martes, 28 de marzo de 2017

Miguel (Hernández)


Siéntate frente a mí y dime un verso, un verso cualquiera del poeta. Verás como lo sigo, como lo continuó, como termino declamándolo entero. Da igual donde rebusques. Da igual a qué libro pertenezca. Todo Miguel Hernández lo tengo en mi cabeza. 

Uno es del poeta que camina contigo. El que aparece en la infancia, flotando en las palabras de tu padre, el que sigue allí mismo en la adolescencia, el que se escribe en la juventud y el que se recuerda en la madurez. Ese es el poeta y ahí está junto a ti, pase el tiempo que pase, impermeable al olvido. 


Cuando eso ocurre, cuando un poeta entra en ti y se te mete en los ojos, en las manos, el corazón y la cabeza, entonces esos versos son un itinerario, un mapa en el que escribes tus mejores momentos y también un sitio en el que posas las horas de los llantos. Cuántas veces, Miguel, escribí tus palabras por ver si desde allí atisbaba sonrisas...Cuántas veces llamé a la libertad desde tus voces y cuántas veces me comprendí a mí misma a través de esos versos. 


El palomar de las cartas abre su invisible vuelo. Hoy estoy sin saber, yo no sé cómo. El mundo es como aparece ante mis cinco sentidos. Nadie me salvará de este naufragio. Tu risa me hace libre, me pone alas. Versos, versos, recitados, leídos, cantados y escritos. Tardes de versos y de espera y penumbras. Biografías, comentarios, historias todas, fotos en blanco y negro, inocencias perdidas. 


Me llamo barro, aunque Miguel me llame. Tristes guerras, si no es amor la empresa. Para la libertad, sangro, lucho, pervivo. Boca que desenterraste el amanecer más claro. Que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. 

sábado, 25 de marzo de 2017

"El domingo de las madres" de Graham Swift

Jane Fairchild tiene veintidós años y trabaja de criada en casa de los Niven. Estamos en 1924. Es el 30 de marzo, el día en que las criadas tienen permiso para dejar sus trabajos y volver con sus familias, a las casas pequeñas y poco ventiladas en las que habrá un asado especial para recibirlas, incluso aunque sea un día de calor como este. 

Jane es expósita, es decir, no tiene padres conocidos, ni sabe si ese es su nombre real, ni, por supuesto, un apellido noble. Hay miles de Fairchild en toda Inglaterra, porque es uno de los apellidos que se usa con los niños que dejan en los orfanatos. El orfanato de Jane era de los buenos y por eso ella, cuando comienza a servir con catorce años, sabe leer y escribir. Sin que lo sepa, esta será, a la postre, la causa de que su vida se aleje de su inicio, dé una vuelta de tuerca y la convierta, en algunos momentos de la narración, en una famosa escritora de setenta, ochenta, noventa años o más, que es entrevistada por gacetilleros inmaduros que siempre hacen las mismas preguntas. 

Además de los Niven están los Sheringham, que comparten desgracia: también ellos perdieron a sus hijos en la guerra, en la primera gran guerra, la de 1914. Solo uno de ellos, Paul, sigue viviendo en la casa con sus padres. Paul va a casarse con Emma, una chica de buena familia, de la que no se sabe si está enamorado o si supone un matrimonio conveniente. Los matrimonios de conveniencia siguen existiendo, aunque parezca lo contrario. Hasta ahora mismo. Lo conveniente esconde muchas cosas: apariencias, sociedad, dinero, pereza, rutina. Paul y Jane comparten un secreto, una relación clandestina desde hace años. Un joven apuesto y acomodado y una criada inteligente. Para Paul, Jane es una "amiga". Y en este apelativo resume toda su pasión. Y por eso la despedida que le brinda no puede ser sino exquisita. Puesto que va a casarse, no está de más que haya una especial celebración de su vida anterior junto a Jane. Solos, sin cortapisas, sin pudores, sin ojos indiscretos. 

