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Recuerdo otros veranos que ya no existen


🎨 Pisitkhun Siwaphituk

Recuerdo otros veranos que ya no existen, que han desaparecido sin saber cómo, sin motivo y sin explicaciones. Los veranos de las horas lentas, del sol temeroso, del agua brillante. Los veranos de las charlas en el porche, con las piernas estiradas, el cuerpo relajado y una mano prisionera del vaso de cristal transparente. Veranos con sesiones tardías de cine, con excursiones, con paellas compartidas, con pimientos fritos y tortilla de patatas. Esos veranos en los que me he sentado al aire de la casa, en que he regado las macetas temprano, en que he saltado de la cama para ver amanecer. Recuerdo otros veranos con golondrinas escondiéndose en los salientes del porche, guardándose de las horas de calor, y con chanclas de goma de colores y unos bañadores que parecían sacados del Vogue. Recuerdo otros veranos con gente, con gente sonriente y gente amable, con conversaciones animadas y con preguntas, con intercambio de risas y de saludos. 

Recuerdo, sobre todo, la quietud, la paz, la serenidad, la tranquilidad de un verano sin sobresaltos, con la segura conciencia de haber hecho todo lo posible, de haber navegado en los barcos de la vida con exactitud y sin engaños. Recuerdo los veranos del trivial, del dominó y del juego de cartas. Los veranos de nosotros tres en la terraza frente al mar, en la casa junto a la piscina, en un lugar del mundo donde no hay nada oscuro, donde no está oscuro, donde la oscuridad huye al ver la tierra habitada, donde construimos un lugar para mostrarse llenos de luz, llenos del aire de un verano indeleble. 



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