Ir al contenido principal

Los imprescindibles: Un Shakespeare cualquiera



Cada uno de nosotros tiene su propia biblioteca. Es una biblioteca guardada en el corazón, no únicamente en las librerías. Cada uno de nosotros ha construido día a día esa biblioteca, la ha ido llenando de libros y todos esos libros encierran un significado, más allá de su propio título, su autor o su contenido. Porque son los libros de nuestra vida. Siendo niños, hay un momento especial que debería existir para todos, ese momento en que "tus libros" se independizan de los libros de la familia y pasan a formar parte de lo que ya será, para siempre, tu propia biblioteca.
Recuerdo ese momento. Mi madre me compró un mueble que, desde ese momento y hasta ahora, llamamos "el librerito blanco", que tenía seis baldas y un remate torneado muy bonito. Era un mueble muy sencillo pero fue mi primer mueble de libros. El mueble en el que iban a colocarse mis libros, los que eran solamente míos, los que yo había ido comprando, los que me habían regalado, pero, sobre todo, los libros que me gustaban, que releía y que serían, son, una compañía fiel y segura durante todos los años venideros. Ese librerito blanco, que todavía existe, aunque pintado de amarillo, en la casa materna, es ahora el mueble que alberga las novelas que regalamos a mi madre, pero conserva todavía ese poder iniciático, ese carisma de ser un lugar de culto en la casa.
Mi propia biblioteca es ahora mucho mayor, como nos pasa a todos los que tenemos en los libros un refugio firme e ineludible. De todos esos libros, algunos, los más queridos, los que nacieron con aquel librerito y que han crecido con el paso del tiempo, están en un sitio especial, un sitio cálido, juntos y esperando que yo les siga siendo tan fiel, como ellos lo han sido conmigo. En esos libros hay un poco de todo: mucha poesía (¿quién no lee poesía a los quince años?), todo lo de Jane Austen, todo lo de D. H. Lawrence, Edith Warton, Platero y yo, todo lo de Agatha Christie, Dashiell Hammet, muchísimos libros de flamenco (el mejor de todos, la biografía de Don Antonio Chacón, escrita por Blas Vega), los libros de los viajeros románticos, algunas biografías definitivas, mis libros de Historia y de Arte, en fin, el bagaje escrito que cada uno de nosotros tiene por más querido. A ellos se han unido otras adquisiciones y nuevos amores, relatados aquí algunos de ellos, como Irène Némirovsky, Ellen Glasgow, Elvira Lindo (sus "Manolitos"), Carmen Laforet y otra larga serie de "preferidos".
Entre esos preferidos también está el Quijote, la preciosa edición que alguien me regaló hace muchos años y "La Regenta" y otras obras de nuestros clásicos, además de muchos libros que consideramos de literatura juvenil, aunque no me parece que esto sea cierto: Alicia, Pinocho, Julio Verne, El corazón de las tinieblas (maravilloso Conrad), Rodari, Maria Gripe (El rey y el cabeza de turco, siempre)...

Y, por fin, también están todos los Shakespeare, el motivo de escribir esta entrada, todos los libros que el bardo escribió. Cualquiera de ellos puede leerse en cualquier momento. Con distintos argumentos, con personajes diversos, todos ellos encarnan el valor de la literatura, la forma más universal de comunicación, la de los sentimientos. Pero, encima, muchos de esos libros, como comentamos en otra entrada de este blog, han sido llevados al cine y ¿no es verdad que el cine nos transporta a los ambientes y a las ideas de una forma clara y llevadera?. Recomiendo leer a Shakespeare cuando estemos muy tristes, cuando tengamos una alegría rebosante, cuando no entendamos las cosas, cuando nos llegue una certeza única, cuando nos asomemos a lo trascendente, cuando la superficialidad nos ayude a sobrellevar los días...

