Mi corazón abrilea cada vez que
me llegan tus palabras, todas ellas fértiles, aunque tristes en ocasiones.
Demasiadas salen de tu penumbra, de esa zona oscura en la que habitas sin
remedio. Sin embargo, cuando vuelan y se remontan en el espacio virtual en el
que somos, todas ellas parecen adquirir un hálito de vida. Esa vida es la que
me recibe cuando escucho en Abril que hay violetas que mueren apenas nacidas.
Abril se equivoca cuando intenta convertirse en un julio deshabitado. Cuando
las lluvias se esconden y no quieren ensuciar el fino estambre de un pavimento
seco.
( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena. La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

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