A lo largo de todas sus novelas, Jane Austen alude a la educación. Lo hace refiriéndose a la gente bien educada, cuyos modales son aceptables y adecuados y también cuando habla de los jóvenes. Pero en "Persuasión" encontramos referencias muy directas a la mala crianza, centrando en los hijos de una de las hermanas Elliot la cuestión. En efecto, de las tres hermanas, solo la menor, Mary, se ha casado. Lo ha hecho con un hijo de la familia Musgrove, Charles, que fue en su tiempo pretendiente de Anne, la hermana intermedia, aunque ella lo rechazo. Se podría escribir una tesis doctoral sobre los rechazos de las protagonistas a determinados matrimonios en sus obras. Mary Charles viven cerca de los padres de él y tienen dos hijos pequeños. En la novela se relatan las andanzas de los chavales, los dos carentes de las mínimas enseñanzas de urbanidad, respeto y modales ya que ni la madre ni el padre tienen capacidad ni interés en ello. Lograr que los niños se porten bien es una hazaña y bien que lo intenta la tía Anne aunque no siempre lo logra porque los malos hábitos cuando se adquieren son difíciles de que desaparezcan. Mary solo se ocupa de ella misma. Es la típica persona que siempre está padeciendo de los nervios, de jaqueca o de cualquier enfermedad supuesta que le ocasione no tener que cumplir obligación alguna y conseguir que los demás trabajen en su lugar y le pongan todo por delante. La crianza de sus hijos no le interesa lo más mínimo y es capaz de irse de cena dejando a alguno de ellos enfermo en casa al cuidado de otras personas. No es una mala persona sino algo peor, alguien despreocupado, desatento, sin valores y sin sentido del esfuerzo y el deber. Charles es un padre que desprecia en su interior a su esposa porque sabe cómo es y que quisiera que sus hijos fueran criados de otra forma, pero no sabe cómo conseguirlo. Cuando los deja en manos de su cuñada Anne se siente más tranquilo.
Pero a Jane Austen no le hacía ninguna gracia ese método de crianza, ni tampoco que los viudos se volvieran a casar de inmediato dejando a sus hijos en manos de madrastras. Ella lo vivió en su familia y tuvo consecuencias. Su hermano mayor, James, también clérigo como su padre, se quedó viudo con una hija pequeña y se volvió a casar con una amiga de la familia, Mary Lloyd, que a Jane no le caía nada bien. Esa hija, Anna, la sobrina mayor de la familia, sufrió mucho con esa situación, se llevaba mal con la nueva esposa del padre y se crió siendo una niña difícil y llena de problemas, algo que no mejoró con el paso del tiempo. Estaba casi siempre con los abuelos Austen y por eso tuvo tanto trato con Jane, que la quería mucho y trataba de paliar su triste situación de crecer sin madre. Cuando el hombre viudo disponía de buenas rentas y posibilidades de criadas, doncellas y niñeras, había quien no volvía a casarse. Un caso así hubo en la familia también. El hermano Edward, el tercero, que fue adoptado a los doce años por unos primos muy ricos y sin hijos, de los que heredó su fortuna, perdió a su esposa al dar a luz a su hijo número once y no volvió a casarse, porque podía disponer de ayuda para la atención de todos los vástagos. Eso sucede en la novela "Emma", donde el padre de Emma, el señor Woodhouse, se quedó viudo con dos niñas muy pequeñas y contrató a una institutriz para cuidarlas, sin volverse a casar, algo que Emma agradece siempre a su padre. En cambio, otros niños del pueblo, Frank Churchill y Jane Fairfax, al quedar huérfanos, son alejados de su familia o de sus padres y son criados por parientes lejanos o extraños. Una verdadera desgracia para un niño.
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