Confieso que soy muy shakespeariana. Desde que vi en el cine "Romeo y Julieta" de Franco Zefirelli, con Olivia Hussey y Leonard Witing. Me imaginaba que Romeo subía desde la pantalla del cine de verano, a través de la huerta que nos separaba, y llegaba hasta mi azotea, enorme y llena de sol y viento de levante. Desde que oí a Richard Burton, en un inglés que no entendía, pero que sonaba a gloria. Desde que vi a Kennet Brahnag, haciendo de Ricardo III; o a Lawrence Olivier en Hamlet... Desde que lo leía en la academia de Don Manuel, mientras escribía a máquina. Shakespeare siempre. ¿Qué tal leer algo del bardo estas navidades? ¿O su biografía, escrita por Peter Burke, que está recomendada en este blog? El sueño de una noche de verano, Las alegres comadres de Windsor, El rey Lear, Hamlet, Macbeth, Romeo y Julia, El mercader de Venecia (y ver también la película, con Jeremy Irons), Otelo...
Aquí os dejo el enlace de los amantes de Verona, La Tragedia de Romeo y Julieta, para que disfrutéis de Shakespeare en la red.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

Editores y escritores: "Genius" de Michael Grandage.

Cuando el cine y la literatura se unen para dar lugar a un producto puede pasar cualquier cosa. Y de entrada nadie diría que la figura de un editor puede hacer surgir el entusiasmo que todo protagonista debe causar en el público. Si el editor es Max Perkins y el escritor es Thomas Wolfe, la cosa puede empezar a variar. Pero, si el editor es Colin Firth y el escritor Jude Law, entonces todo se puede transformar en una verdadera alegría para el cuerpo y los sentidos.  Me confieso colinfirthiana desde que este hombre altísimo y con mirada inteligente bordó el papel de Fitzwilliam Darcy en "Orgullo y Prejuicio" versión de la BBC de 1995. Nunca ha habido ni lo habrá un actor que se convierta en un personaje austeniano más verosímil. Tanto es así que miles de admiradoras lo siguen identificando con Darcy, el hombre enamorado de Elizabeth Bennet que todas hubiéramos querido conocer. Ves a Firth y te crees que estás viendo a Darcy. Pero, aún más, lees a Austen y observas el ...

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emp...

Mafalda, Quino y las horas más dulces

Estoy viendo que tienes pocos años. Estás en el jardín de aquella casa. Una ventana entreabierta muestra el cuarto de juegos de los niños. Todos están hablando, hay una algarabía que parece un rumor sordo sobre el que descansar los ojos y las manos. La rutina discurre plácidamente. Es verano y el calor se ha asentado en la hora posterior a la siesta. En el jardín, en una jaula pintada de rosa, con columpios y bebederos de metal dorado, está Carlitos , tan acostumbrado al ruido de los niños que ni se inmuta, ni se molesta, sabe que es el sonido de la vida cotidiana en la casa. Estás leyendo un libro. O mejor, una tira, un cómic, un libro con imágenes. En las imágenes hay otros niños y sus nombres y sus figuras ya te son familiares: Está Manolito, que tiene tanto trabajo para entender las cosas; Felipe, tannnn romántico; Susana, que quiere ser mamá a toda costa y cuanto antes; Libertad, que murmura discursos de mayores con palabras tan fuertes (democracia, derecho, revolución);...

"El impacto de lo viejo"

Puede parecernos que los tiempos han cambiado tanto que las manifestaciones artísticas son la cruz de aquellas que pueblan la historia del arte. Puede parecernos que los temas, los modelos, las técnicas, los formatos, han modificado de tal manera su esencia que nada de lo que ahora se trabaja en los talleres de los artistas tiene parangón con el pasado. Puede parecernos, incluso, que los lenguajes son diferentes, simplemente porque podemos echar mano del iPad, del móvil o de la televisión por cable. Fuera de Silicon Valley la vida continúa poco a poco, sin ese estruendoso girar de las horas que convierte los minutos en revoluciones constatables. El Big Data, las telecomunicaciones, la web 3.0., la hiperconectividad, los paraísos virtuales, las redes sociales, todo ello es el signo de los tiempos, la muestra clara de que los siglos generan contradicciones, iconos y un muestrario imposible de evitar en el que nuestra vida se muestra hasta en su mínima esencia.  Pero, si ahon...

