domingo, 18 de enero de 2015

El diario de Bridget Jones...A vueltas con Jane (Austen)


I like you very much, just as you are. 

¿Quién no querría sentirse amado tal y como somos? 

"No creo que seas idiota. Bueno, sí que hay ciertos aspectos ridículos en ti, tu madre es muy interesante. Y realmente eres una oradora terriblemente mala. Y sueles soltar lo primero que te viene a la cabeza sin tener en cuenta las consecuencias. Comprendo que cuando nos vimos en el bufé del Pavo al Curry estoy imperdonablemente grosero y llevaba un jersey que mi madre me había regalado el día anterior. 

Lo cierto es que, lo que intento decirte, con mucha dificultad, es que, en realidad, y tal vez a pesar de las apariencias, me gustas muchísimo "

 "¿A pesar de que fume, de que beba, de que tenga una madre vulgar y diarrea verbal?..."

" I like you very much, just as you are"

"Me gustas muchísimo, tal y como eres"

Esta escena crucial del "Diario de Bridget Jones" en la que se encuentran, al pie de una escalera, tras una fiesta de parejas en la que ella está sola, Mark Darcy, el abogado de derechos humanos y Bridget, la no sé cuántas cosas he hecho en mi vida, tiene mucho que ver con el concepto de las relaciones amorosas de Jane Austen. Un concepto que desarrolla en su obra ampliamente. No solamente en "Orgullo y Prejuicio" que es la inspiradora del "Diario", sino también en Emma y en otras de sus obras. 



La cuestión es absolutamente opuesta al llamado "amor romántico". Ese amor descerebrado en el que los amantes pierden la cabeza totalmente, al punto de olvidar los defectos del amado o de la amada, al punto de desafiar alegremente las inclemencias de la vida, al punto de morir por amor...Ese amor no existe en la obra de Jane Austen. Si alguien, por tanto, la lee considerando que está delante de una "novelita" de amor al uso, se equivoca. 

Lo que hace Jane Austen con sus personajes es hacerlos sentir "a pesar de". El señor Darcy se enamora de Lizzie Bennett, a pesar de que ella pertenece a una familia que deja mucho que desear, tiene una madre imposible, y unas hermanas frívolas que ponen la vida de todos en jaque. Tal y como es. Así ama Darcy a Elizabeth. Pero, también podemos hablar de la viceversa en este caso. Porque Elizabeth se enamora de Darcy a pesar de que es orgulloso, de que su parentela no la acepta (sobre todo Lady Catherine de Bourgh, la de más alta distinción) y de que su propio padre no la cree cuando le afirma su amor. 

Tampoco el señor Knightley se enamora locamente de Emma. No. Él la ha visto crecer pues se llevan dieciséis años. Y sabe que Emma tiene muchas cualidades y también defectos muy molestos. Los defectos de Emma no desaparecen de un plumazo en el corazón del señor Knightley sino que éste la ama, a pesar de ellos. Es decir, just as you are. 


Helen Fielding, autora del libro y guionista, junto con Andrew Davis del "Diario de Bridget Jones" en su versión cinematográfica, insiste en esas dificultades del carácter y en esos parientes excéntricos que podían dar al traste con una relación. En la vida real eso ocurre así demasiadas veces, así que, en ese sentido, si no es el amor romántico, sí puede considerársele el amor perfecto, el que sobrevuela los problemas y los incluye en un pack llevadero y, casi, arrebatador. 

Seguramente no somos demasiado conscientes, al leer "Orgullo y Prejuicio" y "Emma" que los inconvenientes que se le pueden poner a la enamorada van in crescendo. Porque en "Orgullo" solamente se trataba de la escasa inteligencia de la madre, de su frivolidad y del carácter liviano y consentido de algunas de las hijas. En este caso, por tanto, ella, Elizabeth, estaba a salvo de las reconvenciones y así lo hace ver, incluso, Caroline Bingley cuando habla de las dos hermanas mayores en ese desayuno en Netherfield. 

Pero en "Emma" los puntos negros no están únicamente en un padre hipocondríaco, con el que hay que convivir y que no resiste la idea de ser abandonado por el matrimonio de sus hijas, sino que la misma Emma tiene algunos rasgos en su forma de ser que al señor Knigthley le parecen exasperantes y a nosotros, quizá, también. Pero, ya sabemos, just as you are, aquí también. 


¿Quiere esto decir que Jane Austen arroja un jarro de agua fría sobre las relaciones amorosas? ¿Que es una descreída o defensora de una sumamente sensata conveniencia? 

No. Definitivamente no. Lo que ocurre es que ella anticipa una forma de pensar que no llegará hasta siglos después. La supremacía del sentimiento amoroso sobre las circunstancias. Una supremacía que no impide el reconocimiento de los defectos del otro. Es una clase de amor más elevada, puesto que no se basa en el engaño sobre el carácter, ni en la negación de la evidencia de los inconvenientes que pueda suponer una unión, sino, por contra, que tiene su razón de ser en el pleno conocimiento, la plena asunción del otro. Es un paso más que, en los años en que Jane Austen escribió su obra, cuando dominaba el interés sobre el amor con toda claridad (a pesar de que pensemos que era todo lo contrario), significaba un pensamiento pionero, nuevo, y que abre las puertas al futuro en lo que se refiere a la educación sentimental. 

Todo eso está en "Orgullo y Prejuicio", todo está en "Emma" y una chispa de ello lo incluyó Helen Fielding en su "Diario de Bridget Jones". 

2 comentarios:

  1. La realidad y la ficción, la ficción y la realidad. Novelas como las de Jane Austen o las de la Fielding, gustan a quienes no hayan pasado por eso en la vida real. Cuando tienes un Daniel Cleaver en tu vida, como es mi caso, no te apetece, precisamente, que te lo recuerden cuando abres una novela o pones un DVD en el reproductor.
    Nunca soñé con ser ni bloguera, ni escritora, sin embargo, ahora, cada sábado, ejerzo de lo primero -ya veremos si también de lo segundo- para contar mis disgustos personales con un tipo muy parecido, en lo peor, a Daniel Cleaver. Haceros una idea: la maternidad nunca me preocupo demasiado y, sin embargo, gracias a él, tengo ahora un hijo adoptivo que, en realidad, procede de una relación que mantuvo casi simultáneamente a la que mantuvo conmigo.
    ¿Bridget Jones?, ufff, de lejos, por favor. Si leéis el blog de Ludmila von Vampüren sabréis el oscuro porqué.
    Besos, chicas.

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  2. Creo que todos tenemos en nuestra vida real alguna experiencia negativa con personas que no están a la altura. Por eso estos tipos aparecen en la literatura ya que esta es un trasunto de la realidad. Pero también están los Darcy, para que no pensemos que todo es malo. Te deseo que esa época mala dé paso a las mayores esperanzas, a las mejores realidades.

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