En esta novela, el escritor Antonio Puente Mayor hace dos veces derroche de clasicismo: primero, con el título, de reminiscencias austenianas; segundo, con ese comienzo en el que aparecen los personajes del drama, al estilo del "orden alfabético convencional" que usaba Agatha Christie. No quedan aquí los paralelismos entre la dama del crimen y este libro, sino que la señorita Marple sería capaz de encontrar, con su mente aguda, alguno más. Como ese concepto de aislamiento, de isla, que se extiende a los personajes cuando empiezan los asesinatos. Así sucede en esta novela que el autor califica de "travel mistery", es decir, un misterio en un viaje, tal y como pasó, hay que recordarlo asimismo en cierto tren que se llenó de asesinos en potencia. Definitivamente, la novela es una ofrenda de amor a doña Agatha, y, si no me creéis, basta leer la cita que encabeza la historia.
Os diré que el prólogo os dejará con ganas de más, porque se avecina el drama con esos versos repetidos y ese espectral personaje que va directo a la muerte. Y luego todo se remansa porque empieza la novela de una forma muy coloquial y directa, con el protagonismo de Alba y su ruptura amorosa previa a que suceda todo. Así nos disponemos a asistir al viaje.
De modo que la protagonista, una joven guía turística llamada Alba Villén, está conduciendo a su grupo por los paisajes nada exóticos pero excepcionalmente hermosos de La Rioja. Conozco a algunas guías turísticas muy jóvenes, antiguas alumnas que se decidieron por aunar el arte con los viajes, y también con la mano izquierda para tratar a toda clase de público. Los guías turísticos tienen mucho de psicólogos y ofrecen un completo de empatía, servicio y conocimiento, que a la gente le llega al corazón, porque muchos de esos viajeros son gente solitaria o gente mayor para la que salir de su entorno es una auténtica aventura.
Entre los viajeros hay un poco de todo: un empresario y su esposa, una jubilada y su nieto, un actor, una enfermera, varios monjes, el conductor del autobús desde luego, un profesor y su mujer, un locutor de radio (cosa rara) y su hermana, un actor, la empleada de la abadía. De entrada desconfié del actor y del locutor, no me parecen buena gente. ¿Por qué? No sé, no los conozco de nada, pero desde que leí que estaban en el grupo me han dado mala espina. Me recuerda cuando Doris Day le dice a Rock Hudson (que está engullendo pastillas para su hipocondria en el desayuno): "Tengo que decirte algo. Los Bullard se han separado y la culpa es de él" "¿Cómo? ¿Quiénes son los Bullard? ¿No los conoces y ya sabes que él es culpable?" Algo así.
El monasterio de la Valvanera convertido en centro del crimen y en lugar de acogida de los sospechosos. La sierra de la Demanda como espacio inhóspito. La Rioja como gran escenario rocambolesco. Una travel mistery en toda regla.
La abadía de hielo
Antonio Puente Mayor
Roca Editorial
352 páginas
Fecha primera edición mayo de 2026
Comentarios