Ir al contenido principal

El club de los libros rechazados



(Foto: Nina Leen)

 Comenzaré con una anécdota real:

Cuando Anita Loos (1889-1981) le llevó al reputado director de publicaciones H. L. Mencken (te recomiendo la lectura de su "Vete a la mierda"), el original de su libro "Los caballeros las prefieren rubias", este le dio un buen consejo: "Nena, te estás riendo del sexo y eso es algo que nunca se ha hecho en Estados Unidos. Te aconsejo que lo envíes a Harper´s Bazaar, donde se perderá entre los anuncios y no molestará  a nadie". 

Y ahora seguiré con el caso de mi autora de cabecera: 

Jane Austen tardó más de quince años en empezar a publicar sus novelas. Lo hizo gracias a un editor conocido de su hermano Henry, que publicaba temas militares y que trató sus originales con bastante displicencia. Pagó porque le publicara otro editor, que tuvo que devolverle el dinero, después de mucho rogar. Y el tercer editor tampoco es que se quebrara mucho la cabeza. 

Me diréis: pero eran Anita Loos y Jane Austen. Os respondo: entonces eran solamente personas que querían publicar sus libros. 

Hay algo de vergüenza en ese deseo. A la gente no le gusta confesar que escribe y que no encuentra editor. Por eso se maquillan muchas situaciones y también por eso se tira la toalla a menudo. Se publican muchos libros pero también hay muchos libros guardados en cajones. Me diréis que escribir un libro no es nada fácil y que no todo el mundo puede ser escritor. Es cierto. Y el hecho, añado yo, de que haya editoriales que publican mamarrachos tampoco ha de ser tomado como excusa, porque, en realidad, ¿quiénes somos nosotros para criticar a la gente que lee esos mamarrachos y les gusta?

Los lectores avanzados, muchos de ellos escritores, somos muy tiquismiquis. Nos creemos con la verdad revelada en nuestras manos. Y no la tenemos. Porque quizá nuestro gusto exquisito nos impide ver la realidad de la edición: el editor vive de vender libros y ha de vender lo que la gente quiera comprar, lo lea luego o no. No son ONGs, no son instituciones de caridad, son comerciantes. Y punto. 

Quizá tienes algún libro escrito al que no le das salida. Para ti es importante. Puede que lo hayas enviado a algún sitio sin éxito. Y tus amigos o familiares te animan y te dicen: vamos, sigue intentándolo, ya llegará el editor que te publique, adelante...No sé, hay muchas situaciones. Pero yo voy a hablarte de las mil y una maneras en que los editores de hoy te rechazan un libro. Y te voy a aconsejar que lo sigas guardando en el cajón. Spoiler. 

¿Por qué lo sé? ¿Por qué puedo hablarte de todo esto?

Porque la mayoría de estas reacciones las conozco de primera mano. Mis fuentes son muy directas y solventes, pero no puedo revelarlas, ya sabes. Es decir conozco a muchas de esas personas a las que los editores les rechazan los libros. Son escritores rechazados, como aquellos impresionistas. Les Refussès podían formar un Salón alternativo, como hicieron aquellos tipos en París. Buscar a un fotógrafo Nadar que ceda su estudio. Pero no hay que ser pretencioso. Así que mejor sacar a la luz algunas de las cuitas de mis amigos, los escritores rechazados, que las relatan sin odio ni malicia, más bien con un signo de interrogación enorme en la cabeza. 

Está el editor que, directamente, no contesta. Estos son los de las editoriales grandes. Tienen un mensaje automatizado. O la nada. Antes de eso, muchísimas editoriales no admiten manuscritos, mejor dicho, mecanoscritos, porque nadie lleva nada escrito a mano. Los envías a fondo perdido. Sin esperanza. Y todo lo que se lanza sin esperanza no obtiene resultado. Mensaje en una botella. Película de Kevin Costner, por cierto. 

Está ese otro editor que contesta con un largo cuestionario para que lo respondas. Una vez respondido y enviado te contesta, automáticamente, que estudiará tu caso. Son los editores que te consideran algo así como un cliente molesto. Estudiarán tu caso. Es una especie de entomología escritoril. Paciencia. 

Hay otros editores que piden que les compres el libro de antemano. De cuarenta a ciento cincuenta ejemplares va la cosa. Dicen que el autor se busque algún patrocinador, alguna institución que se quede con los libros. No arriesgan nada, seguramente porque no confían nada en ti, porque tienen poco dinero o porque ven que no eres nada rentable. Y piensan que tú eres Nadal o Messi y que habrá marcas que se partirán la camisa por aparecer en la vitola de tu libro. 