Sabes que ella, Jane, será una novelista famosa. Pero no sabes, no te enteras hasta que la narración avanza, que esa despedida encierra algo más. Y que, quizá, no es de la vida de soltero de quien se despide Paul. Por eso, después de hacer el amor por última vez con Jane, en su propio dormitorio, en su propia casa familiar, Paul se demorará en vestirse, irá tan despacio que Jane se pregunta si, en efecto, saldrá en algún momento para acudir a la cita con Emma, su prometida, que la espera en un restaurante de moda sin entender su tardanza. 

¿Acudirá a la cita? ¿Decidirá, en el último instante, que no merece la pena un matrimonio impostado?¿Vencerá el sueño de la pasión por Jane? Nada sabremos sin leer el libro, salvo que la imagen inmaculada, limpia, blanca y desnuda de la joven criada se paseará por la casa de los Sheringham, conociéndolo todo, absorbiendo lo que ha dejado, en su marcha, el joven Paul. Y que todas esas imágenes y recuerdos formarán la base de una vida futura, de una vida en la que las palabras serán el eje, el motivo, la razón, el oficio, todo. 

"El domingo de las madres" es tanto una novela sobre el amor, como sobre la necesidad imperiosa de que cada cual edifique su vida a partir de lo que tiene, sea poco o mucho. Nada hay en la infancia o en el nacimiento de Jane que ayude a construirse, pero, de algún modo, una especie de naturaleza, de fuerza interior, la llevará a convertirse en lo que quería ser. Y el amor no dejará de fructificar, a pesar de todo. Y será la literatura, la escritura, el trabajo de novelista, lo que dé sentido a su existencia, larguísima y llena de momentos como ese, como ese día, el 30 de marzo de 1924, el día de las madres. 

El domingo de las madres. Graham Swift. Marzo de 2017. Editorial Anagrama. Panorama de Narrativas. 

Reseña del autor en la página web de la editorial: 

Graham Swift (Londres, 1949) fue seleccionado por la revista Granta en 1983 como uno de los mejores novelistas británicos de aquella gran generación de los Ishiguro, Rushdie, Barnes, Amis y McEwan. Es autor de diez novelas, traducidas a más de treinta idiomas, de las que Anagrama ha publicado El país del agua (galardonada con los premios Guardian y Royal Society of Literature): «Una de las mejores novelas inglesas contemporáneas... Singular y muy inteligente» (Enrique Vila-Matas); Fuera de este mundo: «La alternancia de voces narrativas constituye un logro indudable de la novela... Una extraña y deliciosa mezcla de sofisticada creación y de privada confesión... Excelente» (Javier Aparicio Maydeu, El Periódico); Desde aquel día: «Llega a unos niveles de ironía y fino cinismo admirables y difíciles de superar» (Lluís-Anton Baulenas, Avui); Últimos tragos (ganadora de los premios Booker y James Tait Black): «Bien concebida, bien armada, trabajada con riesgo y con talento» (José María Guelbenzu, El País); La luz del día: «Su mejor novela, la de estructura más compleja, arriesgada y estimulante para quien se deje absorber por sus inteligentes remolinos vitales» (Robert Saladrigas, La Vanguardia); y Mañana: «Una novela preciosa... Ritmo puntual y preciso... Perfectamente ejecutada, con un manejo brillante del tiempo de la narración» (Diego Gándara, La Razón).

ISBN 978-84-339-7976-6
EAN 9788433979766
PVP SIN IVA 16,25 €
PVP CON IVA 16,90 €
NÚM. DE PÁGINAS 168
COLECCIÓN Panorama de narrativas
CÓDIGO PN 944
TRADUCCIÓN Jesús Zulaika
PUBLICACIÓN 15/03/2017

martes, 21 de marzo de 2017

"Esperando a Mister Bojangles" de Olivier Bourdeaut

Este libro y su autor contienen todos los ingredientes para resultar interesante y para llenar conversaciones literarias entre lectores avezados, deseosos de descubrir materia prima, nuevos autores, temas que rompan la monotonía. De esto se trata, pues, de saltar al escenario editorial con algo que nunca antes haya sido escrito, aunque tenga reminiscencias imposibles de soslayar. Y un leit motiv en forma de éxito musical de la gran Nina Simone, la canción que suena y suena como en una noria perpetua que planeara sobre la vida del escritor y de los protagonistas de su libro. 

