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¿Por qué amamos al señor Darcy?


(Colin Firth)

La serie de la BBC sobre "Orgullo y prejuicio", de 1995, marcó un antes y un después. Hace veinticinco años que se estrenó pero sigue siendo referencia de las adaptaciones de las novelas de Jane Austen. Convirtió a "Orgullo y prejuicio" en su obra más popular y, como cosa extraordinaria, logró que el protagonista masculino acaparara el mayor interés. La fama de Darcy oscureció al resto. Pero se trata de una adaptación tan cuidada y bien hecha que ha marcado la senda de las demás. 

Además del impacto que el actor Colin Firth causó entre los espectadores (cabría decir con más exactitud, las espectadoras) hay otros elementos que resultan definitivos desde el punto de vista de la producción audiovisual de una obra clásica. En primer lugar, el casting. Todos los papeles se asignaron a actores y actrices capaces, la mayoría tras una prueba de cámara y una audición, aunque hubo excepciones. Hay hasta una sobrina lejana de la propia Jane Austen en el elenco, Anna Chancellor, que interpreta a la hermana de Bingley, la estirada Caroline. Es una excelente actriz que participó en "Cuatro bodas y un funeral", interpretando a una de las amigas del grupo. 


(Anna Chancellor)

En el reparto hay una madre y una hija. La señora Gardiner es interpretada por Joanna David y su hija, Emilia Fox, hace el papel de la joven Georgiana Darcy. Tenía que saber tocar el piano y poseer un aire dulce y aniñado, así que dio el papel. Otro parentesco famoso es el de Crispin Bonham-Carter, que interpreta a Charles Bingley, el íntimo amigo de Darcy que se enamora (y enamora) a Jane Bennet, la mayor de las hermanas. Pues bien, es el hermano de la también actriz Helena Bonham-Carter, que, como curiosidad, hace de la reina Isabel en la película "El discurso del rey", por lo que su esposo en la película es nada menos que Colin Firth. Casualidades. 

Las audiciones dieron el papel de Elizabeth Bennet a una actriz de veinte años, los mismos que el personaje, llamada Jennifer Ehle. Durante el rodaje, Ehle y Colin Firth se enamoraron y tuvieron un romance, dando así verosimilitud a la historia entre ellos. Los papeles de las hermanas de Elizabeth son muy importantes, porque tenían que transmitir las características de cada una de ellas, lo que se subrayaba también con el vestuario y la peluquería. Angelical es Susannah Harker, rubia y delicada, como Jane, siempre vestida de colores claros y con expresión tranquila; Lydia y Kitty son torbellinos y chicas alocadas, y fueron interpretadas por Julia Sawalha y Polly Maberly. La hermana "fea" es Mary, a cargo de Lucy Briers, con su pelo pegajoso y su ausencia de coquetería. 


(Las hermanas Bennet: Lydia, Elizabeth, Jane, Mary y Lydia, en este orden) 

Los señores Bennet son dos personajes muy importantes. Sus caracteres están en el centro de la trama y los actores elegidos dieron muy bien el papel, sobre todo el padre. Son Alison Steadman y Benjamin Whitrow. Otro personaje que requería un físico potente es el señor Wickham, favorito de las chicas por su apostura. Lo interpreta Adrian Lukis. El ridículo clérigo, primo del señor Bennet, el señor Collins, dio el tipo con David Bamber, genial en su aire absurdo y su obsequiosidad casi repulsiva. Tim Wylton hizo de señor Gardiner, el tío de las chicas, con su estilo campechano y, sin embargo, educado y formal. Lucy Scott es Charlotte Lucas, la amiga íntima de Elizabeth, sensata y nada romántica, que se casa por interés con el insoportable señor Collins. Rupert Vansittart y Lucy Robinson, son los señores Hurst, ella hermana de Bingley. Y Barbara Leigh-Hunt representa a la extraordinaria y extravagante Lady Catherine de Bourgh. 