Los hay que riñen. Un amigo me contó el caso. La señora editora lo ha reprendido por el tono de su mensaje. ¿Cómo se te ocurre adoptar ese lenguaje tan desesperanzado? Hay que tener ímpetu, hay que tener autoestima, hay que luchar, luchar, luchar. Tampoco han aceptado el original, desde luego. La desesperanza estaba motivada entonces, pero...es bonito ese mensaje tan guay de ir por el mundo como un boy-scouts.

Algunos de los editores que responden ponderan el libro que les mandas, pero al final del mensaje te dicen que no es de su estilo, que no están en la línea de lo que les mandas y que busques otro editor mejor. Son educados y elegantes y te mantienen sin respirar todo el mensaje, pero al final, también es que no

Un editor respondió que no, para añadir que ojalá le hubieras mandado el proyecto y no el libro completo porque te habría dado consejos para venderlo mejor. La historia de este editor-hermana de la caridad me dejó muy sorprendida. 

Otros editores piden que te conviertas en comercial de tu libro, que busques financiación, que vayas a la caza y captura de promotores y de reseñistas. Si supieras hacer todo eso, piensas, no sería escritor, sino editor. Estos te dicen con claridad que no tienen fondos, que no tienen presupuesto y que el que tienen lo van a gastar en otros libros que, aunque no lo dicen, son mejores que el tuyo. Y tienen razón seguramente. 

Hay múltiples maneras de rechazar un libro y casi todas las ha vivido en persona alguien que conozco. He llegado a la conclusión, y así lo he manifestado a mis quejosos amigos, de que todos esos editores tienen razón y que esos libros no merecen ser publicados, de modo que esa idea les ha consolado mucho. No tienen ya la sensación de que el mundo se pierda ninguna obra maestra. Eso les daría una gran responsabilidad. 

Esto es un pequeño ejemplo. Dice mi amigo más conspicuo y observador que ninguno te dice que el libro  está mal escrito, que el tema está desfasado o que te dediques a otra cosa. No. Todos te empujan a que sigas, que sigas, que busques editor, que publiques, que sigas escribiendo. Todos te animan a que sigas engañado. Usan muchas exclamaciones en sus respuestas. 

Pero algunos de mis amigos ya han aprendido la lección. El hecho de que les guste escribir, de que escriban desde siempre y tengan cosas que contar no significa nada. Mantenerse en la cuerda floja de la esperanza para caer al suelo una y otra vez es un contradiós. No tener amigos editores, o amigos de amigos editores, o gente que te conecte con algún amigo de amigo de amigo de amigo editor, es un hándicap insalvable. Si ellos fueran Jane Austen tendría paciencia. Si fueran Anita Loos publicarían artículos insustanciales en Harper's Bazaar. Como no se da el caso han tomado la sencilla decisión de escribir para sí mismos. Y para los amigos, claro. Una especie de club de primeros lectores que leen primeros libros inéditos y que comentan las impresiones en un ambiente de feliz camaradería. La camaradería de los desengañados sin amargura. No hay nada que hacer, se dicen. Si no soy presentador de televisión, ni famoso deportista, ni youtuber, ni político venido a menos, ni heredero de una casa nobiliaria, no es culpa mía. Este es el club de los libros rechazados. 

Os recomiendo, escritores sin editores, que hagáis lo mismo. Que sigáis sus sencillas recomendaciones: Vamos a desatascar los correos electrónicos de los sufridos editores. Vamos a reconocernos como lo que somos: aficionados por los que ningún equipo profesional ficharía. Así es mucho mejor. Y hay muchas cosas que se pueden hacer en lugar de escribir: ver series de TV, pasear a la luz de la luna, rodar una película, pisar las alfombras rojas, encargar la cena a una pizzería, coser botones, coleccionar postales de lugares exóticos, viajar en autobús...

