La gloriosa generación literaria de Julian Barnes comienza con él mismo, que es el decano, puesto que nació en 1946. También están Ian McEwan, de 1948; Graham Swift, de 1949; Martin Amis, también de 1949 y fallecido en 2023; Christopher Hitchens, del mismo año y fallecido en 2011; así como los más jovenes, William Boyd, de 1952; Kanif Kureishi y Kazuo Ishiguro, ambos de 1954. Conozco más a Barnes, Kureishi, McEwan e Ishiguro que a los otros, aunque he leído a Swift, pero tengo una asignatura pendiente con Amis, por ejemplo. Y eso que conozco bien a su madrastra, Elizabeth Jane Howard, una de mis escritoras favoritas.
Barnes es, también, el único de ellos que ha sido premiado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, que tienen otros ilustres colegas como Philip Roth o John Banville. Ha sido este año de 2026 cuando el escritor se ha retirado de la literatura y ha cumplido los ochenta años. Sus dos últimos libros, no los llamaré novelas, están en la imagen: Elizabeth Finch y Despedidas. Hora es de hablar de su vida y su obra con amplitud.
Nació en Leicester, Reino Unido, el 19 de enero de 1946, hijo de dos profesores de francés. Ha ejercido muchos trabajos de dedicarse a la escritura completamente. Trabajó como lexicógrafo, también en un periódico haciendo reseñas, crítico de televisión y editor. Ha publicado novelas, cuentos y ensayos y obtenido prestigiosos premios y menciones. Asimismo ha escrito novelas policíacas con el pseudónimo de Dan Kavanagh. Y ha creado su propio estilo a la hora de narrar. Algunos datos de su vida privada nos ayudan a conocerlo. En 1979 se casó con Patricia, Pat, Kavanagh, actriz y luego editora. La muerte de ella en 2008 lo dejó destrozado y plasmó su duelo por escrito, como suelen hacer los escritores. En 2025 volvió a casarse con una editora amiga de hacía muchos años.
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