes pasando por otros destacados filósofos, filólogos, historiadores o educadores. Es un aspecto de nuestro trabajo que tiene tanta importancia que quizá estemos obligados a pensar en él, de forma crítica y conociendo lo que han opinado y opinan del tema algunos expertos que pueden arrojar luz al debate. He aquí algunas de esas opiniones, que seguiré completando más adelante. Ojalá fuera posible trasladar esa discusión a nuestro propio hábitat escolar: LA más notable obra de nuestra literatura –porque en toda nuestra literatura no hay nada comparable– en el bachillerato nos la prohíben, es decir, nos la recomiendan; es lo mismo que prohibir, porque recomendar a uno como un deber lo que es una carcajada contra la adapt...

Daphne du Maurier: siempre nos quedará Manderley

  La fama de "Rebecca" ha oscurecido un tanto la de la escritora que la creó, Daphne du Maurier , una londinense de 1907 que murió en Fowey, Cornualles, el 19 de abril de 1989. Pocas escritoras han dado tanta gloria al cine con sus historias. Hasta en cuatro ocasiones sus libros fueron el argumento de importantes películas, tres de ellas por el maestro Hitchcock. Los pájaros, La posada Jamaica, Rebecca, son esas tres. Y luego está La prima Rachel , de 1952 y dirigida por  Henry Koster. Aquí los protagonistas son Richard Burton y Olivia de Havilland, curiosamente la hermana mal avenida de la protagonista de  Rebecca , Joan Fontaine. Hay otra versión más reciente de La prima Rachel  dirigida por Roger Michell y con Rachel Weisz en el papel central. Tan inquietante como todas las obras de esta escritora.  Daphne era la mediana de las tres hijas de un matrimonio formado por un actor y una actriz. Toda su familia está llena de antecedentes artísticos, por lo q...

Moda femenina en la época de Jane Austen

Jane Austen  vivió entre 1775 y 1817, el período histórico conocido como “época georgiana”. Se dio la circunstancia de que, entre 1811 y 1820, precisamente el período en el que  Austen publica sus novelas, el rey George III tuvo que ceder el trono al Príncipe de Gales, luego George IV. Ese período se conoce como “la Regencia”. Los personajes de las novelas de  Jane Austen  visten de acuerdo con la “moda Regencia”. Era una moda que venía, como es natural, de Francia y que, cuando se cortaron los lazos entre ambos países, quedó desprovista de las innovaciones del país vecino, en una especie de prolongación artificial de las tendencias.  En  “Emma” , por ejemplo, novela que podemos tomar como referencia para ver el arreglo femenino, solamente hay cuatro alusiones al look de una mujer. La primera de ellas es la referida a los botines de cordones que Emma rompe adrede para obligar al señor Elton a que las invite, a ella y a Harriet, a entrar en ...