George y su excéntrica esposa. Su hijo, que todo lo observa. La disyuntiva entre rutina y división. La vida al límite. La búsqueda de la felicidad. La inconsciencia y también el atrevimiento. El necesario aterrizaje en la cotidianeidad. Cuentan algunos críticos que el matrimonio principal, enamorados hasta el fin, está inspirado en Francis Scott Fitzgerald y Zelda Sayre. Y que la atmósfera tiene que ver con ese inmortal Desayuno con Diamantes. Y que la rueda vertiginosa de un lenguaje irónico, quizás altivo, prometedor en todo caso, no deja de girar, al tiempo que ellos bailan. 

La vida de Bourdeaut también tiene mucho de movida expedición a no se sabía dónde. Fue un mal estudiante y un lector experimentado. Lectura, lectura y lectura. He ahí su formación. Trabajos mal pagados y exentos de poesía. 

Hasta que el paro convirtió su realidad en una encrucijada y, tras una primera novela plúmbea que nadie quiso, un viaje y una canción sirvieron de acicate, de inspiración, para esto que el lector puede leer entre las novedades de Salamandra para este 2017. El jazz, el mar, Altea, ahí surgió todo. Qué hago con mi vida. Su rumbo anterior se trastocó y una pequeña editorial, de esas que nos salvan la vida con libros que nadie publicaría, la francesa Finitude, colocó a Bourdeaut y a este libro en el mapa de la literatura. Se trata de una novela corta, de esas que condensan en pocas páginas toda una apuesta por un estilo personal, en el que la alegría se aúna con la melancolía y en la que el desenlace nos pone frente a frente a esa parte de la existencia que no siempre puede animarse con canciones, bailes o sonrisas diarias. 

El éxito de la novela ha sido tan grande que ya se habla de la adaptación al cine. Y puedo imaginármelo en forma de película. Mientras tanto, traducido a no sé cuántos idiomas, con una enorme lista de premios y de nominaciones, el autor sigue los pasos viajeros de sus personajes y presenta cara a cara a los lectores, en una gira llena de pequeños detalles sorprendentes, su obra. Un club de lectura que puede convertirlo en un galán de las letras, habida cuenta de la presencia física de este joven maduro de 36 años que ha tocado la tecla del éxito, algo que todos desean conseguir y que no está al alcance de todos. 


Esperando a Míster Bojangles. Olivier Bourdeaut. Editorial Salamandra. Febrero de 2017. Traducción del francés a cargo de José Antonio Soriano Marco. 

Título original: En attendant Bojangles
ISBN: 978-84-9838-778-0
Número de páginas: 152
Tipo de edición: Rústica con solapas
Sello editorial: Salamandra
Colección: Narrativa
PVP: 16,00 €
ISBN e-book: 978-84-15631-69-9
PVP e-book: 10,99 €


La pasión es una pregunta sin respuesta


(Mary Jane Ansell. Pintura realista)

No hay palabras de amor. Se desparraman gestos, se desvelan noticias, se desarman impresiones equivocadas, se desmenuzan ideas, se comparten antiguos retratos y se esquivan heridas. No hay palabras de amor. No risueñas despedidas que anuncian besos en el aire. No hay ese tic-tac que se mueve en el estómago, como un pequeño ángel que nunca antes hubiera habitado en la Tierra. No, esa dulce sensación de la piel que trasmina, del aroma del hueco de las manos, del asombroso movimiento del cuello. No hay palabras de amor. La pasión es una pregunta sin respuesta. Y, día tras día, la lluvia cae inmisericorde, lava el sentimiento, despoja los sueños de esperanza y todo termina siendo una inmensa riada de soledad sin nada que decir. No hay palabras de amor. Y el amor se convierte en una melodía absurda, en una futura mentira. Debería existir una salvaguarda para que la ternura no arrase los sentidos cuando las palabras de amor son un fantasma sin cuerpo y sin aristas. 