Postdata: por supuesto, si algún editor, grande o pequeño, quiere publicar algunos de los libros inéditos de mis originales amigos, todos decentes y con buenos modales, puede contactar conmigo. Estudiaré ofertas. Todos ellos me han nombrado su agente literaria. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante"

( Aibileen Clark con la niña a la que cuida, Mae Mobley Leefolt en Criadas y señoras , 2011) Una frase puede valer tanto como un tratado. La mayoría de los que escriben darían oro por una buena frase. Las frases son como las ideas: lo más difícil de hallar, lo más fácil de plagiar y lo más duradero. Una buena frase representa un logro para el que la escribe o pronuncia. Detrás de una buena frase siempre hay una idea valiosa. Y, además, una buena frase te hace pensar en cuestiones que merecen la pena.  La película Criadas y señoras ( The Help , 2011, de Tate Taylor ) incluye esta frase en boca de la criada negra de la niñita blanca: "Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante" . La criada negra no ha estudiado psicología pero ha criado ella sola a diecisiete niños. Todos ajenos. Todos blancos. Resulta incongruente cómo en esta película ( y supongo que también en la realidad que retrata) las mujeres blancas dejan a sus preciosos hijos blancos en manos de ...

Editores y escritores: "Genius" de Michael Grandage.

Cuando el cine y la literatura se unen para dar lugar a un producto puede pasar cualquier cosa. Y de entrada nadie diría que la figura de un editor puede hacer surgir el entusiasmo que todo protagonista debe causar en el público. Si el editor es Max Perkins y el escritor es Thomas Wolfe, la cosa puede empezar a variar. Pero, si el editor es Colin Firth y el escritor Jude Law, entonces todo se puede transformar en una verdadera alegría para el cuerpo y los sentidos.  Me confieso colinfirthiana desde que este hombre altísimo y con mirada inteligente bordó el papel de Fitzwilliam Darcy en "Orgullo y Prejuicio" versión de la BBC de 1995. Nunca ha habido ni lo habrá un actor que se convierta en un personaje austeniano más verosímil. Tanto es así que miles de admiradoras lo siguen identificando con Darcy, el hombre enamorado de Elizabeth Bennet que todas hubiéramos querido conocer. Ves a Firth y te crees que estás viendo a Darcy. Pero, aún más, lees a Austen y observas el ...

"El placer de vivir sola" de Marjorie Hillis

Para quienes piensen que este es un libro más de esos de autoayuda que nos tienen cercados hace tiempo basta fijarse en el año de su publicación original, 1936. Marjorie Hillis (1889-1971) es una pionera en todos los sentidos. Su trabajo en la revista Vogue la puso en contacto con mujeres que, como ella, llevaban las riendas de su vida. La publicación del libro obtuvo un enorme éxito. Es verdad que ella terminó saliendo del círculo de solteras independientes a las que iba dedicado: se casó en 1939. Pero eso no significa nada, salvo que esperó a casarse el momento en que encontró al hombre adecuado. Este resultó ser Thomas Henry Roulston, viudo y propietario de algunas tiendas en Brooklyn. El matrimonio duró diez años pues su marido murió en 1949.  Hillis, que llegó a ser editora asistente de Vogue, era hija de un pastor congregacional y estudió en un colegio para señoritas en New Jersey. Después del éxito de este libro escribió otro dedicado a los negocios que podía emp...

Mafalda, Quino y las horas más dulces

Estoy viendo que tienes pocos años. Estás en el jardín de aquella casa. Una ventana entreabierta muestra el cuarto de juegos de los niños. Todos están hablando, hay una algarabía que parece un rumor sordo sobre el que descansar los ojos y las manos. La rutina discurre plácidamente. Es verano y el calor se ha asentado en la hora posterior a la siesta. En el jardín, en una jaula pintada de rosa, con columpios y bebederos de metal dorado, está Carlitos , tan acostumbrado al ruido de los niños que ni se inmuta, ni se molesta, sabe que es el sonido de la vida cotidiana en la casa. Estás leyendo un libro. O mejor, una tira, un cómic, un libro con imágenes. En las imágenes hay otros niños y sus nombres y sus figuras ya te son familiares: Está Manolito, que tiene tanto trabajo para entender las cosas; Felipe, tannnn romántico; Susana, que quiere ser mamá a toda costa y cuanto antes; Libertad, que murmura discursos de mayores con palabras tan fuertes (democracia, derecho, revolución);...

"El impacto de lo viejo"

Puede parecernos que los tiempos han cambiado tanto que las manifestaciones artísticas son la cruz de aquellas que pueblan la historia del arte. Puede parecernos que los temas, los modelos, las técnicas, los formatos, han modificado de tal manera su esencia que nada de lo que ahora se trabaja en los talleres de los artistas tiene parangón con el pasado. Puede parecernos, incluso, que los lenguajes son diferentes, simplemente porque podemos echar mano del iPad, del móvil o de la televisión por cable. Fuera de Silicon Valley la vida continúa poco a poco, sin ese estruendoso girar de las horas que convierte los minutos en revoluciones constatables. El Big Data, las telecomunicaciones, la web 3.0., la hiperconectividad, los paraísos virtuales, las redes sociales, todo ello es el signo de los tiempos, la muestra clara de que los siglos generan contradicciones, iconos y un muestrario imposible de evitar en el que nuestra vida se muestra hasta en su mínima esencia.  Pero, si ahon...

