Ir al contenido principal

Ha llegado el silencio


El Parque del Prior en Bath ofrece una imagen singular con ese único cisne que pasea majestuoso su belleza (los cisnes son bellos mientras que los patos son feos) por el agua verde y sinuosa del lago. Así debió sentirse Jane Austen cuando, a los veinticinco años, su familia abandonó la tranquilidad hogareña de Stanton para marcharse a la ciudad-balneario, un centro turístico lleno de ambiente, de bailes, de chicas casaderas y de hombres deseosos de enamorarse o, al menos, de aparentarlo. 

A esa edad había escrito tres libros, ninguno de los cuales se publicó hasta bastantes años después. Sin embargo, era un bagaje importante para una muchacha de esa edad. No tenía editor, pero su familia la apoyaba y existían esperanzas de que algún día todo eso cambiara y "Orgullo y Prejuicio", "Sentido y Sensibilidad" y "La abadía de Northanger" se convirtieran en objeto de lectura de miles de personas. Para eso habían sido escritas, porque Austen tenía una conciencia clara de que era escritora y de que los escritores escriben para ser leídos. 

Podía pensarse, pues, que, mientras estos libros veían la luz, ella seguiría escribiendo. Pero he aquí que, de pronto, Jane Austen se quedó muda. Su escritura se silenció. Y así estuvo diez años. Hasta 1809, cuando contaba con treinta y cinco, no volvió a retomar el hábito de escribir. ¿Por qué? ¿Qué ocurrió? No es el único caso en la literatura de un período de silencio, pero sí lo es tan prolongado y, sobre todo, con una escritora inédita. Agatha Christie, por ejemplo, desapareció durante tres semanas el 3 de diciembre de 1926, cuando ya había publicado algunas de sus mejores obras (en concreto, la que para mí es, sin duda, la mejor "El asesinato de Rogelio Ackroyd). La escritora había dejado su coche abandonado cerca de un lago en Newland´s Córner, en Surrey. Apareció en el spa del Hotel Hydropathic, alegando tener amnesia cuando fue a recogerla su marido, el coronel Archie Christie, quien, por cierto, en esa época ya tenía un romance con su secretaria Nancy, por la que abandonó a la escritora. 


El caso de Jane Austen es muy distinto. No desaparece, ni busca publicidad, ni genera una investigación policial. No. Sigue su vida con la normalidad que siempre la había caracterizado. ¿Se cansó de escribir sin que sus obras se publicaran? ¿Se agotaron los temas? ¿Hubo algún acontecimiento personal o familiar que influyera en ella? La única cuestión a destacar es que ella solía trabajar en determinadas condiciones que desaparecieron al cumplir los veinticinco años y ello porque la familia se mudó a Bath. Fue una decisión sorprendente debida exclusivamente a los padres, que consideraron importante para ellos modificar su entorno y vivir una vida más animada, ahora que sus hijos eran todos mayores. 

La pérdida de la casa familiar, que quedó en manos de uno de sus hermanos, fue para ella dolorosa y traumática. Puedo entenderla perfectamente. Algo así sucedió en mi vida cuando yo contaba menos años que ella y sé de sobra que la casa para Jane era su casa de Stanton y que ninguna otra cosa podía sustituirla. Escribir fuera de contexto es harto difícil y, no solamente eso, sino que la sensación de extrañeza de estar en otro lugar (sobre todo en uno de carácter tan frívolo como Bath) y, sobre todo, la pérdida de su paraíso de la infancia y de la adolescencia, son golpes duros que una persona sensible acusa sin dudarlo. 


Los señores Austen habían decidido deshacerse de la mayor parte de sus enseres y recuerdos con este traslado. Pusieron a la venta los cuadros, los decorados teatrales que usaban los niños, los adornos, los regalos, los armarios incluso y, para aumentar el dolor de Jane, la biblioteca del padre, más de quinientos volúmenes que habían sido el alimento espiritual de la niña. Todo esto lo relata Jane Austen en las cartas que escribe en esta época y lo hace con la vivacidad y la ligereza que acostumbraba a usar en sus misivas, además de ese ingenio especial que hacía el suyo un punto de vista único sobre las cosas. Pero la tristeza latía en su interior, como suponerse puede. Las cartas que escribió en Bath mostraban un estado per-depresivo. La ciudad no le gustó, ni le gustó el estilo de la gente, ni los bailes públicos, ni el modo de vida. Además, sabía que era un sitio al que las muchachas acudían en busca de marido y eso le producía una extraña sensación de estar situada en un escaparate, expuesta a las miradas ajenas, esperando que alguien se decidiera a elegirla. Nada de eso concordaba con su forma de entender el amor ni las relaciones entre los hombres y las mujeres. 