domingo, 19 de marzo de 2017

"Volver a casa" de Yaa Gyasi

Las editoriales saludan con entusiasmo el descubrimiento de nuevos autores. En este caso, Yaa Gyasi no es solamente una voz recién nacida, sino una persona muy joven cuya primera novela (ese libro decisivo que, en muchas ocasiones, marca el devenir de la carrera literaria y aun de la vida), está teniendo un gran éxito en los países en los que ya se ha publicado. 

Gyasi, nacida en Ghana en 1989, ha hecho dos veces un mismo camino. A los dos años, de su país de origen a los Estados Unidos de América. Cuando ya era una estudiante de Literatura en Stanford, vuelta a Ghana con una beca de investigación. Los recuerdos que se pierden en su memoria en esos dos primeros años de vida son el primer poso. Pero el segundo viaje ha sido definitivo para que la escritora, podemos ya nombrarla así, vierta en palabras, convierta en lenguaje, las vivencias, los sentimientos, la intimidad que genera ese reencuentro con lo que uno ha sido, incluso sin saberlo. 

Esa es la fuerza esencial del libro y su modo de ofrecer un testimonio de primera mano acerca de los recuerdos inventados y las emociones, unido todo ello en un crisol que es la sentimentalidad de cada uno. Seguramente los padres de Gyasi le habían contado mil y una historias acerca del país que les pertenecía por nacimiento y vivencia, pero todo eso eran recuerdos ajenos y le faltaba, seguramente, la argamasa definitiva que une todos ellos en un relato propio. Nada suple la existencia que cada uno de nosotros vivimos y nada de puede convertir en literatura si no se le ha añadido ese sustrato personal que genera la obra literaria, trate de lo que trate. 

"Volver a casa" es tanto una obra de iniciación, un recorrido personal y espiritual por la propia biografía familiar, como el encuentro de una mentalidad occidental con un entorno que le es desconocido y que conserva rutinas y costumbres tan alejadas que resulta difícil asumirlas y entenderlas, por mucho que el tono de tu piel o el rizado de tu pelo te asemeje a aquellos que habitan esa especie de paraíso perdido. 

Para la historia que traza, Yaa Gyasi ha elegido a dos mujeres, a las que dota de vidas paralelas y de lazos de sangre. Siendo hermanas, sus destinos las llevan a caminos tan dispares que no es posible hallar el punto de convergencia entre ellas. Effia se casará con un gobernador inglés y vivirá enclaustrada en una fortaleza junto al mar. Su hermana Esi, será vendida como esclava y así llegará al sur de los Estados Unidos. Dos ramas de una misma familia y, al fondo de todo, como telón que se alza y se descubre sin que se pueda evitar, los hechos históricos que han ido acaeciendo en la cosa suroccidental de África desde el siglo XVIII hasta ahora. 

En realidad, sentimientos y vida cotidiana frente al implacable avance de la historia, de los acontecimientos mayores que arrasan la posibilidad de hallarse uno mismo y de elegir la vida que desea vivir. 

Nota de la editorial acerca de la autora: 

Yaa Gyasi (Mampong, Ghana, 1989) se trasladó a Estados Unidos con sus padres y dos hermanos cuando contaba dos años. Tras varios cambios de residencia (Ohio, Illinois, Tennessee), la familia finalmente se estableció en Huntsville (Alabama). En 2009, mientras Yaa estudiaba Literatura en la Universidad de Stanford, obtuvo una beca de investigación y regresó durante unos meses a su país de origen. Volver a casa, su primera novela, se gestó durante ese viaje. Gyasi concluyó la redacción de la obra —nominada al prestigioso Premio Dylan Thomas— en el taller de escritura creativa de la Universidad de Iowa. En la actuali- dad vive en Berkeley (California).

