martes, 24 de abril de 2018

"La viuda" de Edna O´Brien


(Fotografía de Nina Leen, 1949)

   El marido de Bridget, que era un excelente nadador, se ahogó en uno de esos días en los que solía salir a practicar ejercicio. Ella bramó durante horas por el dolor que le causó su pérdida. Eran un matrimonio muy feliz. Una vez viuda decidió aprovechar que su casa era grande para admitir  huéspedes, solo uno o dos, todo lo más tres, selectos y educados. Al mismo tiempo, seguía con su trabajo de secretaria. No se metía en la vida de nadie, no contaba su vida a nadie, no establecía lazos con el vecindario, no pedía favores, no interpelaba a los demás, ni iba de víctima. 

  Uno de sus huéspedes, el director de la fábrica, Michael, después de cancelar un compromiso matrimonial con una joven, se enamoró de Bridget y le pidió matrimonio. Ella se puso muy contenta porque Michael le recordaba a su marido, tan joven, inocente y lleno de encanto, tan libre en apariencia, tan dulce. Fueron organizando todo de una forma discreta, porque ella era viuda y él había dejado a una chica prácticamente ante el altar. Pero todo el mundo se enteró y no todos se alegraron. Sobre todo las malas mentes, las solteronas, las vírgenes, los clérigos, los fanáticos. 

   Ella pudo haberse buscado aliados antes de que estallara la tormenta, pudo haberse confiado a alguien, buscado coartadas y refuerzos por si acaso. Pero no lo pensó siquiera y continuó adelante, sola, independiente, disfrutando de lo que la vida le tenía todavía reservado. Sin embargo, el rumor nació y el rumor fue creciendo. Las voces ocultas y oscuras decían que ella había conducido a su marido a la muerte, que no había sido accidente, sino suicido y que ella era la inductora, la culpable. Entonces Bridget quiso evitar que Michael se enterara y se convirtió en su sombra. Por eso se alegró de que él se fuera una semana con su familia, para así pensar qué hacer y cómo luchar contra aquello. 

   Contar el desenlace sería spoiler y quitaría el misterio al cuento. Y en esta historia cualquier atisbo de esperanza estaría bien aprovecharlo, siquiera hasta las últimas páginas.

   Es así como me imaginó a Bridget, como esa imagen de la fotografía de Nina Leen. Inocente, confiada y deseosa de vivir el espejismo de la felicidad reencontrada. 


La viuda. Edna O´Brien. Cuento que forma parte de Objeto de amor, volumen publicado por editorial Lumen en 2018. Traducción de Regina López Muñoz. 

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