(Dos bodas al final de la historia. Bingley y Jane; Darcy y Elizabeth)

La dirección artística y el guión son los otros elementos clave. Se usaron 24 localizaciones para situar la geografía imaginaria de mansiones, casas, pueblos, que Austen relata. El edificio más destacado es el que representa a Pemberley, la casa solariega de Darcy (no confundir con Manderley, que esa es otra historia). Se necesitaron dos edificios, uno para el exterior y otro para el interior. El primero, Lyme Park en Cheshire, tiene esa vista excepcional, con el lago delante y rodeado de verde, que hace a Elizabeth decir que no ha visto nunca una casa tan bellamente situada. En ese momento se da cuenta de lo que ha perdido al decir que no a Darcy en su primera proposición de matrimonio. El pueblo de Lacock en Wiltshire, sirvió para recrear al Meryton de la novela. Otras localizaciones diferentes recrearon la casa del señor Collins, la de Lady Catherine, Netherfield (su salón de baile precisó de un edifico especial) o Ramsgate, el lugar en el que concreta la fuga de Georgiana Darcy y Wickham, que tiene un aire al acantilado de "La mujer del teniente francés" y se rodó en la localidad costera Weston-super-Mare, en Somerset. 


(Vistas de la playa de Weston-super-Mare, Somerset)

El vestuario se cuidó especialmente. La diseñadora, Dinah Collin, estuvo tomando nota de la forma de vestir durante el período Regencia. Estilo imperio, escotes pronunciados, mangas de farol, muselinas de colores claros, botines, pequeños sombreros, abrigos ajustados, la mayoría influenciado por la moda francesa del Directorio. También se procuró que las piezas musicales fueran adecuadas, lo mismo que los bailes (había algunas danzas ya obsoletas, no obstante). La peluquería y el maquillaje reproducía los pequeños rizos pegados al cráneo de la época, los labios en forma de corazón y la tez blanca. Los vestidos indican la clase social y el uso de sedas, terciopelos y rasos de las hermanas de Bingley y de Lady Catherine dan cuenta de este hecho. 


(Este es el único momento en que el señor Darcy ríe abiertamente)

La fidelidad a la historia no impidió actualizar el guión para hacerlo comprensible. La escritura de Jane Austen, no obstante, está exenta de parrafadas, descripciones soporíferas y largos parlamentos. Quizá lo más complicado fue el tema de las cartas, pues tienen mucha importancia en el argumento y pueden resultar aburridas. Aquí se resolvió haciendo que se leyeran por los interlocutores de forma alternativa y así se le dio vivacidad a una cuestión técnica compleja. La serie mostró la parte más divertida de Jane Austen, su comicidad, su ironía y su manejo de los personajes. Es amorosa y llena de sensualidad también. Y pondera en grado sumo la inteligencia femenina. Elizabeth Bennet es, sobre todo, ingeniosa e inteligente. La forma en la que Austen concebía a los personajes se expresa en muy pocas palabras, pero reveladoras: "El señor Bingley era apuesto y de aspecto distinguido, de semblante agradable y de trato cordial...". "El señor Darcy pronto llamó la atención de los presentes por su aventajada estatura y buen talle, facciones regulares, nobleza de porte...". "El señor Bennet era una mezcla tan extraña de vivo ingenio, humor sarcástico, reserva y extravagancia...". "La señora Bennet era una mujer de escasa inteligencia, pocos conocimientos y humor voluble". Por último, la descripción de Elisabeth no la hace directamente la autora sino a través de la mirada del señor Darcy. Es así como él la ve: "La cara de Elizabeth adquiría un brillo de inteligencia nada común, gracias a la hermosa expresión de sus ojos oscuros", "su figura era delicada y agradable", "la naturalidad de su buen humor"...


(Jennifer Ehle es Elizabeth Bennet)

Elizabeth Bennet ha heredado de su padre el sentido del humor. Es este humor el que convierte en ridícula la actitud de adulación del señor Collins con Lady Catherine de Bourgh, en hilarantes escenas que contempla irónica la propia Elizabeth. La adulación aparece en otros personajes de la novela, por ejemplo, el señor Lucas, que la aplica con casi todos. La importancia del dinero está presente en las mentes de los personajes, como sucedía también en la época. Todos contemplan con adoración a un hombre orgulloso y antipático que tiene diez mil libras de renta al año. El juego de miradas es fundamental en la novela y se recoge fielmente en la serie. Es la mirada la pista que nos da a conocer los sentimientos del señor Darcy cuando él los niega o los de Elizabeth cuando cambia su opinión inicial. Todo parece contenido, como si los impulsos más primarios se guardaran en función de los modales y las buenas costumbres. De ahí la diferencia de conducta y de consideración de las hermanas pequeñas y las mayores Bennet. Todo el mundo piensa que estas últimas tienen mucho más mérito y mejores perspectivas. Pero las miradas no engañan y dicen mucho más que las palabras.