Volver a casa. Yaa Gyasi. Traducción Maia Figueroa Evans. Editorial Salamandra. En papel y en e-book. Marzo 2017. 

He abierto las ventanas y visto el otro lado


Una niña desnuda y sin abrazos. Eso eras. Venías siéndolo desde el tiempo en que los días azules suceden a la aurora. Y él lo supo y por eso calló pero, sencillamente, sintió que en el abrazo estaban las razones. Así tejió las horas en torno a una promesa que no escribió pero que se mantuvo incluso cuando el tiempo era desapacible. Las negras torrenteras de la ira, el salpicar incesante de la envidia, las huellas indelebles del pasado, el transcurrir insomne de las dudas. Él supo comprender que no era necesario convertir en palabras el hueco de los cuerpos. Y así, en un inmenso abrazo, quedó sellada la comprensión perpetua. 


Te entendiste a ti misma en aquel tiempo y fue menos pesada la vieja soledad. Y el miedo pareció disiparse, aunque a veces estaba la traición y lo avivaba y todo se oscurecía sin remedio. Pero él movía de un manotazo alegre la espesura y tornaba en ligera sensación de futuro el pasar de la vida. Tu indecisa razón halló un motivo, un anclaje que debía sostenerte y con él ya la perversa noche no tenía sentido,  el dolor se matizaba en pleno, el sueño se convertía en paisaje. 


¿Qué hacer ahora sin ti? te preguntas a veces. Y despliegas su nombre como una nueva estampa de un santo renacido. ¿Estás en algún sitio? te preguntas. Renuevas apenas sin poder la promesa que te hiciste de llorar solamente lo justo. Andaste y desandaste mil veces un camino y ahora su huella, las migas, las piedras, los sonidos, deberían anotarse en tu diario, como si fueran una guía segura. Una ruta trazada en la que algunos puertos llevaran un equipaje de preciada ventura. 


Contigo, le dices al oído, llegarían ejércitos de rosas y este desasosiego se trocaría en rutina, no de la que taladra el corazón inclemente, sino de la suave, sencilla, cotidiana, rutina de los besos, de las manos. El feroz viento negro que se llevó tu hora, que convirtió en pasado todo lo que cubría mi cobardía y mis hombros, reaparece en forma de quebranto y no deja despertarse a la aurora. Te quiero aquí, sobre todo conmigo. Esparce, aunque no estés, un halo de blancura, que quiero recobrar la gota  de esperanza que parecía existir en la ventana abierta. 

(Todas las ilustraciones son de Pierre Bonnard. 1867/1947)


miércoles, 15 de marzo de 2017

"Un día en la vida de una mujer sonriente" de Margaret Drabble

La elegante y pundonorosa editorial Impedimenta ha traducido al castellano este libro de relatos que ya echábamos de menos. Siguiendo su línea de hacernos llegar clásicos de literatura contemporánea que merece la pena conocer, he aquí que ahora le toca el turno a esta colección de los trece relatos que Drabble publicó en 2011 y que ahora aparecen traducidos. 

Margaret Drabble (1939) es una mujer interesante. Nacida en Sheffield (Yorkshire) en el seno de una familia ilustrada, es la mediana de tres hermanas también notables. La mayor es la novelista A. S. Byatt y la pequeña, la historiadora Helen Langdon. También su segundo marido es un prestigioso biógrafo. 

