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Poesía en tres palabras


(Foto de Annie Leibovitz)

Agua, tierra, fuego
Agua
Qué dulce te recuerdo en las sombras del agua
Mi mano temblorosa prisionera en tu cielo
Llueven gotas de besos prendidos en el aire
Relámpagos nocturnos de presencia lejana.
Qué mirada la tuya asomada a mis ojos
Qué dulzura final escondida en tu beso
Me retorna a los labios el sabor de tu boca
Se estremece mi cuerpo de encendida nostalgia
Qué tristeza perderte al final de la tarde
Alejarme sin vida del hueco de tu cuerpo
Me duermo en tu recuerdo cada noche que vivo
Y despierto pensando en sentirte hasta el fondo.
Tierra
Quiero romperme en ti como una llama
Descansar en tus manos mi escondido cansancio
Desenterrar mi cuerpo de las sombras
Vivir la primavera entre tus labios.
  
No me basta con ser
Quiero sentirme dentro.
Abrirme entre tu boca
Desatar de mis ojos la niebla que me cubre.
 Quiero volar al ritmo de tu paso
Escribirte conmigo en las estrellas.
Se me marcha la vida con tu ausencia
En todo se refleja tu mirada.
 Vencida en una lucha sin final, ni testigos,
Todo se me derrama en un caudal de llantos.
Quiero romperme en ti como la brisa
Anidar en tus ojos por completo.
Quiero sentirme cerca y en lo hondo
Vestida con el fuego de tus manos
Fuego
Mis ojos están muertos. Te esperaban
Y se han quedado solos con el miedo
Con el temblor de sentirte lejano
Vacíos ya de miradas y sueños.
Mis ojos se estremecen, sienten escalofríos
Espejos de agua negra los cubren por entero
Se ha borrado de ellos el fuego de la aurora
Los llenan soledades de perdida ternura.
Mis ojos se terminan, se ahogan en el silencio
Elevan la pupila al odio más oculto
Un ardor de pasiones los consume sin fuerzas
Acabada la noche que no quiso traerte.
Mis ojos no son ojos, son dos flores desnudas,
Dos vientos sin destino, dos lunas sin destellos.
Mis ojos, caudal enamorado
De mi cuerpo desierto.

 


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