El trasfondo social, no obstante, está presente en la historia. La situación de desamparo de las mujeres que no tenían recursos propios y no hallaban un marido adecuado es patente y está tratada con dureza. Las muchachas Bennet han de hallar un buen marido (al menos una de ellas ha de casarse bien) para poder sobrevivir, dado que su fortuna (escasa) está vinculada al pariente varón más cercano, el ampuloso señor Collins. Y Charlotte Lucas acepta este matrimonio precisamente porque tiene ya veintisiete años y no dispone de otros pretendientes. En lugar de depender de sus hermanos varones prefiere tener su propia casa. Caroline Bingley, con toda su petulancia, depende económicamente de su hermano. Lo mismo le ocurre a Georgiana Darcy, la hermana pequeña de Darcy. La única chica de la novela que no está en esa situación desfavorecida es la hija de Lady Catherine de Bourgh y bien que se encarga la señora de recalcarlo. Su hija heredará su fortuna al no estar vinculada a descendientes varones. En este sentido, es una rara avis, como ocurre con Emma Woodhouse.  


(Colin Firth)

Colin Firth tuvo muchas dudas a la hora de encarnar a Darcy. Contaba treinta y cinco años en ese momento y había hecho una decena de películas de las que la más relevante fue "Valmont" de Milos Forman. No era un actor conocido entre el gran público pero él no confiaba demasiado en una novela clásica y en un personaje como ese. Se equivocó de plano, porque su interpretación tuvo tal éxito que lo encumbró al estrellato y, a partir de ahí, le llovieron papeles, entre otros en "Shakespeare in love", "El paciente inglés", "Love Actually", "Magia a la luz de la luna", "Un hombre soltero", "El largo viaje", "Gente con clase", "Una familia con clase", "La joven de la perla", etc. No bastante, siempre me ha dado la impresión de que su afán de no encasillarse en determinado romanticismo le ha llevado a escoger mal algunos de sus papeles, el más reciente de los cuales es un general aliado en "1917". 

La prueba del impacto de Colin Firth y su identificación con Darcy está en la reacción de miles de mujeres a su anuncio de divorcio con su esposa de años. Las redes sociales se llenaron de mensajes de ofrecimientos, de mensajes de amor y de luchas soterradas entre las chicas, que se disputaban el haber llegado primero a esta oportunidad que ha convertido a Firth en un soltero de oro. La crítica, por su parte, ha asegurado, que Darcy será siempre Colin Firth. Sin embargo, Jennifer Ehle reaccionó de forma completamente distinta a su oponente. Se enroló a continuación en la Royal Shakespeare Company en Stratford-upon-Avon, para representar el teatro del Bardo. Curiosamente, en la película "El discurso del rey", que dio un Oscar a Colin Firth en 2010, interpretaba a la esposa del logopeda (Geoffrey Rush) que ayuda a Jorge VI a superar sus problemas de habla. 

La serie tiene dos escenas que no existen en la película. Las charlas de interior de las chicas mientras se están arreglando para ir a los bailes (runrún de vestidos y de cotilleos) y la escena del lago, en la que Darcy llega a Pemberley a caballo y se quita la levita para darse un baño. La escena es impensable para una novela de Austen y tampoco añade nada a la trama, aunque tuvo un gran éxito entre las espectadoras porque le daba un aire moderno a la historia. La fiebre Darcy se acompañó de la fiebre Austen. Colin Firth, que quería desembarazarse de su papel, aceptó hacer de Mark Darcy, abogado de derechos humanos, en la saga Bridget Jones, pero solo logró que todo el mundo siguiera viéndolo como Darcy. Por su parte, la austenmanía continúa en todo su esplendor. Frescura y fidelidad al espíritu de la novela son las señas de identidad de esta serie ya mítica. 

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