La vida de Drabble está llena de datos curiosos. Tuvo una educación esmerada (su madre era maestra) y fue actriz en la Royal Shakespeare Company. Es una personalidad muy reconocida en el Reino Unido donde ha sido recompensada con títulos diversos. Su vocación literaria cristalizó en 1963 con la publicación de su primera novela y desde entonces continuó hasta completar 17 novelas, un conjunto de relatos (el que ahora se publica), así como biografías, ensayos y estudios literarios. Su obra de ficción se centra en las mujeres. Es una cronista de la vida diaria de las mujeres corrientes, sobre todo en los años iniciales de los sesenta. Son mujeres de perfil diverso pero con preocupaciones comunes. Los fracasos matrimoniales, las luchas y las derrotas, las ocultaciones y el disimulo, la sensación de pérdida y los sueños sin cumplir, son algunas de sus temáticas, desarrolladas en un estilo directo, no exento de lirismo, con una observación aguda y detallada, sin toques de humor pero sin caer en el drama. Como la vida misma. 

Las mujeres de Drabble tienen dificultades con ellas mismas, no han desarrollado esa capacidad de pasar desapercibidas que tanto favorece el universo femenino, y se apoyan en circunstancias externas que, en ocasiones, hacen sobrevenir la catástrofe. A veces puede parecer que no hay esperanza, que todo es un cielo nublado, en un continuo gris que no presagia nada bueno. Pero surge, la mayoría de las ocasiones en forma de niños, en la redención de la infancia como el momento inicial en el que la vida tiene todavía escritas todas las palabras posibles. 

La condición femenina para ella está formada por mujeres que a veces ganan y otras veces pierden. En mujeres que, sin ser arquetipos, reúnen tantos elementos que pueden describirnos mucho de lo que a la literatura se le escapa corrientemente acerca de la emoción y la conducta de ellas, niñas, jóvenes, mujeres en su plenitud y ancianas. Gente, al fin y al cabo. Nada corriente, desde luego. 

Un día en la vida de una mujer sonriente. Margaret Drabble. Editorial Impedimenta. Traducción del inglés a cargo de Miguel Ros González. Febrero de 2017. 

Reseña de la escritora a cargo de Impedimenta: 

Hermana de la novelista A. S. Byatt (con la que desde hace años apenas tiene relación), después de asistir al internado Mount School, en York, obtuvo una beca para estudiar Inglés en el Newham College, en Cambridge. En 1960 se unió a la Royal Shakespeare Company, donde llegó a estar bajo la tutela de Vanessa Redgrave. Poco después abandonó la compañía para dedicarse de lleno a su carrera literaria y publicar su primera novela, A Summer Bird Cage, en 1963. Entre 1980 y 1982, presidió la National Book League, y Universidad de Cambridge la distinguió con un doctorado honoris causa en 2006. Drabble fue nombrada dama comendadora de la Orden del Imperio Británico en 1980. En 2008, fue ascendida a Dama Comandante de la Orden del Imperio Británico. Drabble ha publicado 17 novelas. La piedra de molino (1965), la tercera de ellas, fue reconocida con el John Llewellyn Rhys Prize en 1966, mientras que Jerusalem the Golden ganó el James Tait Black Memorial Prize en 1967. Es asimismo autora de la trilogía formada por The Radiant Way (1987), A Natural Curiosity (1989) y The Gates of Ivory (1991). Su última novela, La niña de oro puro, fue publicada en 2013. En la actualidad reside en Londres.

Reseña del libro aparecida en la web de la editorial: 

Esposas sin maridos. Madres y hermanas. Mujeres que se debaten entre la vocación artística y las exigencias familiares. Científicas que han decidido dejar de teñirse el pelo y de ir por la vida disculpándose por cada paso que dan. Amor no consumado, vanidad y soledad. El poderoso universo ficcional de Margaret Drabble se concentra en estos cuentos que abarcan cuatro décadas de producción literaria. Una madre trabajadora que puede con todo y acaba sus enloquecidos días con una sonrisa. Una prestigiosa investigadora que acaba de recibir el Nobel por el descubrimiento del «gen de la vanidad». Una mujer que suspira aliviada cuando muere su esposo, y una romántica empedernida que busca el amor en los trenes. Trece relatos, la totalidad de la producción de Drabble en este género, que constituyen una muestra exquisita de la capacidad de ironía, lirismo y amplitud discursiva de una de las narradoras británicas más importantes del siglo XX.



