Ir al contenido principal

El caso de Vivian Maier


(Autorretrato. Vivian Maier. 1954)

Me resulta tan extraño que haya quien se sorprenda del caso de Vivian Maier... La gente que así procede no ha entendido que existen miles de artistas escondidos, miles de obras de arte sin conocer. Creen, erróneamente, que todo lo bueno sale a la luz; que todas las buenas historias se publican; que todas las buenas obras de arte terminan exponiéndose. Pero no es así. Diréis: la historia de Vivian Maier contradice esto, porque, al final, sí que han terminado apareciendo sus fotos. Vale. Es cierto. Pero hay muchas Vivian escondidas. Y de esas no podemos hablar. Porque hay personas para las que la creación tiene solo el significado de entenderse a sí mismas. 


La editorial Lumen acaba de publicar "Una vida prestada", un libro escrito por Berta Vias Mahou que relata, con una mirada interior, qué ocurrió para que las fotografías de Maier no hayan sido conocidas sino muchos años después de realizarse y de un modo casual. Es más, ahonda en cómo se forja esa mirada hacia dentro, cómo la satisfacción del arte o el "no puedo ser otra cosa", formaba parte de la vida de esta mujer desconocida hasta hace poco que vivía sin pareja o sin hijos, trabajando de niñera de algunas familias pudientes. 


Porque el talento es caprichoso y porque anida en cualquier parte, Vivian Maier tenía una especial cualidad para "ver". Además del manejo de su cámara de fotos, que siempre la acompañaba allá donde iba, Maier era una de esas artistas natas que tienen un don, un talento. En su caso, el talento era convertir la vida cotidiana en una imagen que tuviera sentido. Sus obras, la mayoría de las veces tomadas en la calle y sin ton ni son, sin pretensiones, sin querer formar series, sin querer cuajar historias, sin buscar la apreciación, han terminado por ilustrar una vida que ha permanecido oculta al gran público o al público en general. 


Hacinados en un desván, los rollos de película y los negativos estaban consumiéndose sin que nadie les hiciera el menor caso. Vivian Maier no tenía pretensiones de inmortalidad, no quería dejar huella, no se molestó en trabajar hacia fuera. Porque lo hacía para dentro. Quizá no podamos comprender esto, quizá nos resulte imposible imaginar que alguien tenga la habilidad de ver la realidad y no quiera compartirla con otros. Pero existen personas así y nos llamamos a engaño si creemos que todo el arte es un escaparate. 


Vivian Maier era hija de judíos. Nació en Nueva York, en el año 1926 y murió en Chicago, en 2009, después de un accidente en el que cayó sobre el hielo. Trabajó durante cuarenta años como niñera y toda su vida tuvo como ocupación secundaria, como hobby, como habilidad propia, la toma de imágenes. Se paseaba de un lado a otro siempre portando su cámara y sacando instantáneas. Anotaba en los negativos la fecha y el lugar donde tomaba sus imágenes y los guardaba. Sus pertenencias, pasaron a su muerte a un trastero, que, en un momento dado dejó de pagarse y por eso estuvieron a punto de ser tiradas a la basura. Ella vivió sus últimos meses en un centro. 


Sus fotografías (para muestra las que ilustran este blog) tienen una extraña fuerza, una extraña llamada. Son historias en sí mismas, cada una de ellas encierra un relato. Son seres anónimos en su mayor parte, escenas cotidianas, pero que llevan intención, no son inocuas, no son inocentes. Traslucen emociones que quizá estaban presentes en su vida de mujer solitaria y sin afectos, al menos de manera aparente. En sus encuadres aparecen figuras en primer plano, protagonistas, pero también otros secundarios, de espaldas, de lado, casuales, que dan sentido a la composición en sí misma, que no son ajenos al resultado final. Hay veces que los protagonistas ocultan su rostro o que establecen una distancia con el espectador, se guardan a sí mismos, no quieren descubrirse, parecen intentar salvaguardar su anonimato. 


Además de fotografías, de las que dejó más de cien mil negativos tomados con su cámara Rolleiflex, en blanco y negro, también rodó películas en súper 8. En ellas aparecen niños, pobres, borrachos, tenderos, hermosas mujeres, escenas de ciudad, vida cotidiana, extraña vida a veces. Como todas las nanny, ella observaba, era una mujer ajena a la vida, una outsider, alguien que no formaba parte de la familia pero que lo veía todo. Así se convirtió en cronista de Nueva York o de Chicago en los años cincuenta y sesenta. 