Era la tercera vez que era arrojada de su casa. La primera, siendo un bebé, para ser criada por una mujer del pueblo. La segunda, a los siete años. La tercera, este cambio de residencia, inopinado y que se realizó sin consulta previa. Así Jane Austen se convirtió en una niña callada, aunque con sentido del humor; que no se sentía bien en presencia de extraños y que desarrolló, por el contrario y para compensar, unas enormes dotes de observación de lo que ocurría alrededor y una capacidad de introspección absoluta. Sobre todo, además, una imaginación desbordante, única. Imaginaba relatos e historias y los contaba a su familia. Esto lo hacía desde niña. Y luego, cuando se ponía a escribir, ese momento de crear los personajes y las tramas la hacía inmensamente feliz. Por eso suponemos que estos diez años de silencio lo fueron también de sufrimiento, ausencia, dolor y depresión. 





Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

Concha Méndez: un fresno en el centro de la casa

María Zambrano escribe la presentación de este libro que tengo en las manos y que releo mientras escucho a Norah Jones (siempre la misma música). Es un texto breve que sitúa a los principales personajes de esta historia que siempre me parecieron héroes mitológicos, gente que logró empezar de nuevo cuando parecía que todo había concluido. Lo que para algunos fue el final de la guerra para otros, muchos, constituyó el inicio de una aventura vital. Y esto vale no solo para los que se fueron, sino para los que se quedaron. Las guerras son el fracaso de la civilización y de esto sabían mucho los griegos. En 1939 y en los meses anteriores cuando se observaba con preocupación el fin de la democracia en España, por imperfecta que esta fuera y por poca confianza en ella que tuvieran unos y otros, ya hubo movimientos que indicaban que una parte importante de la intelectualidad y de los artistas iban a exiliarse. La historia del exilio se está construyendo ahora y algunas biografías ...

Tierra de toros

/Cartel de la Goyesca de Ronda de 2026, realizado por el pintor Juan Uslé/ Se me ha ocurrido este texto viendo la entrega del Premio de la Tauromaquia a Curro Vázquez en la sede del Senado. Veo allí políticos, pero también ganaderos, veterinarios, sanitarios, peñistas, banderilleros, toreros, rejoneadores, peones de brega, gente del toro en general. Son todos conscientes de que viven tiempos difíciles. Cuando comenzaron su afición no suponían que las cosas iban a llegar a este extremo. No entraré a valorar las razones de los antitaurinos sino que me intentaré poner en el lugar de los que viven del toro, de los que tienen en el toro su afición y su vocación. He conocido a muchos de ellos. Soy de una tierra taurina, Chiclana de la Frontera, en la que los toreros tienen nombre de relumbrón. Incluso algunos son muy cercanos para mí, muy familiares. He trabajado en La Puebla del Río, la tierra de Morante, y he visto la afición de allí, música y toros. Y he visitado mucho Ronda, ese templo d...

"Cumbres borrascosas", la película: Bodrio o picardía

  Amamos tanto nuestros libros preferidos que andamos con mil ojos cuando alguien dice que va a hacer una adaptación para el cine o para la televisión. Tenemos prejuicios. Nos sabemos esos libros de memoria, conocemos a los personajes, memorizamos los diálogos, son nuestros tanto como del autor. Y cuando la adaptación nos defrauda, nos enfadamos mucho, nos lo tomamos muy en serio, nos gustaría tener delante al director y decirle cuatro frescas.  Emerall Fennell es la directora de la última revisión de "Cumbres borrascosas". Ella fue Camilla Parker Bowles en The Crown y me gustó mucho cómo hacía el personaje. Ha hecho muy pocas películas y he visto una de ellas "La chica danesa", que me gustó mucho. Es una persona original, de ideas originales y que sabe lo que quiere, quizá también sabe lo que hace. Estaba claro que su propuesta no iba a ser fiel al libro, ni iba a respetar lo que Emily Brontë quería destacar ni, seguramente, va a dejar contentas a las brontianas....

Un misterio para Josephine

 (Josephine Tey en 1914, con sus hermanas Jean y Etta. Ella es la del centro) La aparición de Josephine Tey en mi vida de lectora se debió a que la editorial Hoja de Lata comenzó a publicar sus libros en español. Antes de eso no  había oído hablar de ella. De modo que es una cosa muy reciente, de los últimos seis años. Leer a Josephine Tey es indagar acerca de su vida y milagros. No sé si todos los lectores hacen este mismo ejercicio, pero, después de seis libros, momento es de enterarse qué pasa con Josephine . Ella misma es un misterio. Además responde a ese tipo de escritor que es muy celoso de su vida privada. Todo lo que quiere decir lo dice en sus libros y lo primero que me llama la atención es que solo conozco una de sus facetas: la de novelista de misterio. Y que desconozco la otra: la de dramaturga. Porque Tey no solo escribió novelas de crímenes y policías sino también obras de teatro que se pusieron con éxito en los escenarios, muchas veces con actores relevantes...