sábado, 11 de marzo de 2017

Manolita


(Mujer con sombrilla. Claude Monet)

Manolita era la reina de la calle. Había heredado el trono de su suegra, Manuela, que lo ejerció durante años. Llevaba su reinado con la prestancia de quien hubiera aprendido en la corte de los Austrias. Las casadas buscaban en ella consejo para sus males de pareja. Las madres, para las dolencias de los niños. Las que vivían solas, porque la vida las orillaba sin remedio, para sus quejas más íntimas. Antes de que se inventara la resiliencia ella había cosido su vida a base de remiendos. Huérfana, quería a su madrastra como la luz de sus ojos y apechugó sin dudarlo con la medicina más dura cuando su primer hijo nació enfermo. 

Así, Manolita se movía por la calle como pez en el agua, como si su destino fuera arrojar certidumbres en los ojos gastados. Estaba sembrada de risas y refranes y los regalaba sin gasto alguno. Cuando se murió, amaneció nublado y con amenaza de lluvia aunque era un claro día de final de primavera que no presagiaba la venganza de los cielos: ellos decidieron tomarse el luto por su mano. 

miércoles, 8 de marzo de 2017

"El primer reino" de María Sanz



Los amarillos dorados de Rothko, el pintor de la poesía sin palabras, me recuerdan los versos de María Sanz, sobre todo estos que aparecen contenidos en este libro "El primer reino". El primer reino de María, nuestro primer reino, es aquel de la infancia, con sus días azules y su sol esparcido. Aunque ya solo guardes su reflejo/ en el rincón perdido de tus gozos,/ sigue dándose a luz, fuego sagrado/ con que alimentas cada amanecer. 

Transita el libro por instantes que muestran recuerdos, imágenes, ideas, pensamientos y sitios, todos ellos situados en ese momento intemporal que forma parte de lo que fuimos y quizá del futuro que no está siquiera escrito, ni aún en ecos de poetas. Las niñas que soñaban ser mujeres /con la bisutería rodeando sus cuellos, venían a crecer contigo, mariposas / de una tonalidad encandecida. 

Los árboles, la higuera, el perfil de la casa, la luna y los rosales, también el gallinero, el brasero en invierno y los melocotones abiertos a la vida en primavera. La alberca, confinada entre sus brillos /esponjosa de cal y reverbero / daba albergue a aquel cielo delirante / bajo el que preferías no encenderte. 

A veces se desliza un aura de nostalgia. Los versos se acompasan al silencio y aparecen imágenes de historias que dejaron su huella, oscura, firme, densa, plagada de dolores. Cómo encontrar la puerta de las horas cerradas/ mientras te sometía su oquedad angustiosa/ el reposo perenne del que fuiste saliendo / tras recibir la llave de una sana abertura. 

En otras ocasiones los versos son espadas que atraviesan el hilo tenue de los recuerdos infantiles convertidos en momentos cruciales, en encuentros, en objetos, en vida. El sábado tenía fiesta propia/ amigos de papel, un arco iris / de tebeos por toda bienvenida. /Eras el asistente que faltaba. 

El último plano, la imagen final, la foto-fija, la emoción más exacta, el sentir más nítido, se refleja en sus últimas páginas, con ese poema doble que todos escribimos aunque no lo sepamos. La soledad, motivo. La soledad, silencio. La soledad, estado. Detrás de cada flor, una aventura./ Sobre los tibios pétalos, tu rastro/ Con un soplo de aire juegas, hallas/ tu lugar en la luz, oh niña sola. Estos versos, sin más, sin otro aditamento, serían en sí mismos la expresión de una etapa que se vive cuando amanece el día y se vuelve a vivir en cada atardecer y se renueva entera si la noche te acuna. 