Al final de su vida dormitaba en los bancos del parque y se alimentaba solo de conservas. Unos niños de los que había cuidado, la acogieron y le pagaron una vivienda mientras pudo valerse por sí misma. En los años noventa ella misma había dejado en un desván todos sus negativos y la mayoría de sus cosas. Siendo tan reservada ¿por qué no destruyó los negativos? ¿existía en ella la esperanza de que alguien los publicara alguna vez o simplemente los olvidó? Nunca revelaba su nombre, cambiaba a menudo para no darse a conocer y tampoco hablaba de su afición a la fotografía así que el hecho de conservarlos nos hace pensar. 


Un golpe de suerte hizo que John Maloof, un joven investigador que buscaba documentación para un estudio, adquiriera en una subasta una caja llena de negativos por cuatrocientos dólares. Aunque él no se dio cuenta de su valor fue advertido por un crítico y, desde ese momento, se convirtió en divulgador de su obra, albacea y custodio de las fotografías de Vivian Maier. Lo que vamos conociendo de sus trabajos, lo que se expone, de lo que se habla en el documental sobre su vida o en los libros, es fruto de la selección que hace Maloof. Desconocemos, por lo tanto, qué pensaría ella de todo esto, qué sentiría al verse expuesta a la luz del conocimiento público. 


En todo caso, las fotografías de Vivian Maier tienen un extraño lirismo, una atracción que te impulsa a preguntarte quiénes son, qué hacen, por qué actúan así. Te acerca y te aleja de las realidades que retrata, te interroga y te traslada los instantes de personas que, de una forma o de otra, también han visto roto su anonimato al aparecer en las fotografías. Un cruce de intenciones del que no podemos apenas saber nada cierto. Solo intuición y asombro al contemplarlo. 


Una vida prestada. Berta Vias Mahou. Editorial Lumen. 2018. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

Editores y escritores: "Genius" de Michael Grandage.

Cuando el cine y la literatura se unen para dar lugar a un producto puede pasar cualquier cosa. Y de entrada nadie diría que la figura de un editor puede hacer surgir el entusiasmo que todo protagonista debe causar en el público. Si el editor es Max Perkins y el escritor es Thomas Wolfe, la cosa puede empezar a variar. Pero, si el editor es Colin Firth y el escritor Jude Law, entonces todo se puede transformar en una verdadera alegría para el cuerpo y los sentidos.  Me confieso colinfirthiana desde que este hombre altísimo y con mirada inteligente bordó el papel de Fitzwilliam Darcy en "Orgullo y Prejuicio" versión de la BBC de 1995. Nunca ha habido ni lo habrá un actor que se convierta en un personaje austeniano más verosímil. Tanto es así que miles de admiradoras lo siguen identificando con Darcy, el hombre enamorado de Elizabeth Bennet que todas hubiéramos querido conocer. Ves a Firth y te crees que estás viendo a Darcy. Pero, aún más, lees a Austen y observas el ...

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emp...

Mafalda, Quino y las horas más dulces

Estoy viendo que tienes pocos años. Estás en el jardín de aquella casa. Una ventana entreabierta muestra el cuarto de juegos de los niños. Todos están hablando, hay una algarabía que parece un rumor sordo sobre el que descansar los ojos y las manos. La rutina discurre plácidamente. Es verano y el calor se ha asentado en la hora posterior a la siesta. En el jardín, en una jaula pintada de rosa, con columpios y bebederos de metal dorado, está Carlitos , tan acostumbrado al ruido de los niños que ni se inmuta, ni se molesta, sabe que es el sonido de la vida cotidiana en la casa. Estás leyendo un libro. O mejor, una tira, un cómic, un libro con imágenes. En las imágenes hay otros niños y sus nombres y sus figuras ya te son familiares: Está Manolito, que tiene tanto trabajo para entender las cosas; Felipe, tannnn romántico; Susana, que quiere ser mamá a toda costa y cuanto antes; Libertad, que murmura discursos de mayores con palabras tan fuertes (democracia, derecho, revolución);...

"El impacto de lo viejo"

Puede parecernos que los tiempos han cambiado tanto que las manifestaciones artísticas son la cruz de aquellas que pueblan la historia del arte. Puede parecernos que los temas, los modelos, las técnicas, los formatos, han modificado de tal manera su esencia que nada de lo que ahora se trabaja en los talleres de los artistas tiene parangón con el pasado. Puede parecernos, incluso, que los lenguajes son diferentes, simplemente porque podemos echar mano del iPad, del móvil o de la televisión por cable. Fuera de Silicon Valley la vida continúa poco a poco, sin ese estruendoso girar de las horas que convierte los minutos en revoluciones constatables. El Big Data, las telecomunicaciones, la web 3.0., la hiperconectividad, los paraísos virtuales, las redes sociales, todo ello es el signo de los tiempos, la muestra clara de que los siglos generan contradicciones, iconos y un muestrario imposible de evitar en el que nuestra vida se muestra hasta en su mínima esencia.  Pero, si ahon...