Clásicos juveniles: Julio Verne adivina el futuro

Julio Verne , de quien comenzamos enlazando una Webquest realizada con motivo del primer centenario de su muerte, celebrado en 2005, es uno de los escritores más prolíficos, originales e interesantes de la historia de la Literatura universal. Incluso quiénes no hayan leído sus libros tienen referencias sobre su obra, sobre sus novelas, algunas de las cuales se anticiparon al desarrollo de la vida sobre el planeta. Los libros de Julio Verne  (Nantes, 1828-Amiens, 1905) son considerados como literatura juvenil de primera magnitud y muchos de ellos se usan en las aulas para incentivar la lectura y para que los alumnos se adentren en el tesoro de la palabra escrita. Sus comienzos como escritor fueron difíciles. La primera obra que le supuso reconocimiento y fama fue Cinco semanas en globo publicada en 1862. Sus siguientes obras en esta línea fueron Viaje al centro de la Tierra , De la Tierra a la Luna y La vuelta al mundo en ochenta días , una de las más apreciadas...

Historia de un narcisista: incapaz de amar

Tenía en una de las estanterías cerradas con llave un librito pequeño que siempre pensé que era una novelita de amor. Su título es engañoso "Incapaz de amar". Estaba por ahí y nunca le había hecho el menor caso. Eso ocurre a veces con los libros. Llegan a ti no sabes cómo y se quedan por la casa, vagando, a veces quietos, otras veces de un sitio a otro. En este caso ese librillo estaba en la segunda fila de un estante, de esos que contienen libros que te interesan poco y por eso los pones en un lugar recóndito.  Mi manía de quitarle el polvo hasta a los libros que están en cristaleras, todos prácticamente, me ha llevado a descubrirlo ayer tarde y fijaros que lo he leído de un tirón, porque no es una novelita al uso sino un casi ensayo sobre un caso real en el que una mujer inteligente, elegante, culta y bien situada se enamora nada más y nada menos que de un individuo narcisista. Creí que los narcisistas no existían, que eran una invención de la psicología freudiana, ...

Sobre la lectura

La cuestión de la lectura, cómo debe abordarse en los entornos escolares, qué sentido tiene la animación a la lectura, cómo se forman lectores, etc., es un tema que está presente, aunque no lo creamos, en múltiples discusiones científicas, que van de Niesztche a Barthes pasando por otros destacados filósofos, filólogos, historiadores o educadores. Es un aspecto de nuestro trabajo que tiene tanta importancia que quizá estemos obligados a pensar en él, de forma crítica y conociendo lo que han opinado y opinan del tema algunos expertos que pueden arrojar luz al debate. He aquí algunas de esas opiniones, que seguiré completando más adelante. Ojalá fuera posible trasladar esa discusión a nuestro propio hábitat escolar: LA más notable obra de nuestra literatura –porque en toda nuestra literatura no hay nada comparable– en el bachillerato nos la prohíben, es decir, nos la recomiendan; es lo mismo que prohibir, porque recomendar a uno como un deber lo que es una carcajada contra la adapt...

Moda femenina en la época de Jane Austen

Jane Austen  vivió entre 1775 y 1817, el período histórico conocido como “época georgiana”. Se dio la circunstancia de que, entre 1811 y 1820, precisamente el período en el que  Austen publica sus novelas, el rey George III tuvo que ceder el trono al Príncipe de Gales, luego George IV. Ese período se conoce como “la Regencia”. Los personajes de las novelas de  Jane Austen  visten de acuerdo con la “moda Regencia”. Era una moda que venía, como es natural, de Francia y que, cuando se cortaron los lazos entre ambos países, quedó desprovista de las innovaciones del país vecino, en una especie de prolongación artificial de las tendencias.  En  “Emma” , por ejemplo, novela que podemos tomar como referencia para ver el arreglo femenino, solamente hay cuatro alusiones al look de una mujer. La primera de ellas es la referida a los botines de cordones que Emma rompe adrede para obligar al señor Elton a que las invite, a ella y a Harriet, a entrar en ...