El primer reino. María Sanz. Premio Tardor de Poesía, Castellón de la Plana, 2014, publicado por Editorial Agua Clara. 

María Sanz es sevillana y ha publicado más de treinta libros de poemas, algunos de los cuales han sido premiados en diferentes certámenes: Tu lumbre ajena, Tempo de vuelo sostenido, Voz mediante, Luna de Capricornio, Hypnos en la ventana, Los pulsos cardinales, Retablo de cenizas, Danaide, paz del abandono, Oboe d´amore. 

Su poesía es, a la vez, culta y sencilla. Bebe de los clásicos y les añade su propia voz, su sentir hondo, su vivencia de un mundo que ella convierte en delicada vasija en la que verter las palabras. El sosiego de la emoción y la lírica de una belleza intacta a pesar de que el mundo se transforme son el telón de fondo de unos versos plenos de suavidad y sentimiento. 

Su blog: http://poetamariasanz.blogspot.com.es

"Estridente y dulce" de Adam Thirlwell

Adam Thirlwell es un escritor inglés, nacido en Londres en 1978, formado en Oxford y, sobre todo, alguien con una personalidad literaria muy definida. Esas características se han visto con claridad en sus obras anteriores a esta: "Política", "La huida", o el ensayo "La novela múltiple"
Los adjetivos que se han dedicado a sus trabajos tienen intenciones diversas y curiosas afirmaciones: Humor melancólico, narrador impresionante, inteligente destrucción de lo trillado, vertiginosa ficción....Los críticos están de acuerdo en que es una voz de estilo propio y de visión certera. Crítica, ácida, potente, específica. 

A estas alturas de su carrera literaria, habiendo sido ya traducido a más de treinta idiomas (me resulta difícil entender cómo existen tantos idiomas en el mundo y cómo saber dos o tres ya nos hace sentirnos poderosos), Thirlwell sale a la luz, otra vez con Anagrama, con una especie de extraño thriller que esconde, en realidad, una durísima crítica contra su propia generación y contra el desquiciado mundo que le ha tocado, nos ha tocado, vivir. La novela se narra por el mismo hombre que se despierta en la cama de una habitación de hotel junto a una mujer muerta que no es su esposa, sino una amiga del matrimonio. El punto de partida será el engranaje que ponga en discusión la existencia de un "personaje narcisista y politoxicómano, que hasta ese momento, llevaba una existencia confortable en la zona residencial de una megalópolis anónima". Este hombre, fruto de una educación permisiva, de unos padres sobreprotectores y de una visión de la vida hedonista y sin compromiso, no está preparado para abordar un conflicto al que haya poner una solución práctica y a la vez justa y ética. Por ello, su descenso al infierno de la incertidumbre, será una forma de ajustar cuentas con la existencia que, hasta entonces, ha dibujado el perfil de su propia biografía. Como dice uno de sus críticos, el personaje que resulta de todo esto, el protagonista, no es atractivo, sino fascinante. 

Estridente y dulce. Adam Thirlwell. Editorial Anagrama. Panorama de Narrativas. Febrero de 2017. 

Cuestión de instantes


El corazón se rompe cuando se da cuenta de la inutilidad de todo lo que pones en querer. No hay salida. Es una vieja historia que se repite y que continuamente va y viene como las olas en el mar. Y podrías escaparte si te dejaran, si te quedaras a solas el tiempo suficiente con el olvido, si las lágrimas no fueran esporádicas, sino masas de agua salada que se consolidaran día tras día, hasta ese instante final en que ya no supieras por qué surgen. Hay una forma de engaño en querer ser lo que una no es, en querer sentir lo que no se siente, en querer esperar lo que nunca tendrá razón de ser. Eso es lo que convierte la vida en una estación de trenes sin paradas, lo que genera el hastío y la desesperanza. Atrapa la canción y con ella la voz de quien te ha herido, de quien ha clavado su daga en el costado, como si un sacrificio estuviera presto a producirse. Nada hay que pueda explicar si nadie entiende.