Clásicos juveniles: Julio Verne adivina el futuro

Julio Verne , de quien comenzamos enlazando una Webquest realizada con motivo del primer centenario de su muerte, celebrado en 2005, es uno de los escritores más prolíficos, originales e interesantes de la historia de la Literatura universal. Incluso quiénes no hayan leído sus libros tienen referencias sobre su obra, sobre sus novelas, algunas de las cuales se anticiparon al desarrollo de la vida sobre el planeta. Los libros de Julio Verne  (Nantes, 1828-Amiens, 1905) son considerados como literatura juvenil de primera magnitud y muchos de ellos se usan en las aulas para incentivar la lectura y para que los alumnos se adentren en el tesoro de la palabra escrita. Sus comienzos como escritor fueron difíciles. La primera obra que le supuso reconocimiento y fama fue Cinco semanas en globo publicada en 1862. Sus siguientes obras en esta línea fueron Viaje al centro de la Tierra , De la Tierra a la Luna y La vuelta al mundo en ochenta días , una de las más apreciadas...

Historia de un narcisista: incapaz de amar

Tenía en una de las estanterías cerradas con llave un librito pequeño que siempre pensé que era una novelita de amor. Su título es engañoso "Incapaz de amar". Estaba por ahí y nunca le había hecho el menor caso. Eso ocurre a veces con los libros. Llegan a ti no sabes cómo y se quedan por la casa, vagando, a veces quietos, otras veces de un sitio a otro. En este caso ese librillo estaba en la segunda fila de un estante, de esos que contienen libros que te interesan poco y por eso los pones en un lugar recóndito.  Mi manía de quitarle el polvo hasta a los libros que están en cristaleras, todos prácticamente, me ha llevado a descubrirlo ayer tarde y fijaros que lo he leído de un tirón, porque no es una novelita al uso sino un casi ensayo sobre un caso real en el que una mujer inteligente, elegante, culta y bien situada se enamora nada más y nada menos que de un individuo narcisista. Creí que los narcisistas no existían, que eran una invención de la psicología freudiana, ...

Sobre la lectura

La cuestión de la lectura, cómo debe abordarse en los entornos escolares, qué sentido tiene la animación a la lectura, cómo se forman lectores, etc., es un tema que está presente, aunque no lo creamos, en múltiples discusiones científicas, que van de Niesztche a Barthes pasando por otros destacados filósofos, filólogos, historiadores o educadores. Es un aspecto de nuestro trabajo que tiene tanta importancia que quizá estemos obligados a pensar en él, de forma crítica y conociendo lo que han opinado y opinan del tema algunos expertos que pueden arrojar luz al debate. He aquí algunas de esas opiniones, que seguiré completando más adelante. Ojalá fuera posible trasladar esa discusión a nuestro propio hábitat escolar: LA más notable obra de nuestra literatura –porque en toda nuestra literatura no hay nada comparable– en el bachillerato nos la prohíben, es decir, nos la recomiendan; es lo mismo que prohibir, porque recomendar a uno como un deber lo que es una carcajada contra la adapt...

Moda femenina en la época de Jane Austen

Jane Austen  vivió entre 1775 y 1817, el período histórico conocido como “época georgiana”. Se dio la circunstancia de que, entre 1811 y 1820, precisamente el período en el que  Austen publica sus novelas, el rey George III tuvo que ceder el trono al Príncipe de Gales, luego George IV. Ese período se conoce como “la Regencia”. Los personajes de las novelas de  Jane Austen  visten de acuerdo con la “moda Regencia”. Era una moda que venía, como es natural, de Francia y que, cuando se cortaron los lazos entre ambos países, quedó desprovista de las innovaciones del país vecino, en una especie de prolongación artificial de las tendencias.  En  “Emma” , por ejemplo, novela que podemos tomar como referencia para ver el arreglo femenino, solamente hay cuatro alusiones al look de una mujer. La primera de ellas es la referida a los botines de cordones que Emma rompe adrede para obligar al señor Elton a que las invite, a ella y a Harriet, a entrar en ...