La conmemoración del 400 aniversario de la muerte de Cervantes puede que haya concitado el interés de los expertos, el público concienciado o los productores culturales, pero es bien cierto que, salvo excepciones, no cala en el público joven ni en la población escolar. El motivo por el cual este país desdeña a sus hijos de una forma tan abrupta, es un secreto que no conozco. Pero la realidad es esa: en cualquier otro país del mundo ser la patria de Cervantes constituiría un motivo de orgullo y todos los formatos estarían a disposición de la efemérides. Véase lo que ocurre, por ejemplo, en el Reino Unido, con mi querida Jane Austen. Libros, películas, cómics, nuevas adaptaciones, series de TV, merchandising en el que hay postales, cuadros, camisetas, joyas, ceniceros, jarras de desayuno….toda una enorme parafernalia puesta al servicio de la divulgación de su figura y su obra. Nada de esto ocurre con nuestro Cervantes, que parece al común un personaje anacrónico, al que s...
Desde 2009, leyendo y escribiendo El blog de Caty León