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Las Fábulas de Stevenson


Coincidiendo con el 160 aniversario del nacimiento del escritor escocés Robert Louis Stevenson (1850-1894), la editorial Rey Lear acaba de publicar una traducción de sus "Fábulas", textos sueltos de intención satírica que no vio nunca editados su autor. Estas "Fábulas" fueron traducidas al español, por vez primera, por Jorge Luis Borges, quien definió el libro como "breve y secreta obra maestra", según nos cuenta Luis Alberto de Cuenca en su crítica de ABC de las Letras y las Artes. Vamos a aprovechar esta publicación y también su aniversario para recordar quién fue y qué escribió este escritor (cuya página web que se ha enlazado en este texto, recomendamos, por su interés y porque aporta muchas curiosidades ingeniosas al respecto de su obra y su vida) algunas de cuyas obras nos resultan memorables y han tenido excelentes adaptaciones cinematográficas:

Robert Louis Stevenson fue un novelista, ensayista y poeta escocés, algunas de cuyas obras se han convertido en clásicos de la literatura infantil. Nació el 13 de noviembre de 1850 en Edimburgo. Hijo de un ingeniero, estudió también esta profesión y, más tarde leyes, en la universidad de su ciudad natal. Desde su niñez, sin embargo, siempre había sentido una especial inclinación hacia la literatura. Ello le influyó, más adelante, para dedicarse a las letras, y fue perfeccionando su estilo de tal modo que en pocos años se situó entre los escritores más destacados de su tiempo. Enfermo de tuberculosis, se vio obligado a viajar continuamente en busca de climas apropiados a su delicado estado de salud. Sus primeros libros son descripciones de algunos de estos viajes. Así, Viaje tierra adentro (1878) cuenta un recorrido en canoa a través de Francia y Bélgica que había realizado en 1876, y Viajes en burro por las Cevannes (1879) los avatares de un viaje a pie por las montañas del sur de Francia, en 1878. Uno de sus viajes posteriores le llevó, en un barco de emigrantes, a California (1879-1880), donde, en 1880, se casó con la divorciada estadounidense Frances Osbourne. La popularidad de Stevenson se basó fundamentalmente en los emocionantes argumentos de sus novelas fantásticas y de aventuras. La isla del tesoro (1883), una trepidante historia acerca de la búsqueda de un tesoro enterrado, presenta el bien bajo la forma evidente de un chico, Jim, que debe descubrir por sí mismo la cara del bien y del mal entre sus bondadosos amigos, el mal aparentemente personificado en los piratas Pew y Long John Silver. En la alegoría moral en forma de historia de misterio El extraño caso del doctor Jeckyll y mister Hyde (1886), los dos extremos, el bien y el mal, se unen en una sola persona, el médico Henry Jeckyll, que descubre una sustancia química capaz de transformarlo, primero a voluntad y después incontroladamente, en el monstruo Hyde. La acción de Las aventuras de David Balfour y Weirde (1886), comienza con el robo de una herencia, la del joven David Balfour, el cual, tras ello, se une a la banda del orgulloso luchador escocés Alan Breck. Entre sus novelas de aventuras destacan La flecha negra (1888) y El señor de Ballantree (1889). La inconclusa Weir of Herminston (1896), está considerada como su obra maestra, pues los fragmentos que han llegado hasta nosotros contienen algunos de los más bellos pasajes de la prosa escocesa moderna. Escritor versátil, Stevenson poseía talento suficiente como para abordar con maestría distintos géneros literarios. Demostró ser un gran ensayista en Virginibus puerisque (1881), Estudios familiares de hombres y libros (1882) y Memorias y retratos (1887). También fueron bien recibidos por la crítica sus libros de viajes autobiográficos, como La casa solitaria (1883), que contiene las impresiones del autor acerca de su estancia en un campamento minero en California, A través de las llanuras (1892) e Islas del sur (1896). El volumen Jardín de verso para niños (1885) contiene algunos de los mejores poemas de Stevenson. Entre los demás libros de poemas que publicó destaca De vuelta al mar (1887). Por otro lado, Narraciones maravillosas (1882) y El diablo de la botella y otros cuentos (1893) recogen sus relatos breves. También colaboró, con su hijo adoptivo, el escritor estadounidense Lloyd Osbourne, en la redacción de las novelas La caja equivocada (1889) y La resaca (1892). Durante un crucero de placer por el sur del Pacífico (1889), le llevó a las islas Samoa, donde él y su esposa permanecieron hasta 1894, en un último esfuerzo por recuperar la salud del escritor. Los nativos le llamaron Tusitala (el que cuenta historias). Allí murió a finales de ese mismo año, el 3 de diciembre, y fue enterrado en la cima de una montaña, cerca de Valima, su hogar samoano.

La ilustración que acompaña esta entrada de nuestro blog es el magnífico retrato que le hizo el pintor John Singer Sargent, autor de una interesantísima obra, dentro de la cual hay cuadros dedicados al arte flamenco.

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