IAN McEWAN forma parte de la gran generación de escritores ingleses, nacidos a mediados del siglo XX, que suele denominarse coloquialmente como "los Amis", tomando el nombre de uno de ellos, Martin Amis, el hijo de Kingsley Amis. Ahí están también Kanif Kureishi, Kazuo Ishiguro, Graham Swift, Christopher Hitchens y Julian Barnes.
Se trata de una novela corta, no llega a las doscientas páginas, pero con toda la intensidad propia de este autor y del argumento que desarrolla. Se centra en una joven pareja, en un lugar extraño para ellos, y en las vivencias de ambos cuando se ponen en contacto con gente que no conocían y con actitudes que les son extrañas. Una difícil resolución de gestos y palabras, una conmovida mirada a la pequeñez del ser humano, sujeto de vendavales y a cambios. "Eran jóvenes, instruidos y vírgenes" comienza diciendo el libro aludiendo a la pareja protagonista. Parece haber una contradicción en esas palabras. Instruidos en qué, vírgenes en qué aspecto. La inocencia y la experiencia unidas a la vez y mostradas sin tapujos. Así es la escritura de McEWAN, siempre al borde del precipicio.
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