Clásicos juveniles: Julio Verne adivina el futuro

Julio Verne , de quien comenzamos enlazando una Webquest realizada con motivo del primer centenario de su muerte, celebrado en 2005, es uno de los escritores más prolíficos, originales e interesantes de la historia de la Literatura universal. Incluso quiénes no hayan leído sus libros tienen referencias sobre su obra, sobre sus novelas, algunas de las cuales se anticiparon al desarrollo de la vida sobre el planeta. Los libros de Julio Verne  (Nantes, 1828-Amiens, 1905) son considerados como literatura juvenil de primera magnitud y muchos de ellos se usan en las aulas para incentivar la lectura y para que los alumnos se adentren en el tesoro de la palabra escrita. Sus comienzos como escritor fueron difíciles. La primera obra que le supuso reconocimiento y fama fue Cinco semanas en globo publicada en 1862. Sus siguientes obras en esta línea fueron Viaje al centro de la Tierra , De la Tierra a la Luna y La vuelta al mundo en ochenta días , una de las más apreciadas...

Historia de un narcisista: incapaz de amar

Tenía en una de las estanterías cerradas con llave un librito pequeño que siempre pensé que era una novelita de amor. Su título es engañoso "Incapaz de amar". Estaba por ahí y nunca le había hecho el menor caso. Eso ocurre a veces con los libros. Llegan a ti no sabes cómo y se quedan por la casa, vagando, a veces quietos, otras veces de un sitio a otro. En este caso ese librillo estaba en la segunda fila de un estante, de esos que contienen libros que te interesan poco y por eso los pones en un lugar recóndito.  Mi manía de quitarle el polvo hasta a los libros que están en cristaleras, todos prácticamente, me ha llevado a descubrirlo ayer tarde y fijaros que lo he leído de un tirón, porque no es una novelita al uso sino un casi ensayo sobre un caso real en el que una mujer inteligente, elegante, culta y bien situada se enamora nada más y nada menos que de un individuo narcisista. Creí que los narcisistas no existían, que eran una invención de la psicología freudiana, ...

Sobre la lectura

La cuestión de la lectura, cómo debe abordarse en los entornos escolares, qué sentido tiene la animación a la lectura, cómo se forman lectores, etc., es un tema que está presente, aunque no lo creamos, en múltiples discusiones científicas, que van de Niesztche a Barthes pasando por otros destacados filósofos, filólogos, historiadores o educadores. Es un aspecto de nuestro trabajo que tiene tanta importancia que quizá estemos obligados a pensar en él, de forma crítica y conociendo lo que han opinado y opinan del tema algunos expertos que pueden arrojar luz al debate. He aquí algunas de esas opiniones, que seguiré completando más adelante. Ojalá fuera posible trasladar esa discusión a nuestro propio hábitat escolar: LA más notable obra de nuestra literatura –porque en toda nuestra literatura no hay nada comparable– en el bachillerato nos la prohíben, es decir, nos la recomiendan; es lo mismo que prohibir, porque recomendar a uno como un deber lo que es una carcajada contra la adapt...

Moda femenina en la época de Jane Austen

Jane Austen  vivió entre 1775 y 1817, el período histórico conocido como “época georgiana”. Se dio la circunstancia de que, entre 1811 y 1820, precisamente el período en el que  Austen publica sus novelas, el rey George III tuvo que ceder el trono al Príncipe de Gales, luego George IV. Ese período se conoce como “la Regencia”. Los personajes de las novelas de  Jane Austen  visten de acuerdo con la “moda Regencia”. Era una moda que venía, como es natural, de Francia y que, cuando se cortaron los lazos entre ambos países, quedó desprovista de las innovaciones del país vecino, en una especie de prolongación artificial de las tendencias.  En  “Emma” , por ejemplo, novela que podemos tomar como referencia para ver el arreglo femenino, solamente hay cuatro alusiones al look de una mujer. La primera de ellas es la referida a los botines de cordones que Emma rompe adrede para obligar al señor Elton a que las invite, a ella y a Harriet, a entrar en ...